domingo, 3 de julio de 2011

A sangre azul~ Capitulo cuatro.

4


-¡Donde están los ladrones!- Con los tacos en una mano y un vaso de algún trago de nombre extraño, Rocío cantaba llamando la atención de cualquier hombre que por allí se cruzara. No había tomado tanto como para no estar consciente de lo que hacía, pero sí para que no le importara. Mariana, en cambio, estaba un poco más lucida, pero no tanto.

-¡Donde está el asesino!- Se unió a sus gritos desaforados tomando una botella vacía del bar como un microfono improvisado. Los reunidos esa noche en ese antiguo bar (En su mayoría, hombres), aplaudían hasta el cansanció cada canción que cantaban, más hipnotizados por sus curvas que por que de hecho las dos supieran cantar.

-Laaaaali, debo ir al baño.- Dijo Rocío cuando terminaron de cantar Más, de Ricky Martin.-¿Me cuidas los zapatos?-

Mariana asintió una vez y volvió a sentarse frente al bar, conciente de la mirada de varios de los hombres que antes aplaudían sobre ella, pidió esta vez un vaso de agua al bartender y ya un poco mas sosegada, se aseguró de que su vestido seguía donde debía de estar. Hacía muchísimo tiempo que no pasaba una noche así, y no se había dado cuenta de cuando extrañaba salir con amigas. Claro que en Europa había salido practicamente todos los días, pero muchas veces lo hacía sola o con algun chico que conocía ese mismo día, nunca estuvo más de una semana en el mismo lugar. Por primera vez en mucho tiempo, estaba asentada en una ciudad, en su casa. Le sonaba extraño el termino, en tres años no había tenido casas, si no hoteles, moteles e incluso casas de acogida cuando el dinero no alcanzaba.

Tomó un sorbo del vaso de agua que habían dejado recién frente a ella cuando sintió una mano en su cintura. Al principio no reaccionó, pero cuando quiso girarse para ver de quien se trataba, otra mano se posó a su lado de la mesa y la apretó contra esta.

-Hola preciosa.- El olor a alcohol y tabaco de ese hombre se podía sentir a kilometros de distancia.

-Permiso..- Dijo intentando zafarse por un lado, pero solo consiguió que el robusto señor la apretara aún más, provocando una alarma en los sentidos de Lali.

-¿No me querés hacer un showcito como el que hacías recíen con tu amiga... pero en privado?- Mariana se giró sobre sí misma y de frente a él, intentó empujarlo. Gran error. Enseguida él aprovechó la oportunidad y literalmente se tiró sobre ella, intentando besarla con poco exito, pero consiguiendo llegar hasta su cuello y usando sus manos para tocarla.

-¡Salga de encima mío!- Como podía intentaba pegarle pero él no se inmutaba. Cuando una de sus manos se posó en la pierna de ella gritó con fuerza, intentando con su rodilla llegar hasta sus partes intimas para que se apartara, o para que aunque sea estuviera demasiado adolorido como para violarla. Pero sus intentos se vieron interrumpidos cuando el hombre se apartó de repente. Lo miró confundida por un segundo, y hasta se imaginó que quizás se apartó porque no le había gustado, lo que a pesar de todo, hirió su orgullo. Y las Espósito eran orgullosas, por más opuestas que fueran.

Pero un segundo le duró el pensamiento, el segundo que le tomó al hombre que había apartado de ella al borracho y empujarlo hacia un lado, haciendo que se chocara con una mesa.

-¡Ey!- Gritó quien hasta hacía cuatro segundos exactos había estado encima suyo y Mariana mantuvo sus ojos fijos en él, sin reparar en su heroe, calculando cuanto le podría tomar levantarse y atacarla de nuevo, nuevamente paranoica. Iba a desviar la mirada para agradecerle a quien la hubiera ayudado, cuando su atacante se levantó del suelo y se tiró sobre el heroe. Alcanzó a divisar el cuerpo de susalvador desaparecer bajo el de el otro señor y se asustó porque el segundo lo redoblaba en tamaño. La gente se acercó a ver la pelea y ella no se movió de su asiento, impactada. Justo en ese momento, Rocío salió del baño.

-¿Que...?- La miró extrañada y luego fijó su vista en la pelea, abriendo la boca y volviendo a cerrarla.- ¡Peter!-Dijo por fin, corriendo a donde los dos hombres se encontraban.

Peter... La cabeza de Mariana no terminaba de digerir el nombre cuando su corazón ya se había puesto a saltar como loca. Pensó en escapar corriendo por la puerta cuando recordó que su amiga había ido a meterse en una pelea entre dos hombres enojados, y se levantó para sacarla de allí.

-¡Rocío, salí!- Su voz se perdía con los gritos, por lo que intento alargar la mano para sacarla a la fuerza, pero alguien la empujó y la tiró contra una silla, haciendo que tropezara y cayera al suelo. Se dió cuenta de que la pelea había pasado a mayores, y de que habían pasado de ser dos a ser seis o siete los hombres involucrados. Al otro lado, divisó a Rocío en una esquina, sujetada por Juan Pedro quien seguramente intentaba que no volviera a meterse a la pelea. La rubia le dijo algo y él asintió, tomandola de la mano para llevarla al bar, sin notar que Lali estaba allí también.

-Ey, ¿Estas bien? Ví como ese hombre se te tiraba encima y...- Mariana se giró bruscamente cuando una mano se posó en su hombro, y se encontró de frente con el pecho de Peter, que pareció dejar de respirar en ese instante.

-¡Lali! ¡¿Estas bien?! Sabía que no debía de traerte a estos lugares...- Rocío la tomó por los hombros preocupada, apartandola de él. Lali aprovechó el momento para desviar su mirada a su amiga y asintió una vez con la cabeza.

-Estoy bien...-

-Peter me dijo que había empezado porque uno de esos tipos se había tirado encima de una niña... ¿Eras tú?-

Otro asentimiento con la cabeza, y conteniendo el aliento levantó su mirada a la cara de Juan Pedro, intentando ignorar las punzadas de dolor de su corazón.

-Gracias...-

-No...de nada.- Dijo él, quien parecía hipnotizado. Mariana hiso un esfuerzo sobre humano para no echarse a llorar y mantener un tono de voz frio, sin emoción.

-Ro... ¿Vamos?-

-Si quieren, yo puedo llevarlas, sé que Rochi no tiene auto y... o a menos que tu mane...-

-No, no maneja. Te agradecería que nos llevaras, de verdad Peter, es la primera noche de Lali de vuelta aquí y ya la hice pasar un mal rato....-

-No, Rocío, no te preocupes. Nos podemos devolver en taxi, enserio. No tengo problema.- Mariana miró a su amiga con intención, intentando que notara que no sobreviviría en el mismo auto que él. La rubia pareció captarlo cuando la vió a los ojos.

-Está bien... Gracias igual Pit. ¿Sigue en pie el almuerzo de mañana?- Dijo sin esperar respuesta mientras atravesaba las puertas del bar, pues Lali ya había salido de allí sin decir ni una sola palabra más.


Nada que decír, perdón por lo feo del capitulo. Era el reencuentro, debería haber sido mágio, pero me quedó sinceramente horrible y lo tengo claro, creanme. ¡Igual, banquenme!  Las ama, como siempre
Sofía.

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