sábado, 30 de abril de 2011

En siete años (minific)~ Capitulo 3 'Sol'.

Capitulo dedicado a May, que literalmente me obligó a terminarlo y gracias a ella aquí estoy. ¡Ojala les guste!
 
Capitulo tres; Año tres.

'Sol'


Interrumpiste la elongación para dirigir tu mirada a Juan Pedro, que entraba al estudio en ese momento. Lo observase de pies a cabeza mientras el dirigía su mirada a el nuevo equipo de musica que habías adquirido, como ya era costumbre, sin que el lo notara. Pantalones de jean y una camisa a cuadros que debería ser penalizada por la ley, por que con ese cuerpo y esa camisa era capaz de provocar accidentes de tránsito. Y sus lentes de sol rojos, que cabía decir tú le habías dado para su cumpleaños número 22, los mismos que tu tenías.

-¿Interrumpo?- Preguntó con un tono distinto en su voz, pero no reparaste en ello.

-No. Vos sabes que nunca interrumpes. ¿Pasó algo?- Acotaste volviendo a estirar tus musculos.

-¿Tiene que pasar algo para que venga a ver a mi mejor amiga?- Agregó a la pregunta su famosa 'sonrisita compradora'

-Un sabado en la mañana y antes de las una. Sí, y debe ser algo grave.- Reiste, y el rió contigo, achinando sus ojos verdes.

-¿A que hora es la audición?- Preguntó mientras sacaba de tu mochila una botella de agua y se sentaba en el piso, invitandote a hacer lo mismo.

-A las cinco.- Sentiste como se revolvía tu estomago de solo pensarlo, estabas nerviosa.

-Calma La, te va a ir bien. Tu enseñales a esos como se baila.- Puso una mano en tu hombro y te sentiste algo mejor.
Esa misma tarde tenías la última audición para entrar en la academia de baile más prestigiosa de Argentina y de Latinoamerica. Llevabas casi un año preparandote para este día.

-Prometiste que irías.- Lo señalaste con un dedo en forma de amenaza.

-Y si prometo, cumplo.- Sonrió de nuevo y tu corazón se estremeció. Un año y las ganas de volver a besarlo seguían intactas, he incluso mas fuertes.

-¿Vas con Paula?- Preguntaste intentando sonar despreocupada, como si dieras por sentado que iría con la novia.

-No creo que quiera ir.- Lo miraste desconcertada. Te llevabas bien con Paula, y ella había sido la que te había dado el impulso final para anotarte en las audiciones. Por más que las circunstancias lo ameritaran, no podías odiarla. Y querías que estuviera ahí.- No, no por tí.- Corrigió Peter al notar tu decepsción.- Si no que...-Te miró de reojo.- Cortamos.-

Te sentiste culpable por la felicidad que invadió tu cuerpo.

-¡Por qué!- Preguntaste tal vez exagerando la preocupación y con un no fingido asombro.

-Y... por que las cosas no daban para más, ya llevabamos ocho meses y no se... no es que Paula fuera mala mina, para nada, pero... ella no es lo que yo quiero de una mujer.-

-¿Y que te gusta de una mujer?- La curiosidad mató al gato, dijo alguien alguna vez.

-Em, no se. ¿Que se preocupe por sus ideales, talvez? O que sea rubia, de preferencia teñida. Ah, piernas largas y que mida más de uno setenta porfavor.- Cuando vió tu cara comenzó a reir a carcajadas.- Es una broma Marianita.-Te abrazó de costado.- Nose, la verdad, no estoy seguro de que quiero en una mina...-

-¿No habrá otra rondando por tu cabeza Juan Pedro?- Tu intuición femenina te decía algo. A eso se agregaba el hecho de que conocías a Pedro mejor que a tí misma y notabas que te ocultaba algo. Ademas, últimamente lo habías visto mucho con una compañera de universidad. ¿Como era que se llamaba? Te preguntaste a tí misma.

-Puede ser.- Su respuesta te descolocó. Algo escondía en la mirada, algo que no quería decirte. O que sí, pero parecía no atreverse a hablar.

-¿Esta flacucha pecosa con la que estudias?- Pusiste tu mejor tono de simple curiosidad.

-¿Belén?- -¡Eso era, Belén!-- No, con Belén nunca. Ademas ella tiene novio, Benjamín creo que se llama.-

-Ah.- Respiraste aliviada. Por lo menos Belén no era. Ahora, ¿Quien podría ser?

-¿Y porque tanto interés?- Preguntó derrepente.

-Y...bue, soy tu mejor amiga, tengo derecho a saber.-

-¿No serán celos?- Dijo un poco mas serio de lo que pretendía. Tu reiste al no saber que responder, y le tiraste la botella de agua encima.

-Te gustaría.- Dijiste en tono de broma y luego te levantaste.- Ya don Juan, vayase que yo tengo que practicar.-

-Bueno, pero nos vamos juntos despues de tu audición a celebrar ¿te parece?-

-Me parece.-

* * *


La adudición había tenido lugar en un pequeño sitio en el centro. Llegaste un poco tarde, pero justo para ver a tu mejor amiga bailar como pocas.

-¿Como te fue?- Preguntaste cuando juntos subieron al auto.

-No se.- Dijo ella cortante, temblando todavía de nervios.

-Pero como crees tú que te fue.-

-Ay Juan Pedro, no lo sé. No lo sé.- Repitió nerviosa.

-Calma Mariana, yo estoy seguro de que te fue bien. Bailaste como nunca enana.- Le sonreiste cuando frente a la luz roja detuviste el auto y apoyaste una mano sobre la suya. Ella instantaneamente giró su palma y entrelazó sus dedos, lo que causó una corriente electrica por todo tu cuerpo. Levantaste la mirada y viste que ella aún miraba sus manos unidas, con una mescla de verguenza e incomodidad, tan sorprendido como vos de su acto. Supusiste que lo había echo como algo cariñoso y que lo habías malinterpretado, pero no retiraste tu mano. Ella se dió cuenta de que la mirabas y miró hacia el frente, pero tampoco movió su mano. Ninguno de los dos quería. Te preguntaste por un segundo si ella sentiría algo más por tí también pero desechaste rapidamente la idea. Si sentía algo por tí te lo habría dicho antes de que te pusieras de novio con Paula, Lali no era de guardarse las cosas. ¿O si? Comenzabas a cuestionarte cuanto la conocías cuando la luz se puso en verde y obligado a dejar de mirarla y soltar su mano, pisaste el acelerador.

-Eh creo que tengo que pasar a echar vencina.- Dijiste para romper el silencio.

-Eh si, si, claro.- Asintió nerviosa y desvió su mirada hacia la ventana.

* * *




Te bajaste del auto en cuanto llegaron a la vencinera, aún sentías el calor de la mano de Juan Pedro en la tuya. Te pusiste un chaleco ya que el frio de las tardes de verano se dejaba sentir, y entraste a el local para poder distraerte y pensar un poco. ¿Que eras idiota? ¿Porque le habías tomado la mano? Y no era como si nunca le hubieras tomado la mano a tu mejor amigo, pero esta vez fue... distinto. Y creías que ambos lo habían sentido así. ¿Pero como, si el había estado con Paula? Si te hubiera querido a tí, te lo habría dicho...

Un llanto llamó tu atención y dejaste la revista que habías tomado de vuelta en el revistero, para acercarte al coche que había no muy lejos tuyo. No había nadie cerca y te preocupaste. ¿Y si habían abandonado al bebe? Tal vez podrías llevartelo vos y luego llamar a la policía... Acercaste una mano al niño y este apretó tu dedo entre los suyas regordetes, instantaneamente dejó de llorar y concentró sus ojos achinados en tí. Tenías la sensación de conocer a ese niño de alguna parte, te sonaba extrañamente familiar. Le sacaste la lengua y el pequeño rió, y te sentiste enamorada de él. Si vos tenías un hijo, te gustaría que hubiera sido así. Recorriste el local con la vista para buscar a la madre y por poco botas la encimera que tenías cerca tuyo cuando la divisaste. Volviste a mirar al niño, y retrocediste un par de pasos, extrañamente asustada. Volviste a dirigir tus ojos a la madre, y no hubo lugar donde esconderse antes de que ella levantara sus ojos hacía ti y soltara todo lo que llevaba en las manos.

-Te... Te llamo despues Victorio.- Dijo cortando el telefono, sin dejar de mirarte. Luego miró al pequeño y volvió a dirigir sus ojos claros a tí. Se le veía tan... madura. Tan distinta a la Candela que conocías. El silencio duró bastantes segundos.

-¿Es él?- Preguntaste, incapaz de controlar tus labios.

Ella asintió lentamente con la cabeza.

-Lali, yo...-

-¿Como se llama?- La interrumpiste bruscamente, como una manera de evitar lo que venía a continuación. Ella se sobresaltó pero respirando hondo retomó la compostura.

-Joaquín.- Dijo despacio.

-Ah.- Dijiste, seca, evitando soltar las lagrimas que venían a continuación. Decir que no le guardabas resentimiento a Candela habría sido mentir, pero no podías negar que ahora al verla te dabas cuenta de que la extrañabas más de lo que creías. A tus pensamientos los siguió un silencio incomodo, seguido por uno que otro gorgojeo de Joaquín.

-¿Sabes?- Dijo ella derrepente mirando como el niño te observaba. Levantaste la vista del suelo, confundida con la tierna sonrisa que cruzaba los labios de tu... ¿Amiga?- Yo creo que el te reconoce.- Soltó de repente con una extraña calma en sus ojos, cuando tu interior era verdaderamente una tormenta.- Suele jugar con las fotos que hay en el departamento, en especial con las en que tú apareces. Su favorita es la de el verano que pasamos juntas en Cariló.- Te miró y el recuerdo llegó a tí como una bofetada. ¿Como olvidarías alguna vez el increible verano que pasaron juntas en esa playa?

-¿Si?- Preguntaste tontamente y volviste a acercarte al niño. Ya entendías porqué te había sonado tan familiar, sus ojos eran sin duda los de Victorio, y la pequeña nariz identica a la de su mamá. El celular de Candela sonó y tu levantaste la vista empapada en lagrimas a ella.

-¿No vas a contestar?-Preguntaste sorbiendo por la nariz. Pero ella guardó silencio y entendiste quien debía de ser.- ¿Estas con él?- Dijiste en un impulso.

-No, no.- Negó con la cabeza.- Pero es su hijo... y hoy le toca a él cuidarlo. Creo que estoy un poco atrasada, por eso llama.- Jugó con sus manos y recogió las cosas que se le habían caído.

-¿Y Agustín?- Preguntaste. Ella dejó derrepente de moverse y respiró hondo.

-Él...-La vos le temblaba.- Tampoco me lo perdonó.- Dijo sin mirar a ningún lado en concreto. La observaste revolver las cosas que tenía en la mano, equilibrando para que no se cayeran y por un momento volvió a ser la Cande que fue tu mejor amiga. Solo por un momento. Y ese momento bastó para que las ideas en tu cabeza se disiparan y caminando los dos pasos que las separaban, la abrazaste, y juntas lloraron, unidas como las dos hermanas que eran. La gente que estaba por ahí miraba la escena, unos extrañados, otros enternecidos.

-Yo ya te perdoné Candela.- Dijiste entre sollozo y sollozo.

Te habías imaginado de mil formas distintas su reencuentro, y siempre terminaba dramaticamente. Nunca pensaste que sería tan corto, tan simple, de tan pocas palabras. Creías que no la perdonaías. Pasa que necesitaste de un año para darte cuenta de que la habías perdonado en el mismo momento en el que tuvo el valor de ir y contartelo.

* * *



Miraste la hora en tu reloj y te preguntaste por décima vez si llamarla o no. Se supone que querías saber si ya le habían dado los resultados de la audición, pero era una mentira que te habías creado a tí mismo para ocultar el hecho de que estabas desesperado por oir su voz. Porque lo admitías, algo había cambiado la noche anterior, cuando despues de su encuentro con Candela habían salido a comer y es que los silencios ya no eran comodos, ahora estaban cargados de miradas ocultas, las conversaciones ya no eran fluidas, si no que sonaban forzadas, como en las primeras citas y la amistad no era la de hace dos días.

Mantuviste la mirada fija en la ventana, en el sol. El sol era sinonimo de alegría, para tí por lo menos, sinonimo de todo lo bueno. En las escenas felices de la mayoría de las peliculas, siempre había sol. Cuando las peliculas eran mas infantiles, las nubes daban paso a esa gran bola de fuego en los momentos de felicidad cuando el principe besaba a la princesa. Cuando había sol, podías salir afuera. Cuando había sol, podías bañarte en la pileta. Hay un dicho que reza 'Tras las nubes el cielo es siempre azul' pero no, para tí tras las nubes no significaba cielo, significaba Sol. Significaba luz. Y creías que eso era lo que te había atraido tanto de Mariana como del sol, la luz que irradiaban, la alegría que te proporcionaban. Giraste el celular nuevamente en tus manos y miraste la hora, te levantaste de tu asiento y sin ninguna idea concreta tomaste las llaves de tu auto.

La encontraste a la salida del mismo local del centro donde la habías pasado a buscar ayer, luchando por colarse entre las altas bailarinas que ahí se empujaban para leer sus nombres en la lista de papel que colgaba de la puerta. Reiste y preferiste quedarte allí, apoyado en tu auto, mirando sin que ella supiera, solo para poder ver sus reacciones, sus gestos, sin que ella lo notara, como llevabas haciendo los dos años que llevaban siendo amigos.

Una polera blanca que dejaba ver el ombligo, unos shorts negros de entrenamiento y un poleron gris varias veces su talla, hicieron que te estremecieras en el momentó en que se giró hacia vos y te miró con los ojos brillosos. Se acercó a tí de a poco y por más que intentaste descifrar en su rosto el resultado de su audición, te miraba inexpresiva. Se detuvo frente a tí en silencio y apreto los labios, conteniendose. La miraste a la cara un buen rato y ya cuando tu paciencia se agotó te atreviste hablar.

-Y ¿No me vas a decir como te fue?- Preguntaste temiendo la respuesta. Se tomó unos minutos en responder.

-Yo....-Levantó la vista.- Quedé.- Dijo mientras tus ojos y tu sonrisa se abrían por la sorpresa. Ella respiró hondo, miro a su al rededor ansiosa y repitió en voz mas alta.- Quedé...- Retrocedió unos pasos con la cabeza entre las manos, sin poder creerlo y miró al cielo.- ¡Quedé! ¡Quedé, quedé, quedé!- Gritó, corrió hacia a tí sin dejar de repetirlo y te saltó envolviendo tu cintura con sus pequeñas piernas. La giraste por los aires al tiempo que la acompañabas con sus gritos de felicidad.

-¡Quedaste! ¡Quedaste!- Repetías al tiempo que ella, iluminado por su luz. Mientras gritaban no podían dejar de reir, y tu difrutabas a cada segundo con el hermoso sonido de su risa. La bajaste al suelo, ya estaba oscuro en la ciudad, pero tu seguías viendo como todo cobraba luz propia con ella cerca, porque ella era un sol.

-Quedaste...- Repetiste jadeante, a pocos centimetros de su cara. Ella tragó saliva con fuerza y se limtió a hundir sus ojos castaños en los tuyos. Alternabas tu mirada entre su boca y sus ojos, con claro deseo. Cuando viste que ella no se alejaba, intentaste acercarte un poco más, probar algo nuevo, pero ella se alejó. Te enderezaste avergonzado, la miraste pidiendole disculpas con los ojos y le abriste la puerta del auto para que subiera. Ella te miraba inexpresiva, no podías saber que pasaba por su cabeza. En el trayecto a su casa se limitó a mirar por a ventana, perdida completamente en su mundo. Te preguntaste como sería el mundo de los soles. Un mundo felíz y sin complicaciones, supongo. Pero no era la realidad de Mariana y lo sabías, entonces entendiste que la gracia de los soles es a todo poder darle un lado positivo, tal y como Lali lo hacía. La acompañaste hasta la puerta de su departamento, como buen caballero, completamente avergonzado y nervioso. Te preocupaba que su amistad se hubiera visto afectada por tu estupidez y falsas ilusiones.

-Buenas noches.- Dijiste ya en su puerta, y al no obtener respuesta, diste la vuelta para irte de ahí.

Y entoncés todo pasó tan rapidamente que apenas tuviste tiempo para asimilarlo. Tomó tu brazo y te giró, te puso contra una pared y sin darte tiempo de respirar, unió sus labios a los tuyos con una pasión que no conocías. Ni tonto ni lento, devolviste el beso con las ganas acumuladas, envolviste su cintura entre tus manos y la apretaste un poco más hacia tí. Ella subió sus manos y las enredó en tu cabello, pegando más su cara a la tuya, si eso era posible. Sus lenguas impactaron con descaro, y comenzaron su propio juego. Una pequeña parte de tí se preguntaba que estaba pensando Mariana, pero la otra, y vale decir que mucho más grande, solo tenía cabeza para su cuerpo y ella unidos al tuyo. Y lo unico que no había cambiado esque todos tus pensamientos al final estaban dirigidos hacía Mariana.

Entraron al departamento sin separarse ni un centimetro, y chocando con las paredes se dirigieron 'inconcientemente' a la habitación de Lali. Jugabas con su polera entre tus dedos, y ella entretenía su manos en tu ancha espalda. Acariciaste su estomago y sentiste como se estremecía, lo que generó un ecalofrió en tu columna. Llevo sus manos al borde de tu polera, y sin detenerse a pensarlo te la quitó por la cabeza con tu ayuda para volver a besarte. De a poco se despojaron de las delgadas ropas de verano, y se dieron amor hasta que por fín, se volvieron uno solo esa noche. Ya no eran más amigos. Ya no podría ser lo mismo. Pero no te importaba, te sentías iluminado.



* * *




Despertaste con más calor del normal. Enseguida entendiste que era porque dormías sobre Peter, quien aún mantenía sus ojos cerrados. Intentaste volver al inconciente de los sueños, no querías enfrentar la realidad. Porque la realidad te decía que Juan Pedro había hecho esto por calentura, cuando tu claramente habías sentido algo más. Pero el sueño no volvió, por lo que te separaste despacio para no despertarlo, y te quedaste un rato observandolo. Lo habías visto muchas veces dormir, pero ni una se podía comparar con esta. Y no era que hubiera algo especial, si no que tu corazón lo sentía así. Ya no podías mirarlo sin que se te erizaran los pelos.

Te pusiste su remera, simplemente para poder sifrutar un rato más de su olor. Caminaste a la cocina mientras te peguntabas si debías cocinarle el desayuno o no. Tal vez se iría sin que te des cuenta y no volvería a llamarte. Pero tu tenías su polera, y tendría que ir a buscarla algún día, ¿No?. Decidiste le dejarías una taza de chocolatada por si acaso y harías un Omelet que fuera suficiente para los dos, por si acaso no se escapaba de tí. Tomaste el huevo y comenzaste a cantar mientras sacabas la sartén y echabas la chocolatada en una taza. Porque a pesar de tus temores, te sentías mas completa que nunca, más felíz que nunca. Lo servíste en dos platos y te dispusiste a hacerte un café cuando dos manos rodearon tus cinturas y una cabeza se hundía en tu cuello.

-Buenos días.- Dijo roncó a tu oido y a ti te flaquearon los pies.

-Buenos días.- Repetiste un poco más timida. Te giraste para poder ver su cara, buscando algun indicio te que solo buscara su polera para luego irse de ahí, pero ni tiempo tuviste de ver nada ya que enseguida te besó, quitandote todas las palabras de la boca.

-¿No pensabas darme mi beso de buenos días?- Dijo sonriendo. Soltaste una pequeña risa, nerviosa. No sabías como reaccionar aún, era la primera vez que se trataban como algo más que amigos y para tí era un poco raro, por lo que no encontraste ni una respuesta mejor que volver a sellar sus labios con los tuyos, evitando las palabras vacías. Se separaron de poco y rieron un poco, para ambos esto era nuevo.

-Te hice chocolatada, ¿Querés?- Preguntaste intentando sonar segura.

-Sos tan linda.- Dijo el y volvió a besarte. Y así fue toda la mañana, entre mimos y besos desayunaron, hablaron de trivialidades, se ducharon, no se despegaban ni un segundo. Ambos se sentían vacíos sin el otro.

-Lali, tengo que irme.- Dijo el entre tus labios mientras tu sentada sobre sus piernas jugaba con tu pelo y tu boca.

-No te vayas.- Dijiste haciendo puchero. Ya no había verguenza, habían sentimientos, había el descbrimiento de algo nuevo.

-Tengo que ir a la facultad chiquita.- Lo besaste para que dejara de hablar, sin exito.- Solo me queda un año y soy todo tuyo.- Te sorprendió que pensara que estarían juntos todo ese tiempo. Pero al contrario de como debería haber sucedido, en vez de asustarte, pensar en un futuro con él te reconfortó.

-Bueno, bueno.- Te levantaste para dejarlo pasar, el besó tu mejilla y se dirigió hacía la puerta. Sentiste la necedidad de retenerlo un poco más.- Peter.- Dijiste, el frenó y te miró, pero tu no dijiste nada. Se acercó de nuevo a tí y besó suavemente tus labios.

-Te quiero Lali.- Sonrió y se alejó un poco. Y tuviste una certeza que te golpeó justo en el corazón.

-Yo... te amo Peter.- Lo soltaste sin detenerte a pensar, y en un segundo te arrepentiste de mil maneras distintas por haber ido tan rapido. Una noche y ya le decías que lo amabas, pero era verdad, tu lo amabas desde hace un año, desde su primer beso. Pero todo duró eso, un segundo.

-Yo también.- Dijo el serio y tu lo besaste para esconder el ardor de tus mejillas.

Esa mañana Peter faltó a sus primeras dos clases.

* * *







¿Hace falta explicar que habrán hecho para que Juan Pedro llegara tarde a sus dos primeras clases?
Y creo que nunca sabremos que pasó por la cabeza de Mariana entre que se alejó de él y entre que le saltó encima la loca.
Bueno, este en temas de redacción no es mi capitulo favorito, pero en contenido sí porque todo se arregla. Ahora, se vienen los capitulos siguientes donde me van a amar, porque son alegres y inesperados, como me gusta a mí.
¡Disfruten! Y una vez más, mil gracias por todo el apoyo.
¡Un beso inmenso!

pd. @SerunaLaliter

domingo, 24 de abril de 2011

En siete años (minific)~ Capitulo 2 'Amigo'.

Les dejo el segundo capitulo. Les recomiendo la canción Dream About Me- Moby. ¡Un beso!


Capitulo dos; Año dos.
Amigo
Miraste por la ventana y verifcaste que la lluvia continuaba. -Pareciera que el cielo se va a caer- Pensaste acongojada por la fuerza del agua, pero te gustaba la lluvia, para tí hacía los días mas acogedores. Encendiste la radio de la salita de tu departamento y elegiste uno de los tantos CD's que tenías. Dream about me de Moby inundó tu silencio y cantaste despacito sin quitar la vista de la ventana que daba a la laguna. Recordaste derrepente que hacía ya casi un año le habías prometido a Peter que le enseñarías esa laguna, y que ahora te dabas cuenta de que no lo habías hecho. -Un año- Repetiste para tí misma. Te sorprendía lo rapido que había pasado el tiempo. Juan Pedro era ahora tu mejor amigo, tu hermano, alguien incondicional que siempre estaría ahí, que querías a veces demasiado. ¿Quien habría pensado que esa relación nacería de un encuentro tan casual como el suyo?. Sentiste un pequeño olor a quemado que te sacó del hilo de tus pensamientos.
-¡Mi salsa!- Gritaste al tiempo que corrías a la cocina y apagabas el fuego. Tomaste tu celular de la encimera y te fijaste en la hora. -Todavía tengo tiempo.- Te dijiste. Sacaste dos vasos, cubiertos, un pequeño mantel para decorar la mesa y serviste los tallarines en dos platos, pero los dejaste en la cocina. Victorio aún no llegaba y no sabías cuanto podría demorar. Volviste a la sala y retrocediste el CD, que ya iba en Porcelain, hasta llegar de nuevo a Dream about me, definitivamente tu canción favorita del disco. Anotaste mentalmente llevarlo a casa de Peter la próxima vez que lo visitaras. El sonido del timbre anunció que había alguien tras la puerta, y te apresuraste en sacarte el delantal para abrir con tu mejor sonrisa a tu flamante novio.
-¡Mi amor te estaba esperando!- Pusiste tu mejor sonrisa. Y entonces te fijaste que no era Vico el que estaba allí. Era tu mejor amiga, tu hermana del alma, Candela. Y estaba empapada, pero no sabías si por la lluvia o por las amargas lagrimas que recorrían su cara. -¡Candela! ¡Que pasó!- La rodeaste con tus brazos y la estrechaste contra tí, pero ella se separó bruscamente y empeoró su llanto.
-Perdón.- Dijo entre sollozos.-Perdoname, porfavor.-
-¿De que hablás Can?- Y cuando viste su mirada, entendiste que se trataba de algo serio. Te corriste de la puerta con la preocupación marcando tu rostro y la dejaste entrar. La seguiste hasta el living donde Dream About Me seguía sonando y esperaste a que pudiera hablar.
-Estoy embarazada.- Dijo despues de unos minutos de silencio.

 *  *  *
La lluvia repiqueteaba contra el marco de tu ventana, creando una atmosfera de relajo total en tu departamento. El libro que sostenías en tus manos, La tregua de Mario Benedetti, estaba llegando a su final. Te preguntabas si tu vida sería así dentro de 30, 40 años, una vida como la que llevaba Martín Santome, el protagonista, una vida sin esperanzas, resignada a esperar la jubilación, una vida solitaria. -Si sigo a este paso, sí.- Dijiste para tí mismo. No habías tenido ni una sola novia estable en el último año, ni una sola, puras mujeres de una noche, pasajeras. ¿Sería que tu corazón llevaba ocupado por la misma mujer los últimos meses? ¿La misma mujer que tenía novio? ¿La que te veía como su 'Hermano'? Dios, como odiabas ese termino. Era como si pusieran en palabras que vos nunca podrías tener algo con ella. El timbre interrumpió cualquier clase de plan para terminar con ese termino que tu cabeza pudiera haber estado procesando en ese momento y de mala gana te levantaste de tu comodo sillón de cuero y caminaste por tu amplio departamento hasta la puerta, miraste por la rendija y no viste nada, pero igual abriste la puerta por si las dudas. Al principio no había nadie, pero un sollozo captó tu atención. Miraste hacia un lado de la entrada y te encontraste a tu mejor amiga echa un mar de lagrimas empapado por la lluvia.
-¡Lali! ¿Que paso chiquita?- Te acercaste a ella y Mariana se hechó sobre tus brazos y continuó su llanto sobre tu camisa. La hiciste pasar a tu habitación y le prestaste ropa seca, le dijiste que fuera al baño y que la esperabas en la sala. En todo ese tiempo ella no dijo ni una palabra, simplemente sollozaba. Te asustó verla así, ella no lloraba mucho. Creías que la unica vez que la habías visto llorar fue cuando vieron juntos 'The Notebook' para un trabajo que debías hacer en la universidad. Pero ese llanto no se comparaba al de ahora. Prendiste las luces y preparaste dos tazas de café con leche, como le gustaba a ella, y la esperaste pacientemente sentado. Cuando salió no contuviste el impulso y te levantaste casi corriendo a abrazarla. Se veía tan tierna con tu camisa que le quedaba enorme, los ojitos hinchados, la boquita roja y el pelo empapado. Se dejó abrazar y continuó su llanto unos minutos más, hasta que tu sentiste aflojaba y decidiste hablar.
-¿Que pasó Lali?- Preguntaste con toda la ternura de la que fuiste capaz, intentando que no rompiera denuevo.
-C..Candela, está... embarazada- Dijo hipando, y la miraste extrañado. ¿No debería ser una buena noticia? Ella entendió tu mirada y viste como otra lagrima recorría su mejilla mientras se mordía el labio para contener las demás. La limpiaste rapido y la sentaste junto a tí, esperando a que pudiera hablar.
Flashback

-¿Enserio? ¡Felicitaciones Candelita! - La abrazaste con fuerza y pusiste una mano en su barriga.- ¿Supongo que seré la madrina no? ¡Hay que alegría tonta! ¡Me asustaste! Pero no es algo para llorar bonita. ¿Es Agustín el padre? Osea, tiene que serlo si es tu novio.- Reiste.- Perdón por la pregunta estupida, ¡Es que estoy emocionada!-
-Mariana, no...- Su llanto aumentó y te asustaste.- Agustín no es el padre.- Dijo casi en un susurro. Abriste bien los ojos.
-¿E...engañaste a Agustín?- Te tapaste la boca con una mano.- Candela dios mío, ¿Como se te ocurre? ¡Agustín te ama tontita! ¿Ya le dijiste a él?-
Negó con la cabeza lentamente.
-Tendrás que contarle. Sabé que aunque fue un gran error el tuyo y no lo voy a dejar pasar, estoy con vos. Como siempre, como desde que tenemos memoria.- Intentaste sonreirle y restarle importancia al asunto, no querías que siguiera llorando porque una parte de tí se quebraba con ella. La volviste a abrazar y esta vez se dejó y empapó tu polera en lagrimas.
-Y... ¿Quien es el padre?- Preguntaste separandote y bajito, con el mayor tacto posible. Candela se mordió el labio y te miró con los ojos cristalinos, como suplicando.
-Perdoname Lali, porfavor...- Y entonces creiste entender por donde venía, pero te negaste a aceptarlo.
-Candela, no me asustes. ¿Quien es?- Sin querer, pero invadida por el miedo útilizaste un tono más alto del que habrías querido.
-Es...-Respiró hondo tres veces.- Victorio.- 
Y entonces el mundo perdió sentido. 
-Perdoname Lali, porfavor.- Lloraba desgarrada.- No quería, te juro. Habíamos tomado y... nos dejamos llevar...y...- Intentó tocarte pero te separaste con un estremecimiento. Te alejaste unos pasos, pero rapidamente necesitaste apoyo y te tomaste de una encimera, estabas mareada. Candela seguía rogandote que la disculparas, pero tu ya no escuchabas. Ya no. ¿Como habían podido? ¿Que habías hecho mal? ¿Victorio ya no te amaba? ¿Candela no te quería? 
-C...cuando.- Fue lo unico que pudiste pronunciar. Aunque no la mirabas, con el rabillo del ojo distinguiste como ella apretaba las manos con fuerza mirando al piso e intentaba no seguir llorando.
-Hace... un mes.- La miraste justo al tiempo en que ella levantaba la vista hacía tí. Un mes habías vivido engañada.- Victorio no quería decirte nada, pero yo... tu, Lali, eres mi hermana.- Dijo sollozando, estiró un brazo intentando tomar tu mano. De nuevo te separaste bruscamente.
-No...- Un nudo en la garganta y lagrimas recorriendo tu cara impedían que hablaras.- No me toques.- Pronunciaste al final. Te diste cuenta de que Dream about you estaba llegando a su final. En tres minutos y medio tu mundo se había venido abajo. En exactamente tres minutos habías perdido a dos de las personas más importantes de tu vida. Te dirigiste tambaleandote a la puerta, no te molestaste en tomar tu abrigo y saliste de allí, dejando a Candela sola en tu departamento. Poco te importó. Caminaste hasta la calle y recién allí y bajo la lluvia te dejaste llorar como debías. Comenzaste a caminar sin dirección alguna en especial, las gotas de agua se mesclaban con las tuyas saladas, tus sollozos se perdían en el sonido de la lluvia contra en suelo. Nunca en tu vida la lluvia te había parecido tan sombría.
¿Que habías hecho mal? Porque jamás le hecharías la culpa a la mala suerte, porque para ti la mala suerte no existía. Para tí todo eran decisiones, y algunas salían mal.

Fin flashback.

La miraste sin decir nada. Ni una palabra que dijieras podría aplacar el dolor tan fuerte que tu amiga sentía por dentro. Tu mandibula estaba tensa, sentías rabia, impotencia por no hacer nada para ayudarla. Anotaste mentalmente que la proxima vez que vieras a Victorio lo harías pagar caro por dejar a Lali así. 
-Chiquita no...- Se aferró con más fuerza a tí, con su cabeza hundida en tu pecho. Apoyaste tu mentón en su cabello y le acariciaste la espalda.
-¿Que hice mal?- Dijo en un susurro.
-¡No digas eso Mariana!- La reprendiste en el tono más suave que pudiste.- ¿Como va a ser tu culpa? ¡Ellos fueron los imbeciles que no supieron valorarte! Vos vales mucho Lali, y ellos no te merecían.-
Levantó su pequeña carita hacía ti y tu corazón hiso estragos.
-Sos tan bueno Peter...-
-Lali, vos te merecés mucho más que eso. Olvidate de esos dos, no valen la pena. ¿Querés que te lleve a tu casa?-
-No... no quiero estar sola.- Su voz sonaba ya mas calmada.
-Podés quedarte aquí, no hay problema. Dormí en mi cama, yo me quedo aquí.- Te abrazó con fuerza y tu depositaste un beso en su frente.
-Nadie me quiere Peter... nadie.- Su vos transmitía un dolor desgarrador.
-¡Estas Loca! Yo te quiero, y mucho.- Mucho mas de lo que crees, pensaste para tí.- Tomate este café que yo voy a buscar unas sabanas, ¿Si?-
Levantaste su mentón para que te mirara. Y así lo hiso, directamente a los ojos. No pudiste evitar perderte unos segundos en ellos y cuando quisiste desviar la mirada, ella no te dejó. Tomo tu cara con ambas manos y en un movimiento rapido pegó sus labios a los tuyos. Al principio quedaste duro, pero al sentir el calor de su cuerpo y a pesar de saber que estaba mal, respondiste al beso con todas las ganas que tenías acomuladas desde hacía un año. Atrapo tu labio inferior entre los suyos y enredó las manos en tu pelo. Tu apoyaste las tuyas en su pequeña cintura y le seguiste el juego. Sus lenguas se encontraron cuando ya el aire se hacía necesario, pero a ninguno le importó. Sentías su piel debajo de la fina camisa, su boca sobre la tuya, respiración sobre respiración. Sus manos bajaron a tu pecho y jugaron con el primer botón de tu camisa. Ahí fue cuando reaccionaste.
-Lali...-Tomaste su mano entre las tuyas.- Lali... esto... no esta bien.- Usaste todo el acopio de fuerza de voluntad que tenías y pusiste una mano sobre las de ella. Se separó un poco de tí y asintió despacio, mirando tu boca.
-Perdón.- Dijo sin alejarse en lo más minimo. Te preocupó que llegara a sentir como tu corazón latía desaforado.- Me dejé llevar.-
Ahora si se volvió a sentar en el sillón frente a tí. Tu aún no eras capaz de moverte. Te debatías entre seguir si con tu papel de mejor amigo o si tomarla entre tus brazos y ver que sucedía.
-No te preocupes.- Intentaste poner un tono despreocupado, pero en tu cabeza el mundo aún daba vueltas. 
-No sabes como te quiero Juan Pedro.- Te sonrió como pudo.- Sos lo más importante que tengo ahora.-
-Yo también te quiero Lali.- Le diste un beso en la mejilla y te levantaste para ir al baño. Necesitabas una ducha fria para bajar las revoluciones.

*  *  *

Cuando abriste los ojos no reconociste tu habitación. Te costó unos segundos reconocer la de Juan Pedro y entender que había sucedido ayer. Ahí fue cuando preferiste no haber despertado. La realidad cayó sobre tí como un balde de agua fría y apretó tu pecho, generando una sensación que parecía cerrar tus pulmones. Te desperesaste de a poco, concentrandote en sentir cada musculo de tu cuerpo y bostezaste. No pudiste evitar que las lagrimas volvieran a brotar de tus ojos al pensar en Victorio, este último año había sido tan perfecto, tan lleno de alegrías, un año junto a él. Tampoco pudiste evitar preguntarte si con Candela había sido la unica con la que te había engañado, si había sido la unica amiga que habías perdido. En un impulso de niña tomaste tu telefono que reposaba en la mesa de noche y le enviaste el mismo mensaje a tus dos rubias.
~¿Ustedes no me engañaron con Victorio?~ Para: Rocío; Eugenia.
Cerraste los ojos y miraste al techo. Tenías que tomar una decisión, como siempre. ¿Como enfrentabas la situación? ¿Llorarlo el resto de tu vida o aceptarlo y seguir adelante? Llorar se veía tan tentador... Tu telefono vibró.
-¿Sí?- Contestaste con la vos apagada.
-¡Mariana estas loca! ¿¡Como se te ocurre que yo o Rocío vamos a meternos con Vico?!- Eugenia hablaba rapido y alterado.
-Si petiza, ¿Que tipo de amigas crees que somos?- Gritó Rocío por detras de Eugenia. Entendiste que estabas en altavoz, se te había olvidado que se iban juntas ese fin de semana a Mendoza.
-No... yo...- Comenzaste a llorar de nuevo como una niña. Te sentías inestable. Podrían haberte dicho que el perro de la vecina se mordió la cola y tu lo habrías llorado como tragedia.
-No morocha, no llores porfavor.- Rocío suplicaba fuerte al otro lado de la linea.
-¿Fue Candela o no?- Preguntó Eugenia secamente.
-¿Vos ya sabías?- Dijiste entre hipos.
-¿Ya sabias?- Repitió Rochi.
-No... yo... sospechaba. Los ví juntos en un bar, pero hace como un mes...-Eugenia hablaba seria.
-¿Candela te lo confesó? ¿Y recién ahora?- Pregunto la mas rubia.
-Esque...-Tragaste fuerte.- Quedo... embarazada.-
Un grito ahogado de Rocío y silencio fueron las respuestas.
-No lo puedo creer, ¿Que se cree esa mina?- Ahora Eugenia estaba enojada.
-¡Es una.... una....!- Rocío terminó la oración con un gruñido. No entendían, ellas no tenían la relación que tu tenías con Candela, ellas no la conocían como vos.
-No, osea, sigue siendo mi mejor amiga... yo.. no puedo creerlo.- El nudo en la garganta empeoraba al pensar en ella, para tí era peor su traición que la de cualquier otra persona.
-Eh Lali, no llores mas por esa... gata.-  
-No vale la pena.- Dijo Eu, y recordaste la conversación que habías tenido con Juan Pedro la noche pasada... y lo que sucedió despues.
-Chicas... tengo que dejarlas.-
-¿Estas bien? Porque si querés nos devolvemos compramos helado y nos vamos para tu casa.- Preguntó la no-tan-rubia.
-No se preocupen, estoy donde Peter, pero despues les cuento. Gracias, las quiero.- Dijiste mientras te pasabas el dorso de la mano por la cara.
-Nosotras a tí, y muchísimo. Llamanos por cualquier cosa. Un beso.- Terminó Rocío y cortaste.
Te levantaste de a poco y caminaste hasta la sala, Juan Pedro dormía en el sillón boca arriba y sin polera. Recordaste el beso y te estremeciste. Te habia gustado mas de lo que esperabas, pero él se había apartado. Tu eras su mejor amiga, nada más, el no te veía como algo más. Él tenia a cuanta mujer quería a sus pies. Talvez no te habías dado cuenta de lo atraida que te sentías a él antes porque desde que lo conociste estuviste esperando a Victorio, y no te permitías fijarte en nadie más. Que estupida habías sido, mientras él te ponía los cuernos tu no te habías percatado de el caño que tenías por mejor amigo.
Entraste en frio ya que solo llevabas la camisa de Peter que te llegaba hasta las rodillas, y no encontraste nada mejor que levantarle las sabanas a tu amigo y acostarte junto a él. El se estremeció ante tu contacto y abrió los ojos de a poco. Se sobresaltó cuando te vió junto a él y reiste un poco. Luego frunció el sueño y te limpió una lagrima.
-¿Estuviste llorando?- Preguntó con la voz ronca.
-Un poco... estaba hablando con Rocío y Eugenia.- Admitiste.
-Ah, ¿Y les contaste?-
Asentiste y se te volvieron cristalinos los ojos. Te acunó junto al calor de su cuerpo y beso tu pelo.
-No llores chiquita, no por él.- Lo miraste y sentiste un estremecimiento en la columna, acompañado de unas ganas locas de volver a besarlo. Pero te contuviste, el te veía como una amiga, nada más. Y tú tenías que aceptarlo, amabas aún y a tu pesar a Victorio y no sabías como ibas a hacer para olvidarlo. Aunque con tu mejor amigo a tu lado, sentías que todo se hacía mas llevadero.
-Gracias Peter.- Le acariciaste la cara.
-¿Porque?-
-Por ser mi mejor amigo, por estar ahí, por ser mi hermano.- Dijiste con una sonrisa, querías que el se sintiera comodo, que no se notaran las ganas que le tenías.
-Siempre.- Dijo el algo apagado. Porque aunque tu no sabías, esta vez le molestó de sobremanera que le dijeras hermano. Porque el también moría por volver a besarte, pero el mismo había decidido esa noche que no intentaría nada, porque te respetaba, porque te quería mucho más de lo que se quiere a una hermana. Y aunque no te creías con fuerza para hacerlo, le sonreiste, y el sonrió. Y así fue el resto de ese año, ambos sonriendo, ambos ocultando todo lo que sentían, ambos viviendo cada día junto al otro, sin animarse a nada, sin animarse a romper esa 'hermandad'.
_____

Y me dí cuenta de que el capitulo calza perfecto con la cancion de Reik, la que va 'Soy tu mejor amigo, tu pañuelo de lagrimas...' No se porque no la incluí. ¡Ojala les haya gustado! Un beso y muchas gracias desde ya por la buena onda.

jueves, 21 de abril de 2011

En siete años (minific)~ Capitulo 1.


Hola, soy Sofía, y aquí vengo a dejarles el primer capitulo de siete, a mi no me gusta completamente pero bueno, ojala a ustedes sí. No es muuuuy bueno, pero algo es algo. ¡Gracias por tomarse el tiempo de leer!


Capitulo uno; Año uno
.






La morocha llevó la pequeña radio hasta la esquina de la habitación y dejó que la musica llenara el ambiente. Se giró para contemplar el estudio. Era bastante grande y tenía un espejo que cubría por completo la pared principal, elemento básico de un estudio de danza. También había una barra lateral al fondo de la habitación por lo que ella suponía que había sido un estudio de ballet originalmente. El techo era un ventanal gigante que dejaba a la luz filtrarse creando un ambiente mágico. Había mucho polvo, telarañas y escombros, normal si se tomaba en cuenta que lo había encontrado abandonado. Tomó la escoba y comenzó a barrer al ritmo de su idola, Beyoncé, mientras cantaba con ánimo las canciones, a sabiendas de que estaba sola. Mientras los colores anaranjados del atardecer inundaban la habitación, Mariana se preguntaba a sí misma como podía haber tanta belleza entre tanta miseria. El barrio en el que se encontraba, a pesar de ser un barrio lleno de árboles, cosa que a ella le encantaba y bastante bonito por lo demás, era un barrio con un nivel de pobreza desolador. Antiguamente había sido un lugar poblado, famoso por su belleza, pero de eso ya hace mucho. Cuando junto al desarrollo de la ciudad fueron apareciendo nuevos sitios que prometían casas mas cómodas, mejor ubicación y un estilo de vida tipo comercial, la gente se olvidó de ese hermoso vecindario. Por eso las grandes casas que ahora servían de refugio para muchas familias a la vez, o las arboledas y plazas interminables.-O estudios tan bonitos como este.- Agregó a sus pensamientos. Mariana se había trasladado hasta allí buscando un departamento simple y barato con el fín de poder ahorrar el dinero que necesitaba para seguir cuidando a su madre internada. Estaba al centro de la ciudad por lo que no quedaba lejos de el hogar para mujeres en el que se encontraba, y para su suerte -o no- habían muchas universidades cerca, el problema era que no sabía si podría empezar la universidad este año como el resto del mundo, y siempre por la misma razón que le impedía tantas cosas; no-alcanzaba-el-dinero. Ese estudio había aparecido en su vida por suerte -No, suerte no- Se dijo frenando en seco -Una...linda casualidad.-Corrigío. Había comenzado su trabajo en el bar de enfrente hacía pocos días, y un día saliendo y de reojo vió este lugar, pero fué el cartel que ya gastado rezaba 'Estudio B9' el que llamó su atencion. Entró y se enamoró simplemente. Volvió al bar para preguntarle a Loresdana, la encargada, por él.

-Eh Lore, ¿Que es ese estudio de allí enfrente?-

-¿Te refieres al B9? Y, parece que alguna vez fue un estudio de baile, pero ya no. Lleva abandonado bastantes años, creo que no es de nadie.- Dijo la robusta encargada.

-¿Y tu crees que yo pueda... usarlo?-

-¿Y para que lo usarías? ¿Bailas?- Loresdana la miró de reojo.

Mariana asitnió despacio.

-Desde los tres años.- Sentenció orgullosa.

-Pues yo no creo que haya problema, cariño.- Y en seguida Lali metió las manos de lleno en la reconstrucción del lugar. Limpiar era solamente el último paso.

Y no le faltaba mucho para terminar cuando la canción 'La tortura' de Shakira comenzó a sonar con fuerza haciendo que comenzara sin pensarlo a mover las caderas al ritmo de la escoba. De a poco fue dejandote llevar, la música podía con ella. Tomó la escoba con las dos manos, y usandola como compañero improvisado, olvidó momentaneamente su tarea de barrer el polvo y cerrando los ojos se abandonó a lo que mejor sabía hacer y que tanto le llenaba, y desahogaba. Dos o tres canciones debió de haber bailado, la escoba ya estaba sola en el suelo y la morocha seguía con los ojos cerrados, estaba completamente entregada. Talvez por eso no sintió cuando ese hombre entró en el estudio, camara en mano. De hecho, solo noto su precensia cuando el disco llegó a su fin, generando un silencio interrumpido por sus aplausos. Ella se giró sobresaltada y aún jadeante.

-Uhau.- El morocho -no tan morocho- que se hayaba frente a Mariana la miró de pies a cabeza, aún sosteniendo su camara en una mano.- ¡Tenes talento!- Y volvió a apuntar el aparato hacia ella.- ¿Hace cuanto bailás?- Preguntó como si estuviera haciendo una entrevista de lo más natural.

A ella le tomó un poco de tiempo digerir la situación. ¿Que se suponía que hacía ese ahí? ¿Y que le tenía que decir? ¿Seguirle el juego con la entrevista? ¿Preguntarle porque había entrado? El lugar no era de suyo, no tenía derecho a decidir quien entraba. Al no saber como afrontar la situación se dejaó llevar por su instinto y se puso a la defensiva.

-¿Que querés?- Intentó levantar un poco la barbilla para darse un poco más de superioridad. Él le sacaba más o menos dos cabezas y de nuevo ella maldijo su corta estatura.

-Grabar un poco.- Dijo con el mismo tono informal de antes.- ¿El lugar es tuyo?-

-¿Gra...bar? ¿Estas grabando?- Sintió como sus mejillas tomaban color.

-Si, necesito material.- Prosiguió el como si nada.

-¿Material? ¿Me... grabaste bailando?- Se le retorció el estomago y se le tensaron los musculos. ¿La había grabado bailando? ¿La había visto bailando? Nunca le había molestado que la vieran bailar, pero esto era distinto, le daba vergüenza.

-Sí, y bailas muy bien, dejame decirte.- Sonrió y dejó de grabar para extenderle una mano.- Soy Juan Pedro.-

Lentamente y nerviosa se acercó para estrechar la suya, y se fijó que tenía los ojos verdes. Se perdió inconcientemente unos segundos en ellos hasta que el tomó su mano y la sacudió delicadamente, achinando sus ojos con una sonrisa.

-¿Como te llamás?- Preguntó, al parecer para él no era extraña esta situación, para Mariana, sí.

-Mariana.- Contestó ella un poco seca.

-Bueno Mariana, ¿No te molesta que te haga algunas preguntas?- Prosiguió él.

-No..he bueno sí.- Estaba nerviosa, el le provocaba algo raro, aunque extrañamente Lali sentía confianza. Una extraña confianza.- ¿Para que? Osea, ¿Porque me grabás?- Por algún lado había que empezar.

-Ah, sí. Estudio en una de las universidades de acá cerca, Dirección de cine.- Por como hablaba se notaba que amaba lo que hacía.- Y nos pidieron un pequeño documental sobre algo, y bueno, yo vine para acá a encontrar inspiración y entonces escuché la musica y entré y te ví bailando y no resistí a grabar un poco y se me vino una idea a la cabeza y me gustaría entrevistarte y...-Freno para tomar un poco de aire.- Y bueno, eso.- Sonrió de nuevo y Mariana sintió unas ganas terribles de sonreír con él.

-Ah.- Respondió un poco sorprendida por la situación. Ya procesada su explicación Lali se sintió fuera de peligro de que fuera un violador o algo así. Una sonrisa así no podía ser de un violador. A demás, tenía una especie de inocencia que le daba un aire de niño.- Creo que...- Miró a su alrededor, no había más que limpiar.- No tengo problema.- Le sonrío de vuelta.

-Entonces dejame invitarte a un café al bar de enfrente.- Propuso, a ella le sorprendió su espontaneidad.

-Supongo.- Lali mantuvo su sonrisa intentando no pensar en lo extraño que era todo.



* * *




-No tengo papá.- Le dijo la morocha a Juan Pedro.

-¿Como es eso?- Preguntó él. Esta vez no había una camara entre los dos, ya no habían más camaras, esta vez preguntaban simplemente para conocerse.

-Mm...-Tomó un sorbo de su bebida.- Nos abandonó a mi y a mi mamá cuando yo era pequeña. No me acuerdo de él y creo que es mejor así.- Dijo ella con total indiferencia.

-¿Y tu mamá ya estaba enferma cuando él se fué?- Preguntó muy interesado.

-No, ella cayó enferma cuando yo tenía diez. De ahí en adelante me tuve que hacer cargo yo de ambas, trabajo desde pequeña. Creo que por eso nuna le perdoné que se haya ido.- Mariana suspiró y Juan Pedro se quedó mirandola.

-Sos increible Lali.- Dijo con total sinceridad y a ella le sorprendió bastante.- Yo no hubiera podido hacer lo que tú, a los 19 yo tenía un futuro asegurado, vos en cambio vivís con lo que tenés y el día a día.-

Simplemente lo miró y sonrió.

-Gracias.- Agregó timidamente. Ella sabía que Peter vivía en un barrio bastante acomodado, de vida facil, de familias con dinero. Pero eso no era algo que se notara a la vista, Mariana nunca lo hubiera sabido si no se hubieran pasado las últimas semanas todas las tardes juntos, charlando como amigos de toda la vida.- Vos también sos de admirar Lanzani.- Intentó corresponderle el cumplido.- Tenes mucho talento para tus 23 años.- Afirmo y con sinceridad. Ella había tenido la oportunidad de ver algunos de sus cortos y eran sencillamente increibles.

-Y vos tenés 19 y bailás como si llevaras 20 años de practica.- Dijo él y esta vez Lali no pudo devolverle el cumplido ya que Loresdana los interrumpió.

-Cariño.- Dijo llamando a Mariana.- Tu turno empieza en cinco. ¡Vení a prepararte!-

Juan Pedro la miró expectante.

-¿Ya te vas?- Preguntó.

-Si...- Lo miró una vez más.- Gracias Peter, lo pasé muy bien.- Rodeó la mesa y le plantó un sonoro beso en la mejilla.- Nos vemos.-

-Si... ¿Lali?- Atinó a decir él antes de que ella se fuera. La petiza se giró y por un momento se vió tan hermosa que a Juan Pedro se le encogió el corazón.- ¿Nos podemos ver mañana?- Preguntó estupidamente. Sabía que se verían mañana, simplemente quería detenerla un segundo más.

-Claro.- Ella sonrió por última vez y se fue de allí.

Juan Pedro admitía que sentía algo por Mariana. Nunca había sido para él complicado saber cuando sentía algo por alguien, ya había tenido bastantes novias. Pero lo que no sabía era si Mariana sentía algo por él. Y mientras no supiera nada, no se atrevería a dar el paso necesario para pasar a ser 'Algo más que amigos.' Dejó dos billetes en la mesa y salió de el bar camino a su casa. No quedaba muy cerca, pero se había convencido de que por Mariana valía la pena hacer el viaje. Y es que los días que tenía que ir a la facultad era más facil, pero la facultad no era todo los días, en cambio verse con Mariana en ese pequeño barcito en el que ella trabajaba era algo de todas las tardes, o de casi todas. Y no porque el no quisiera verla todos los días, si no que habían veces que ella no podía. Pero él siempre estaba disponible y ella lo sabía contaba con él, pero a Juan Pedro le preocupaba sentir que Lali a él lo veía como un amigo con el que hablar y nada más, generlamente las chicas con las que salia le tiraban onda, o le daban alguna señal, pero ella no. Ella era distinta.

El no tan morocho llegó hasta su departamento y prendió el computador, se dirigió a la carpeta de videos para la facultad y revisó hasta encontrar lo que buscaba. Hizo doble click y se abrió un video donde se veía a Mariana bailando. Se fijó en la fecha de grabación; exactamente hacía un mes y medio. Miró embobado como ella bailaba y como se sonrojaba cuando notaba su presencia, y rió a carcajadas al volver a revivir su primer encuentro. Te sorprendió que aceptara tomar algo contigo, y que no hubiera pensado que la ibas a violar. Juan Pedro volvió a poner esa última parte dos veces más, simplemente porque le causaba gracia y algo de ternura verla así. Nunca más la había vuelto a ver bailar, y decidió que mañana iría antes para ver si estaba en el estudio, quería verla bailar y sabía que siempre iba al estudio antes de encontrarse con él. Cerró el computador y se obligó a buscar alguna distracción que le hiciera pensar en algo que no fuera ella.

* * *


Tú, como Mariana Esposito eras una muchacha alegre. Pero despues de ver a Juan Pedro eras el colmo de la alegría, y así era siempre. Dejaste el hogar de mujeres donde se alojaba tu madre con una sonrisa porque despues de verlo quedabas así, sonriendo. Y era un efecto que te duraba el resto de la noche.

Ya estaba oscuro cuando tomaste el colectivo. Te sentaste junto a una señora regordeta que le alegaba al contuctor algo sobre la demora de los exámenes clinicos en estos días y pegaste la vista en la ventana intentando perderte en alguna otra cosa que no fuera escuchar la conversación que mantenían. Sonreíste recordando el día que habías tenido, un día felíz. Porque Juan Pedro te ponía felíz, e inexplicablemente, pasar una tarde con él era una de las pocas cosas que te hacían sentir así.
El sonido de tu celular interrumpió cualquier pensamiento con el que hayas estado distraida, incluida la charla de tus compañeros. Te sonrojaste al notar que esperaban en silencio que atendieras y en el apuro por sacar el móvil no verificaste el numero.
-¿Si?- Una sonrisa traviesa curvaba tus labios al haber pasado ya la vergüenza.
-Mi amor.- Dijo una voz demaciado familiar al otro lado de la linea. Tu corazón se hinchó al escuchar esas dos palabras.- Mi amor volví.- Pronunciaron esos labios que tan bien conocías y recordabas.
Había vuelto, dos meses fuera de Argentina, pero ya había vuelto.
-Victorio.- Suspiraste intentando aplacar la emoción.- Te extrañé.-



* * *




Y cuando amaneciste ese día, como el Lanzani que eras, decidiste le sacarías alguna información a Mariana, algo que te dijiera que ella también quería saber más de tí, o porqué no, tener algo contigo. Y fue con esa mentalidad con la que entraste al pequeño 'Estudio B9', en el cual la música ya resonaba al máximo. Pensabas la encontrarías bailando y mientras ingresabas decidiste dar la vuelta y mirarla por la pequeña ventana de atrás, sin interrumpirla, querías volver a ver esa carita de concentración que habías visto en el video. Pero tu suerte no estaba contigo, no ese día, ya que Mariana no bailaba. O se podría decir que sí, pero no era ella quien bailaba, si no sus labios. Y vale decir que bailaban a un ritmo lento, acompasado, acompañados de un morocho que no eras vos. Sentiste una pequeña punzada en el pecho, muy pequeña, pero no mas de la que se siente cuando un amigo que llevas esperando toda la tarde te avisa que no podrá ir, o cuando se pierde un juego de mesa. Guíado por tu orgullo, te giraste sobre tus pasos y saliste de allí para no interrumpir ese beso, pero no en dirección al bar en el que se suponía te encontrarías con ella en unos minutos, si no que doblaste a la izquierda y caminaste pausadamente hasta la laguna que ella había prometido algún día te enseñaría. En algún momento recordaste que eras un caballero y le enviaste un mensaje.

~Lali no podré ir hoy, nos vemos. Peter~

Cortito y al pie, no tenías nada más que decir. Y no por resentimiento, o porque estubieras enojado, si no porque eras así, simple, cortito y al pie.



Listo, ojala les haya gustado el primer capitulo. Yo se que es corto, y les juro que intentaré hacer los siguientes mas largos. Reitero; espero que les guste. Pueden comentar por aquí o vía mi twitter @Serunalaliter. ¡Gracias y un beso!

lunes, 18 de abril de 2011

En siete años (minific)~ Prologo.

¡Hola! Esta es una minific que vengo planeando hace tiempo y recién me animé a escribir. Consta de 7 capitulos (uno por año) y mas un prologo y un epilogo. Les dejo a continuación el prologo, que yo se no suena muy interesante ni adelanta mucho, pero esperen al primer capitulo, creo les va a gustar. ¡Un beso y gracias desde ya!
'En siete años'
Prólogo.
Un hombre dijo alguna vez, que la vida está dividida por ciclos de siete años. Y que todos los grandes cambios ocurren al final de un ciclo, o al inicio de este. Primero, a la edad de siete años un niño deja atrás la inocencia. Su mundo que hasta ahora era lo más parecido a perfecto, choca de lleno con un mundo de mentiras, decepciones y juegos que ya no son juegos. Descubre que el también puede fingir, y comienza a rodearle la primera capa de falsedad.
A la edad de los catorce, florece la sexualidad. Los cambios nuevos en su propio cuerpo, como empieza a notar los cambios en el otro sexo, como empiezan a interesarle. Comienzan los sueños, las fantasías, la adolescencia.
A los veintiún años todo se centra en emerger. En salir adelante por si solo, independizarse, en demostrarse a si mismo que se puede. Es todo un juego de poder, que a veces involucra amor.
Y a los veintiocho la etapa de la madurez, querer acentarse, pensar a largo plazo. Es por eso que lleva razón el dicho 'No confies en nadie mas de treinta años'. De hecho, deberían ser veintiocho, porque es ahí cuando una persona se vuelve formal.
¿Pero quien dice que la vida ocurre necesariamente así? Siete años alcanzan para cambiar una vida. Siete años son suficientes para perderlo todo como son suficientes para triunfar. En siete años lloras, ríes, sufres y vives. ¿Quien dice que en siete años no puedes enamorarte, formar una familia? Y en ese caso, te estas saltando una etapa, pero al mismo tiempo estas abriendo otra, una que forma parte de el camino que tu mismo construyes hacia tu felicidad.
Es por eso que para Mariana la vida no estaba dividida en etapas, si no en desiciones y concecuencias. Cada decisción acarrea sus concecuencias, marca un Antes y un Despues. Todo son desisciónes que te obligan de a poco a tomar el control de tu vida. Incluso aunque tu no eligas lo que te toque vivir, tu eliges como enfrentarlo. Y eso Mariana lo aprendió a la fuerza, pero lo aprendió.

*  *  *

sábado, 16 de abril de 2011

Need you now~ Corto (M&JP)

Picture perfect memories 
scattered all arround the floor.   
Reaching for the phone
cause i cant fight it anymore.


Entraste en tu habitación confundida, cargando contigo los muchos regalos que las fans te habían dejado en la puerta de el hotel. Los soltaste en el piso con un ruido estruendoso que temiste despertara a alguien y te encaminaste hacia la puerta que habías dejado abierta. Asomaste ligeramente al pasillo y viste con el rabillo del ojo a Peter intentando abrir la habitación contigua con su tarjeta, claramente frustrado. Se te hizo un nudo en el estomago al verlo y sentiste como te flaqueaban las piernas, por lo que cerraste con fuerza apoyando tu espalda contra la fría madera. No entendías el porqué de lo que te estaba sucediendo con Peter, era una sensación ahogante y desesperada, casi como una necesidad mas que un sentimiento. De solo pensarlo se te tapaba la garganta. ¿Que era lo que había cambiado? Su relación había terminado perfectamente hacía ya varios meses, incluso tu ya tenías otro novio, Benjamín, lo que había causado que tu y Juan Pedro se distanciaran más debido a la incomodidad, suponías. Incluso luego de el que fue para tí un extraño viaje a Punta del Este junto a Teen Angels, y en el cual con suerte habías cruzado un par de palabras con el morocho, te habías acercado a hablar y lo habían  arreglado todo, eran amigos.
Y así se mantuvieron bastante tiempo, hasta que llegó el viaje a Israel.
Era como si allí todo cambiara, como si ni Benjamín ni todos los problemas que los habían hundido hubieran existido y solo existieran Lali y Peter, los dos chicos que hace casi un año y en ese mismo lugar vivían una relación que se veía perfecta, encaminada a la felicidad.
Pero como dice la canción 'Cambia, todo cambia' y esa relación terminó, dando paso a una amistad algo incomoda, a una amistad que no podía llamarse amistad. Y esos días de 'amistad' en Israel habían avivado en tí muchas cosas, era como si hubieran vuelto las miradas complices, las risas por chistes en los que solo ustedes tenían cábida, las sonrisas y acercamientos en los conciertos. Y a la vuelta de Israel; los ensayos, las fotos, las entrevistas, a los que ambos asistían con la mejor onda del mundo, calificando su relacion como 'un amor especial' como había dicho él, o una 'ammistad incondicional' como tu le llamabas. Lo cierto era que de a poco para ti dejaba de ser una amistad incondicional, especial o como quisieran decirle. Habías podido controlarlo, ya que en Argentina no estaban obligados a verse a cada minuto y tu tenías a Benjamín como recordatorio de que ya no había un nosotros entre tu y Juan Pedro, pero ahora estabas en Brasil junto a los Teen Angels, obligada a verlo todo el día, obligada a compartir con él, y lo unico que tenías claro era que tenías miedo, aunque no estuvieras segura de si era miedo a tener que verlo todo el tiempo, o miedo a la felicidad que te causaba pensar en eso, era miedo al fín y al cabo.
Tomaste tu cabeza y te deslizaste hasta el piso y ahí te quedaste un minuto, inentando contenerte, sofocada. Supusiste que era por el calor de Brasil y te levantaste para abrir una ventana, pero al hacerlo te encontraste de frente con la imagen de Juan Pedro sin polera, que disfrutaba de la piscina que había frente a sus dormitorios a plena noche. Sentiste como la sangre subía a tu cabeza, pero no podías despegar la mirada de tal espectaculo. Tu corazón se acelero y sentiste la necesidad de afirmarte contra la pared, pero al hacerlo las tablas crujieron y él sintió tu presencia. Se giró lentamente con el agua rodeandole la cintura y te miró. Simplemente te miró desde donde estaba, sin saber que hacer o decir, en la misma situación que tu. Sentiste tantas cosas cuando sus miradas se cruzaron, tantos sentimientos que creías dormidos afloraron en tí, sentías como si el mundo se apagara y como si una pequeña luz los aulumbrara solamente a ustedes, como pasaba en las novelas en las que ambos eran partícipes. Todo a tu alrededor dejaba de tener sentido, y solo estaba él. Él y sus ojos, el y ese cuerpo, que en ese momento atrajo tu atencion. El deseo te recorrió con un estremecimiento. Su pecho, sus hombros, todo en él te atraía, y él tampoco podía despegar su vista de tí. Entonces despertaste de tu ensimismación y todo volvió a adquirir sentido, cerraste rapidamente la cortina de tu habitación y le diste la espalda aunque ya no pudiera verte, pero su imagen y el deseo que conllevaba se mantenían en tu mente, y porque no, en tu corazón. Intentabas con todas tus fuerzas resistirte al impulso de entrar al agua con él y ver a donde los llevaba eso, de acariciarlo como alguna vez ya lo habías hecho. Porque eso era lo peor, tu ya habías estado con Peter, y sabías como se sentía y como era, y ese recuerdo lo unico que hacia era aumentar el deseo. Pero entonces pensaste en Benjamín, en que él te esperaba, en que se suponía que lo amabas. ¿Pero lo amabas? ¿Sentíste con él alguna vez acaso esto que sentias ahora con Peter? ¿Sentias esa necesidad casi patologica de estar con él? Dejaste las preguntas sin respuestas y tomaste los regalos, depositandolos en la cama. Habían muchas fotos tuyas, también muchas fotos de los Teens, como muchas fotos tuyas y de Peter. Fotos Laliters como los fans cariñosamente les decían.
Sentiste a Juan Pedro entrar en su habitación y de nuevo la tentación de ir con él se hizo casi insoportable, pero esta vez el deseo vino acompañado de el dolor y la angustia, que cubieron tu pecho y no dejaron hueco a nada más. Pusiste una mano en la pared que separaba ambas habitaciónes y apoyaste tu cabeza en ella, dejando que ambas sensaciones se abrieran paso a travez de tí como amargas lagrimas.

And I wonder if I ever cross your mind,
For me its happens all the time.


Pensabas en ella al otro lado de esa pared, esa fina pared que los separaba, en lo linda que se veía mientras te observaba desde la habitación y una oleada de calor te recorrió de pies a cabeza. Pero no podías permitirte pensar en ella de ese modo, no ahora que al fín eran amigos. Por tu bien deberías olvidarla, pensaste mientras te quitabas el bañador mojado y te ponías algo mas comodo. Tenías claro que despues de ese viaje a Israel, tu habías vuelto a sentir cosas por ella, pero aunque Benjamín no fuera tu amigo personal, lo respetabas por estar con ella. Y si la respetabas a ella te controlarías y no irías en su busqueda. Pero se te hacía casi insoportable pensar que estaba en la habitación contigua completamente sola y que talvez si fueras ella se entregara a tí, como tantas veces lo había hecho a lo largo de esos increibles tres años de lo que fue su relación. Pero no, no podrías hacerlo, por más que tu cuerpo te lo reclamara, por más que tu corazón te lo pidiera a gritos, por mas que por mil y un razones la necesitaras ahora, no podías. Tomaste una chaqueta y saliste de tu habtación en dirección a cualquier lugar que te alejara de esos pensamientos.

Its a quarter after one,
im all alone and I need you now
Said I wouldn't call,
but I lost all control and I need you now
And I dont know how I can do without
I just need you now.


Pateaste con fuerza una foto de ustedes juntos que había caído al suelo. ¿Que se suponía que harías? ¿Como soportarías mirarlo durante estos tres días? ¿Mantenerte alejada? Entonces esos pensamientos se mesclaban con los de Benjamín. ¿Estaría pensando en tí? ¿Te extrañaba? ¿Tu lo extrañabas? Y el dolor simplemente se hacía más intenso y las ganas de llorar no cesaban. Era como un hoyo en tu corazón, un hueco hondo que estaba justo al centro de este, un hueco que se había arrancado de allí con Peter. Te preguntaste entre sollozos si pensar así sería traicionar a Benjamín, y se agrego la culpa a la lista de sensaciones que te estaban haciendo soltar lagrimas. No te hacía bien estar allí, tenerlo tan cerca, por lo que decidiste salir de la habitación a tomar aire fresco. Caminaste largo rato por la playa hasta que te sentiste mejor para volver y dormir tranquila. Solo Dios sabría como lo necesitabas.

Another shot of whiskey,
cant stop looking at the door.
Wishing you'd come sweeping
in the way you did before.


Tomaste otro vaso de ese extraño alcohol cuyo nombre no habías entendido y lo depositaste en la mesa luego de tomarlo al seco. Mariana rodeaba tu cabeza. Y que si la veías como algo más, siempre la habías visto así. Deberías haberte acostumbrado a la idea de no tenerla y de hecho lo habías echo, pero el problema fue Israel. La cercanía que se generó entre ustedes fue como regresar atrás el tiempo a epocas mejores, felices. Pero fue una mirada al pasado fugáz, corta, que terminó cuando volvieron a Argentina y las ilusiones que te habías generado se vieron rotas cuando ella se reencontró con Benjamín y retomó su vida normal. Intentaste poner tu mejor cara al asunto, no descomponerte en las entrevistas, resistirte a pegarla más a tu cuerpo en las fotos, no acercarte demasiado en los ensayos, y al final fue un buen intento, porque nadie, exepto Rocío, se dió cuenta de lo que sucedía. Pero en el avión, cuando caiste en la cuenta de que volverían a pasar tiempo juntos, lejos de Benjamín y de cualquier interrupción, en una isla paradisiaca de Brasil fue facil ilusionarte de nuevo. ¿Acaso eras estúpido? Y si, eras un estúpido. Estúpido por no poder olvidarla, por haberla perdido, por sentir amor no correspondido.
Ya algo cansado, tomaste tu chaqueta y saliste de ahí hacia tu habitación. No pensabas con mucha lucidez, por culpa del alcohol pero no estabas completamente borracho. Subiste por las escaleras esperando que se calmara un poco el torbellino que era tu cabeza, y en cuanto saliste al pasillo te la encontraste a ella. A la unica culpable de tu borrachera.

And I wonder if I ever cross your mind
For me its happen all the time


Lo encontraste observandote, no muy lejos tuyo. Otra vez tus piernas flaquearon, otra vez las ganas de llorar que tanto te había costado contener. Por poco dejas caer el regalo que sostenías en tus manos. Lo habías encontrado en la entrada de el hotel, claramente dirigido a tí. Pero no habías tenido la fuerza para abrirlo, simplemente por que en su portada salía 'La historia de Mariana y Juan Pedro.'
-¿Que haces a esta hora Lali?- Rompió él el silencio, intentando poner un tono casual pero sin esconder del todo la voz ronca por el nerviosismo.
-Yo... paseaba. Sí. ¿Vos?- Moviste nerviosa el album entre tus manos.
-Paseaba.- Desvió la mirada y se fijó en el regalo.- ¿Que llevás ahí?-
-Un regalo, de una fan.- Intentaste esconder la portada.
-¿Puedo?- Extendió la mano temblorosa con una sonrisa. ¿Estaba acaso...borracho? Tu dudaste un poco al entregarselo, pero lo pusiste en su mano. Viste como la sonrisa desaparecía radicalmente de su rostro cuando lo vió claramente.
-Ah.- Dijo. No respondiste. Lo viste ojear un poco más y te asustaste cuando una sorpresiva carcajada inundó el silencioso pasillo. Definitivamente había tomado.- Mira. -Te acercó el albúm y tu viste lo que parecían ser muchas fotos chiquititas en una especie de secuencia. Luego te diste cuenta de que eran capturas de un video. Un video que tu habías visto demaciadas veces, algunas sonriendo, algunas no. A diferencia de él, tu no reiste y te quedaste observando en silencio.
-Cuanto tiempo ha pasado ¿no? Un año y algo más creo.- Un año y quince días, precisaste en tu mente.
-Si...- Dijo el bajando la voz. Los dos observaron la pagina donde quedaba plasmado a la perfección el famoso 'error' que habías cometido, cuando en Israel habías dicho Peter en vez de Thiago al momento de presentar al amor de tu vida. Sentías su respiración cerca, muy cerca, y cuando levantaste la vista lo encontraste observandote a pocos centimetros. Fueron escasos segundos los que te perdiste en esos ojos verdes, esos ojos que te transmitian tantas... cosas. Pero solo fueron eso, escasos segundos pues tu enseguida te alejaste, y dejandolo con el regalo en mano, entraste a tu habitación sabiendo que si te quedabas no podrías resistir.

Its a quarter after one,
im all alone and I need you now.


Completamente solo, respirando su perfume aun impregnado en el aire. Así quedaste en el pasillo, confundido, perdido, solo. Entraste en tu habitación exasperado y tiraste el pequeño regalo con fuerza al suelo, invadido por una repentina rabia. Estabas seguro, segurísimo de que en esos pocos segundos en que ella había fijado sus ojos castaños en los tuyos tu amor había sido correspondido, habías visto ese brillo en sus ojos, ese brillo que tenía cuando eran novios, cuando decía que te amaba. Ese brillo que tenían sus ojos la primera vez que estuvieron juntos, con apenas 16 y 17 años. Ese brillo en el cumpleaños 19 de Lali, cuando le entregaste tu regalo. Ese brillo que no habías vuelto a ver hasta esa noche. Y no pudiste evitar que las ilusiones que ya guardabas cobraran fuerza. Y eso era lo que te enojaba, que tu estabas ilusionado, que tu aceptabas lo que te sucedía con ella, pero que ella no. Y por esa misma razón, nunca estarían juntos. Nunca. Sentías como las paredes te daban vueltas alrededor y te apoyaste de una encimera. Estabas mareado, sí, pero no lo suficientemente tomado como para no darte cuenta de lo que sucedía. Intentaste serenarte un poco, y tratar de pensar con claridad, pero mientras mas pensabas mas te dabas cuenta de que la necesitabas. Pateaste el regalo que aún seguía en el suelo y apoyaste la cabeza contra la pared que los separaba. ¿Y si te la jugabas por ella? ¿Y si lo apostabas todo de una vez?

Said I wouldn't call,
but Im a little drunk and I need you now
And I dont know how I can do without
I just need you now.


No sabías que hacer. Llorabas sin control, por él. Solo por culpa de él. Sentada en la cama y con la cabeza entre los brazos te sentías patetica. Sí, patetica por llorar por un hombre. Pero no lo controlabas, iba mas allá de tí, de tu voluntad. Porque si fuera por tí dormirías placidamente en tu cama, soñando con las fotografías que tendrías que hacer al día siguiente, con las fans, con Benjamín. En cambio, estabas sentada llorando y por Juan Pedro. Reíste amargamente al pensar en lo tristemente patetica que debías de verte. Entonces sentiste ruidos fuertes en la habitación contigua, como si estuvieran pateando algo. Te acercaste por encima de la cama a la pared, para escucharlo mejor. Lo sentiste suspirar y luego soltar un gruñido, entonces habló, habló y se te heló el corazón.
-Que hago Lali, que hago- Dijo para sí mismo.
Extrañamente lo sentias ahí, como si estuviera cerca tuyo. El dolor se hacía insoportable, casi no te dejaba respirar.

Yes I would rather feel hurt than feel nothing at all.


Tocaste la puerta de su habitación con fuerza esperando que abriera, pero nada. Intentaste nuevamente y sentiste sus pasos acercarse lentamente. Demaciado lentamente. Abrió despacio y asomo su pequeña carita, viste como su cara se desencajaba en una mueca que no supiste reconocer y sentiste culpa. Había llorado. Pero... ¿Por tí?
-Pe... tu..- Intento hablar con la voz tiritando.
-¿Puedo pasar?- Fuiste brusco al preguntar y te arrepentiste enseguida cuando la viste sobresaltarse.
-Yo... nose Peter.- Dos lagrimas se escaparon de sus ojitos hinchados y te invadió una culpa inmensa. Era tu culpa que llorara. Amagaste limpiarle las lagrimas con una mano pero volviste a bajarla.
-Porfavor.- Suplicaste.
Cerro los ojos unos segundos y se corrió para que entraras.
-Que quieres.- Pregunto de espaldas a tí, con la voz quebrada.
-Yo...- Te trabaste. ¿Donde estaba el Juan Pedro envalentonado que salió de su habitación dispuesto a gritarle a los cuatro vientos sus sentimientos? Había muerto en el momento en que la viste llorar, tan fragil.
-P-Peter, porfavor. Que queres.- Se volteó hacía tí mordiendose el labio inferior, como tantas veces la habías visto hacerlo. Pero esta vez era para aguantar el llanto, no con mucho exito. Se te partió el corazón al verla así. Tenías que hacer algo para que dejara de llorar, tenías que. Pero no sabías que decirle. Te miró, expectante. Pero tu no hablabas, simplemente la mirabas, sin poder pensar en nada que no fuera la impotencia de no saber como frenar su dolor. O si sabías, pero no te atrevías a hacerlo.
-Si no querés nada Juan Pedro, podés irte. Andate y no vengas de nuevo, porfavor. Yo...- Desvió su mirada empapada hacía otro lado que no fuera tú.- Yo... no puedo... n-no...- Se dejó caer pesadamente sobre su cama y hundió la cabeza entre sus manos. Te arrodillaste frente a ella rapidamente  y tomaste sus manos entre las tuyas, para verle la cara.
-No llores chiquita, no porfavor.- Pero lo unico que hiciste fue aumentar la intensidad de sus sollozos. Te partía el corazón
-Esque vos Juan Pedro... vos no podes aparecerte por aquí como si nada y... y- Se calló. Necesitabas desesperadamente saber que pensaba, porque no quería que estuvieras allí. Pero no te atrevías a preguntarselo. No te atrevías a nada. ¿Donde quedaba el efecto del alcohol cuando lo necesitabas?

Its a quarter after one
im all alone and I need you now


No te atrevías a mirarle a la cara, y mucho menos a seguir hablando. ¿Y porqué? Por miedo. Porque si lo mirabas caerías rendida a sus pies. Porque si seguías hablando le confesarías lo que sientes. Y en cualquiera de los dos casos lo besarías. Y si lo besabas estarías engañando a Benjamín, y tu no eras así. Nunca habrías pensado en ponerle los cuernos a alguien, jamás. Pero en estos momentos no te parecía una opción lejana.
-Lali yo...- Tu estabas muy conciente de que él si te miraba a la cara, y te preguntaste si no seguía borracho. Talvez el no se acordaría de nada al día siguiente. ¿Eso era bueno o malo? Lo sentiste acercarse un poco más, y pasó una mano por debajo de tu barbilla, obligandolo a mirarte. Pusiste un poco de resistencia, pero giraste la cara hacía él.
Gran error.
Tenía lagrimas en los ojos y Juan Pedro Lanzani no lloraba, claro que no. Tres años con él y lo viste llorar... que ¿Dos veces? Sentiste una punzada en el pecho de dolor, te dolía verlo así. Pero por dentro estabas muriendo de ternura, y de amor. Te perdiste en sus ojos verdes, y ahí el error, porque te diste cuenta de que nunca más podrías despegar tus ojos de los de él. Se acercó un poco más a tí, dejando sus narices no a muchos centimetros. Cerraste los ojos instintivamente.
-No puedo Peter... no puedo, porfavor. Yo...no..-Seguías con los ojos inconcientemente cerrardos, sentías su respiración sobre la tuya.
-No podes, pero...¿Queres?- Susurro y te sentiste morir. Y si, querías. Pero no se lo dirías, no te atreverías. Ambos guardaron silencio, el esperando una respuesta que no vendría, tu esperando que todo terminara, que el dolor se fuera.
No sabes cuanto rato estuvieron así, ambos callados. Podrías haber disfrutado el momento pero tus pensamientos no te dejaban en paz. Abriste los ojos y te diste cuenta de que el te miraba. Y el deseo te recorrió como un escalofrío la columna. Puso una mano en tu mejilla e intento hablar, pero cuando abrió la boca, de ella no salió nada y volvió a cerrarla. Respiró hondo. Tu simplemente lo seguías mirando.
-Te amo.- Susurró finalmente. Abriste más los ojos y un poco la boca, para decir algo, pero te interrumpió.- Te amo.- Dijo denuevo, deslizó la mano que reposaba tu mejilla hasta tu nuca y chocó sus labios con los tuyos. Al principio pusiste una mano en su pecho para alejarlo de tí, pero en cuanto sus labios comenzaron a moverse desesperadamente sobre los tuyos, buscando respuesta alguna, toda barrera que hubieras construido se destruyó y desconectandote de tu cerebro, envolviste su cuello pegandolo más a tí y respondiste el beso con ansias.
Era un beso pasional, cargado de necesidad, de deseo. Pero en el fondo, era amor. Puro amor y tu lo sabías. Se levantó un poco para besarte mejor y de apoco te dejaste recostar de espaldas sobre la cama. Acarició tu espalda, tu cintura y con cada caricia se te erizaba la piel. Se separó unos centimetros, lo suficiente para mirarte a los ojos. Entonces, entendiste que eso era lo que necesitabas.
-Te amo.- Dijiste apenas, pero con todo tu corazón. Sus ojos brillaron y te sonrió.
-Te amo.- Repitió.
-Te amo.- Volviste a decir, abandonandote por completo a él, a su cuerpo, a sus caricias, a su amor.

And I said I wouldn´t come,
but Im a little drunk and I need you now.
And I dont know how I can do without,
I just need you now.

I just need you now,
Oh baby I need you now.

                                       Fin

Les dejo la letra de la canción en español y el link del video para que la escuchen porque es muy buena. http://www.youtube.com/watch?v=I2CImzx0VAs

Need you now.- Lady Antebellum
Veo recuerdos perfectos esparcidos por los suelos
Intentando alcanzar el teléfono porque no me puedo resistir más
Y me pregunto si alguna vez piensas en mi
Porque a mi me pasa todo el tiempo.

Es la una y cuarto, estoy completamente sola y te necesito ahora
Dije que no llamaría pero perdí el control y te necesito ahora
Y no sé como me voy a manejar sin ti, solo te necesito ahora.

Otro trago de whiskey no puedo parar de mirar la puerta
Deseando que entres majestuosamente como solías hacerlo
Y me pregunto si alguna vez piensas en mi
Porque a mi me pasa todo el tiempo.

Es la una y cuarto, estoy un poco ebria y te necesito ahora
Dije que no llamaría pero perdí el control y te necesito ahora
Y no sé como me voy a manejar sin ti, solo te necesito ahora.

Supongo que prefiero que me duela antes de no sentir nada.

Es la una y cuarto, estoy completamente sola y te necesito ahora
Dije que no llamaría pero estoy un poco ebria y te necesito ahora
Y no sé como me voy a manejar sin ti, solo te necesito ahora.
Solo te necesito ahora
Oh, cariño te necesito ahora...

 GRACIAS~SOFÍA