miércoles, 13 de abril de 2011

Para que seas felíz; Pate I (Corto)

 Les dejo mi primer corto; Para que seas felíz. Aviso que tiene dos partes, aca va la primera. Ojala les guste y si quieren hacerme algún comentario lo pueden hacer vía mi twitter @SerunaLaliter. ¡Desde ya gracias por leer!
 

Intentaré ser lo mas breve y sincera posible. Quiero que sepas que la decisión está tomada, y que seguramente para cuando leas esto yo ya me haya ido.
Me voy de la ciudad Peter, no te diré a donde, no te diré como. Tampoco quiero que me despidas, tu sabes que nunca fui buena para eso, y no quiero hacer esto mas dificil de lo que ya es. Ojala algún día entiendas que esto lo hago por que te amé y te amo -más que a nada en- muchísimo. Me voy para que vos podás ser felíz.
Vos me hiciste muy feliz, me diste los mejores momentos de mi vida y siempre, pero siempre serás una parte de mi, sabelo. Toda la vida te recordaré, por más que duela. Quizás mas adelante volvamos a cruzar nuestros caminos, mientras tanto, es un adiós.
Fuiste, sos y serás el hombre de mi vida.
                                           Te Ama
                                               Lali.


Intentabas contener las lagrimas mientras terminabas de acomodar las maletas dentro del taxi, te mataba pensar en todo lo que estabas dejando atrás, pero te consolabas diciendo que no por mucho estarías sola. Lo ironico era que esa misma razón te aterraba. Pero tu desición estaba tomada, no podías quitarle al amor de tu vida la unica oportunidad que tendría de cumplir su sueño, no eras egoísta.
-Mariana, no tenés porqué hacerlo así...- Sentías a Rocío llorar trás de tí.
-Es verdad Lali, debés contarle la verdad a Juan Pedro, estás cometiendo un error.- Candela intentaba hacerte razonar.
-El unico error sería quedarme y destruirles la vida a el y a su familia. No se merece que le quite la oportunidad de sacar a su madre y a su hermanito adelante, ni uno se lo merece. Han trabajado duro para que Peter pueda entrar en la universidad, ellos necesitan el dinero que el pueda darles.- Miraste hacía tus pies. Solo te bastaba pensar en el pequeño hermano de Peter, en como dependían él y su madre (su unica familia) de que Juan Pedro pudiera terminar su carrera. Eran una familia muy humilde, que vivían con lo poco que un padre que los abandonó les había dejado.
Cada vez te sentías mas segura de tu desición, cada vez estabas mas aterrada.
-Porfavor Lali, pero has pensado en como lo haras cuando...-
-Miles de veces, Cande. Ya encontraré un buen trabajo cuando llegue allí, y mi tía me dejo alojarme en el antiguo departamento de mis padres hasta que se solucione... todo esto.- Tomaste la manilla de la puerta y la abriste despacio, querías evitar las despedidas.- Diganle a Peter que lo amo y a Eugenia que porfavor... no me odie.- Habías tenido una muy fuerte pelea con ella cuando le habías contado lo que harías, pero por último había accedido a no decirle nada a Juan Pedro. Contabas con eso.
-Porfavor Lali, no te vayas.- Rocío seguía sin dejar de llorar.
-No tenes porque enfrentarte a todo esto sola, Mariana.- La voz de la razón de Candela intentaba hacer que re pensaras tu desición. Pero sabías que no podía hacer nada para que te quedaras. La unica persona que podría haberte hecho cambiar de opinion seguramente no se había enterado de tu partida aún, y eso te dolió. Debías aceptar que una parte de tí quería que viniera a detenerte.
Volviste a mirar a tus amigas y gesticulaste un adiós con la mano.
-¡Lali!- Un grito inesperado te hizo detener en seco. Te giraste al tiempo que Eugenia se abalanzaba sobre tí.- Prometeme que llamaras, que nos mantendras informadas, que nos dejaras visitarte.- Lloraba sobre el hombro de tu remera, provocando que tus ganas de no quebrarte flaquearan.- Prometemelo.- Exigió ahogada por los sollozos. Ahora te dabas cuenta de como extrañarías a tu hermana del alma. Con ella habías vivido desde que a tus cortos 17 años habías perdido a ambos padres en un accidente, ella había sido tu consuelo cuando quisiste abandonarlo todo, tu punto de apoyo.
Pero ahora, con diecinueve recién cumplidos, ambas sabían que esta vez no te quedarías.
-Te lo prometo.- Dijiste hundiendo tu cabeza en su cuello, mientras sentías como tus otras dos mejores amigas se unían al abrazo y como tu estallabas finalmente en llanto.
-Vieron, es por eso que odio las despedidas.- Intentaste reir pero solo conseguiste que Rocío te aferrara con mas fuerzas.- Chicas, debo irme o perdere el tren.- Las abrazaste con fuerza para luego soltarlas y limpiarte las lagrimas.
Subiste al taxi evitando mirarlas y le indicaste al chofer la dirección de la estación de trenes. Cuando el taxi estuvo ya en marcha, te fijaste en que hora era y se te hizo un nudo en la garganta. A esta hora Juan Pedro ya debía de haber llegado a su casa. A esta hora debía de estar leyendo la carta que le habías dejado.
                                                                   ~
Tocaste la puerta de Eugenia con fuerza, enojado.
-¡Eugenia!- Gritaste, pero fué Rocío quien te abrió.
-Peter...- La rubia abrió los ojos como platos.
-¡Donde está Lali!- Entraste agitado, buscando explicaciones.- ¡Se fue! Se fué y me dejó esto.- Tiraste la carta ya arrugada sobre la mesa. Candela, quien también estaba ahí la leyó y asintió con un suspiro.
-¿Ustedes ya sabían de esto?- La miraste ansioso, y cada vez mas confundido. Sentiste a Eugenia bajar las escaleras.
-¡Eugenia! ¿Vos sabías que Lali se fué no?- Estabas sacado, el dolor podía contigo.- ¡¿Me querés decir por que mierda no me lo dijeron?!¿¡Sabes donde fue!?-
Eugenia negó con la cabeza, mientras se mordía el labio y apretaba los ojos para no llorar, detenida al pié de las escaleras. Te quedaste sin ganas de seguir gritando y sentíste como una lagrima recorría tu cara. El amor de tu vida, la mujer con quien pensabas te casarías, formarías una familia, se había ido.
-Peter...- Rocío hablo entre sollozos.- Peter, Lali se fue por que...- Candela le hizo un gesto para que se callara, un gesto que no pasó desapercibido ante tí.
-¿Porque mierda me dejó?- Preguntaste mirandolas dolorido, te detuviste en Eugenia, que lloraba sin parar. Entonces Candela explotó.
-Si queres alcanzarla antes de que se vaya, tenes que salir ya.- Te alcanzó las llaves de su auto mientras te abría la puerta.
-Pero porque...- Intentaste encontrar una explicación.
-Por favor Juan Pedro, si no te vas ahora a la estación de trenes,Lali se irá y no volverá.- Viste como muy pocas veces habías visto, a Candela quebrarse en llanto.
-Yo...-
-Peter, porfavor. Traela.- Eugenia te suplico desde las escaleras.
Asentiste una vez con la cabeza y saliste disparado hacía la estación de trenes.

Ojala haya gustado, ¡Un beso grande!

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