lunes, 29 de agosto de 2011

A sangre azul~ Capitulo once

XI

Pablo miraba fascinado como la rubia frente a él tomaba en pocos tragos lo que quedaba de su tercera copa de tinto y tamborileaba los dedos sobre la mesa. No entendía que hacían ahí, sentados y sin hablar, pero no le molestaba para nada su compañía.
-Y... ¿Estas estudiando, trabajas...?- Preguntó con la cortesía típica de la gente elite, pero claramente incomoda. Eso le fascinó aún más.
-Estoy terminando derecho.-
-Ah...-
De nuevo silencio, pero la verdad a Pablo no le molestaba. Para él era bastante entretenido observarla. Ademas, siempre había sido así, callado; mas de mirar que de actuar. La vió pedir otra copa, de algo que él no alcanzó a entender pero supuso era fuerte al ver la cara del cantinero. Se lo tajeron en pocos minutos, y nuevamente se lo tragó al seco.
-¿No te va a hacer mal tomar tanto...?
-No te metas.- Lo acalló ella meneando el cuello, luego lo miró y bufó..- ¿Que acaso a tus amiguitos y a ti sus padres no los dejan tomar?-
-Si, claro que...-
-Ah, pero dejame adivinar. Unicamente toman champagne, en fiestas de gala en grandes mansiones -Hizo gesticulando con los brazos.- Con amigos de sus papis, ¿No?
Pablo carcajeó, encantado por los efectos que el alcohol parecía tener sobre ella.
-Si tomo, y no necesito permiso de mis padres, para que sepas.- Respondió con una sonrisa divertida bailando en sus labios.
-¿Ah, no? Dejame adivinar, te ganaste el privilegio despues de aprender a contar.-
La risa de Pablo fue silenciosa, pero ella la notó.
-¿Que es tan gracioso?-
-Que mis papás nunca me prohibieron tomar, amiga.
-Ah, apuesto a que pasan tanto tiempo viajando que no les da para preocuparse por tí...- La verdad, Rocío era plenamente consciente de lo que decía, pero su acompañante no parecía pensar lo mismo.
-No, pasa que murieron hace algunos años en un accidente.- Soltó Pablo. De todas maneras, seguramente el pensaba que ella no se acordaría al día siguiente, pero al ver que ella no respondía, decidio zanjar el tema.- Eso sí, los tuyos deberían prohibirtelo.- Añadió dirigiendo una mirada significativa a los vasos frente a ella.
-No te metas.- Dio como respuesta antes de pararse y dejarlo ahí, sentado y con ganas de más.
* * *

El majestruoso baño de la mansión se le hacía demasiado pequeño a Mariana en esos momentos. Sentía como si el aire escapara a proposito de sus pulmones, y habían tantos pensamientos en su cabeza que se sentía mareada. ¿Que se suponía que hacía a continuación? ¿Comentarselo a Rocío? ¿Volver a irse? Le pegó inconcientemente con la mano al lavabo, sin importar el dolor. ¿Porque siempre parecía la salida más facil escapar? Pero ya no volvería a cometer el mismo error, ahora ella era valiente y podría afrotnarlo. Lo que no sabía era si su corazón aguantaría, y si habían mas besos como ese, estaba perdida. Sacó de su pequeño bolso el lápiz labial y se retocó un poco los labios. Sintió cierta vergüenza al percatarse de que llevaba el rojo esparicido como un payaso y rapidamente se quitó los restos con agua.
En ese momento la puerta del baño se abrió y una extrañamente sonriente Rocío entró.
-¡Lali!- Si Rocío se confundió por el hecho de encontrar a Lali ahí cuando se suponía estaría con Peter, su cara no lo demostró.- ¿Que haces aquí?
-Me... tenía que retocar un poco el maquillaje, eso. ¿Y tu? Te ví bailando con Pablo.- Dijo Lali con toda la inocencia del mundo, preguntandose si habría visto el beso.
-¿Retocar el maquillaje?- Soltó una pequeña risita.- Mira lo que estamos hechas Mariana, ¿Que queda de nosotras?- Preguntó retoricamente, señalando a dos chicas vestidas con gracia y elegancia, peinadas y maquilladas frente al espejo.
Por un momento, Mariana pudo ver lo que alguna vez fueron. Dos amigas con ideales claros, hartas de sus vidas, intentando escapar de un mundo al que sentían no pertenecían, pero al que estaban obligadas. Claro que en la imagen que el espejo le devolvía, faltaba una amiga.
-Es cierto, creo que jamás nos imaginé vestidas así.-
-Pero las cosas cambian...- Agregó Rocío con voz baja.
-Sí, las cosas cambian...- Convino, hechandole un vistaso rapido a lo que fue su vida estos tres años, preguntandose que fue de las de sus amigas para que todo haya cambiado tanto.
-Mira, Lali. Yo se que hay algo más detrás de todo esto, algo que no me has dicho. Pero no te presionaré- Se volvió para mirarla a la cara.- Enserio, todo a su tiempo. Cuando te sientas lista, ojala sepas que te voy a escuchar. Eso no ha cambiado.- Sonrió mientras a Lali el corazón se le apretaba. Quisas no tantas cosas habían cambiado, eso la reconfortó.
La puerta volvió a abrirse, y para luego cerrarse sin fuerza a la espalda de una pequeña morocha, empapada hasta los huesos, con los ojos hinchados que temblaba incontrolablemente al tiempo que caía al suelo como si no pudiera sostenerse mas sobre sus pies.
-¡Candela!- Gritó Mariana espantada.
* * *

Un pito resonaba en sus oidos, y mas al fondo parecía escuchar voces, pero nada de lo que pudiera estar segura. Sentía las extremidades pesadas y un silbido en sus pulmones cuando sus jadeos intentaban llevarle algo de aire al cuerpo. Había corrido mucho bajo la lluvia, descalza y con nada mas que un pequeño vestido. Sabía que había sido una idiota, pero en esos momentos no podía regañarse. Lo unico que sabía hacer era seguir llorando, como si el mundo fuera a terminarse en ello.
Volver a ver Agustín había sido la gota que colmó su vaso. Sentía como si fuera a dividirse en tres, como si su cuerpo y corazón tiraran en varias direcciones a la vez. Por una parte, estaba la culpa. El odio hacia sí misma, hacia Agustín, el dolor con el que había aprendido a vivir pero el que no hacía nada más facil, que pujaba por alejarse de él. También estaba esa parte de su corazón que todavía quería a Agustín, que necesitaba tener alguna relacion con él, y la parte de su cerebro que lo necesitaba para seguir cuerda, para compartir la carga que llevaba sobre los hombros y llevaría toda su vida. Y despues, estaba esa mitad de su corazón que se había ido al cielo junto con el que fue el amor de su vida. Y ahora, las tres amenazaban con desprenderse.
Creyó escuchar gemidos, que al final entendió salían de su boca. Intento acallarlos, pero su cuerpo no se lo permitía. De repente tuvo la sensación de estar agotada, de necesitar cerrar los ojos, pero había alguien que no la dejaba. Con esfuerzo reconocía las voces de Mariana y Rocío intentando devolverla a una realidad que ya no quería vivir, y deseo gritarles que se fueran, que ella quería dormir. Entonces sintió como la puerta a sus espaldas se abría, y como unas manos fuertes la rodeaban y alzaban en vilo. Quiso removerse para que la soltaran y pareció que lo logró, por que las manos la apretaron con mas fuerza.
-¡Candela! Que hiciste.... Mierda, Candela...- Gritaba esa voz que ella no quería escuchar más, que la hacía querer hundirse en la inconsciencia, pero que al mismo tiempo conseguía que una de sus partes se reanimara y luchara por seguir despierta. Mas voces se unieron a la de Agustín, incluída la voz histérica de su madre. Pero ella no podía pedirles que se calmaran, porque no podía dejar de temblar y desear dormir. Y por que no, dormir de una vez para siempre.

¡Holi! Volví. Me demoré un poco, pero el colegio esta ahogante. Además empezé con una nueva idea que se llama 'Tomar de la mano' y les juro que estoy enamorada de la historia, por lo que estube abusando un poco de ella últimamente. Ya la subiré por aquí, lo prometo. Disfruten el capitulo, ya mismo me pongo a terminar el siguiente.
Sofía

martes, 9 de agosto de 2011

A sangre azul~ Capitulo diez


X

Someone like you


I heard that you're settled down
That you found a girl and you're married now
I heard that your dreams came true
Guess she gave you things I didn't give to you


Se meció lentamente con Pablo, intentando concentrarse exclusivamente en su pareja. No podía permitirse girar la cabeza, sabiendo que se encontraría con Peter. No podía dejar que el la mirara, por más que sintiera sus ojos clavados en su espalda. No podía dejarse vencer, no de nuevo. Cerró con fuerza los ojos y se apretó al pecho de Pablo para dejar de pensar. Su acompañante cerró los brazos en torno a su cintura, lo que le hizo sentir culpable al saber que Juan Pedro estaba mirando. ¿Pero de que tenía que tener culpa? Ellos ya no tenían nada porque ya no había nada entre ellos. El dolor en su pecho se acrecentó, recordandole que sí, que sí había algo entre ellos. Pero ella nunca se lo diría, nunca jamás. Porque sabía que el no lo entendería, porque sabía que el no reaccionaría bien. Y la odiaría, siempre. Y entonces se preguntó si no era mejor así, que fuera el quien la odiara, y se alejara de ella. Pero dentro, sabía que su corazón no soportaría que Peter la odie, pero su mente le decía que así las cosas serían más faciles.
* * *


Old friend, why are you so shy?
Ain't like you to hold back or hide from the light,

La mano de Juan Pedro en su cintura, el familiar olor de su cabello, el sonido de la música a su al rededor. En esos momentos, Rocío se dejaba llevar por la canción que reemplazaba al vals y que invitaba a las parejas de enamorados a mecerse abrazados en la pista, uniendose a los anfitriones. La voz de la asombrosa Adele se mesclaba con las conversaciones de los invitados, creando una especie de sonido sordo que parecía envolverlos a todos, dandole aún más aspecto de cuento de hadas a la fiesta. La mano de la rubia acariciaba los hombros de su amigo, esperando transmitirle algo. Sentía su propio corazón palpitar, y esperaba que el también lo notara. La apretó un poco más contra su cuerpo y Rocío lo tomó como una buena señal, sonriendo hundió la cabeza en su hombro y respiró con fuerza aspirando todo lo que pudiera de él, deseando congelar ese momento. Cerró los ojos, imaginandose que en ese momento el hacía lo mismo. Sabía que no podía vivir sin Peter, él era su mejor amigo, la unica persona que no se había alejado de ella estos años, el unico que no le había fallado. Porque a ella le habían fallado todos y cada uno de sus seres queridos, todos la abandonaron, de una manera u otra, pero fue su mejor amigo quien siempre se quedó, quien volvió a armar su corazón a base de sonrisas y consuelos. Le parecía logico querer tener una relación con él, despues de todo, sabía que el nunca se iría. Levantó los ojos hacía el, y lo encontró observando algo con el ceño fruncido. Siguió su mirada y vió a Mariana que bailaba con Pablo.
En ese momento entendió que Peter no la veía más allá de la amistad, y supuso que debería dolerle, pero no lo hizo. Ella creía estar enamorada de Peter, pero ya ni recordaba bien lo que era el amor.
* * *


I hate to turn up out of the blue uninvited,
But I couldn't stay away, I couldn't fight it,
I had hoped you'd see my face,
And that you'd be reminded that for me it isn't over.


Corrió como pudo hasta algún lugar donde ya no sintiera la vista de Agustín clavada en la espalda, donde la música no pudiera llegar hasta sus odios, donde la gente no pudiera verla. Sin dejar de sentír como las lagrimas arruinaban su pintura, se deshizo de los tacos para poder escapar con más velocidad, conciente de que seguramente él la seguiría. Abrió las grandes compuertas de la sala y recorrió a zancadas los pasillos de la casa sin reparar en los empleados que miraban extrañados. Sin detenerse salió a la calle, deteniendose solo cuando las dos grandes puertas se cerraron tras ella. Miró hacia el cielo y gritó. Sentía como las lagrimas se agalopaban en su garganta, dificultandole la respiración. Su pecho subía y bajaba a ritmo apresurado, haciendola jadear. Miró hacia todos lados, desesperada por saber donde ir. Pero no tenía ni un lugar, no tenía a nadie, estaba sola, completamente sola. Movió sus pies sin sentirlo, perdida en el dolor se movió bajo la lluvía sin destino exacto. Tomó un camino que solo había tomado una vez en su vida, y sin detenerse a pensarlo se hechó a correr nuevamente, empujando a la gente a su paso, sintiendo como el pavimento hería sus pies y como lentamente se volvía tierra. Corrió mucho rato, nunca estaría segura de cuanto, hasta llegar a la pequeña entrada que había intentado borrar de su memoria. Más agitada que antes, pero ahora a paso lento, se adentró en el camino de tierra. Estaba sola, lo sabía y lo sentía. Dejo que sus sollozos taparan el sonido de sus pasos y cuando llegó donde quería, se dejó caer pesadamente de rodillas, sin importarle que el caro vestido se llenara de barro. Acarició la piedra frente a ella con fuerza, sintiendo el dolor más latente que nunca. Se acurrucó contra ella, como si eso pudiera protegerla del frio, y entre llantos acarició con los dedos las inscripciones de la tumba.
-Perdoname Victorio, porfavor, perdoname.- Pero ella sabía que el ya no la escuchaba.

Victorio D' Alessandro
1984-2010 
 

Never mind, I'll find someone like you,  
I wish nothing but the best for you, too.

Luego de un par de compaces, cuando Rocío terminó de asimilarlo, se separó bruscamente de Peter y lo obligó a mirarla. Intentó buscar en sus ojos algo que le hiciera sentir mariposas, algo que se asemejara a lo que ella recordaba que Gastón le hacía sentir, pero no vió nada.
-¿Que sucede?- Preguntó él, que alternaba su mirada entre ella y Mariana, detalle que no pasó desapercibido ante Ro.
-¿Porqué la miras tanto?- Preguntó, no a modo de reclamo, si no simplemente para obligarse a sentir celos. Ella estaba segura de que se había enamorado de Peter... ¿O no?
-¿A quien?-
Perfecto, se hacía el tonto. Ella debería enojarse, pero no podía. Intentó fruncir el ceño, pero eso tampoco dio resultado. El la miraba extrañado, pero la rubia no emitía ni un sonido. Estaba pensando, estaba obligandose a sentir. Talvés tendría que intentar algo más...
Lo tomó por los hombros y lo atrajo hacia ella, chocando sus labios. Lo besó intentando transmitirle algo, pero ella misma sabía que era lo mismo que habría sentido de besar a un tronco. Pero ¿Como podía ser? Se había obligado a soñar con ese beso todas las noches, intentando imginar la felicidad que sentiría al estar finalmente con él. Pero no pasaba nada, de hecho, se le estaba tornando algo incómodo. Se separó tan bruscamente como lo había iniciado. 
Don't forget me, I beg,
I remember you said,
"Sometimes it lasts in love,
But sometimes it hurts instead"
Sometimes it lasts in love,
But sometimes it hurts instead.

-Que fue...- Preguntó cuando pudo respirar.
-Nada, no fue nada. Vé.-
Si Juan Pedro antes estaba confundido, ahora no entendía nada.
-¿A donde?-
Rocío lo tomó por los hombros, y el instintivamente se hechó hacía atrás, como si la fuera a besar nuevamente. Pero en cambio, ella habló.
-Anda por Mariana, si quieres yo distraigo a Pablo.- Dijo, sintiendo sin saber porqué, que hacía lo correcto. Peter la miró contrariado unos instantes, luego le dejó un beso en la mejilla y se fue en busca de Lali, confirmando que allí había algo más de lo que ellos decían. Rocío suspiró con fuerza, en estos momentos volver a sentir lo que sintió por Gastón se veía como un sueño lejano. Para amar, hay que tener corazón. Y ella sabía que el primer paso para enamorarse de nuevo era reconstruir el suyo.

* * *

You know how the time flies,
Only yesterday was the time of our lives,
We were born and raised in a summer haze,
Bound by the surprise of our glory days.
 
Cerró los ojos con fuerza y hundió la cara en el hombro de Pablo para no tener que ver la escena que sucedía ante sus ojos. Peter y Rocío estaban besandose, y la canción de fondo no ayudaba a calmar las ganas de llorar que esto le provocó. ¿Porque no podía ponerse felíz por su amiga? Ella misma se lo había dicho, Juan Pedro era el unico que podría hacerla felíz de nuevo. Lali sentía que se lo debía por haberla abandonado. Pero su corazón se partía una y mil veces mientras su mente repetía la imagen en su cabeza, jugandole una mala pasada. Respiró hondo una, dos, tres veces e intentaba relajarse cuando sintió un par de golpecitos en el hombro. Levantó la vista y vió que Pablo veía algo que ella no por sobre su espalda, al tiempo que se separaba de ella con una sonrisa.
-¿Como estas amigo?-
-Bien, gracias. Eh... ¿Me dejas bailar un poco con la señorita?-
Mariana se heló completamente al escuchar su voz, pero no reaccionó hasta que Juan Pedro la tuvo tomada por la cintura, meciendose nuevamente al ritmo de la música. Ella no lo miró, ni tampoco protestó. No tenía las fuerzas.
-¿Porqué te fuiste?- Preguntó serio luego de los primeros segundos de silencio.
-Eso no te incumbe.- Susurró a penas, pero el la oyó.
-Claro que me incumbe, nosotros estabamos juntos, por si no recuerdas.-
Mariana levantó la vista, herida.
-No estabamos juntos.-
-Sí, había algo entre nosotros y tu lo sabes.-
-¿Algo?- Dijo con ironía.- Entre nosotros no había nada, Lanzani.- Le sostuvo la mirada, desafiandolo.
-Porfavor, Mariana.- El tono de ni uno de los dos era amigable.- ¡Nosotros hacíamos el amor! Ya ni puedo contar las noches que pasamos juntos.-
-Te equivocas de nuevo. Nosotros no hacíamos el amor Pedro, lo que teníamos era sexo. Eso era todo, era un pacto puramente físico.-
-¿Me vas a decir que no había nada más? ¿Que nunca sentiste nada por mí?-
Sin quererlo chocaron contra una pareja que ahí bailaba, interrumpiendo su conversación. Se disculparon ambos y Peter volvió a tomarla por la cintura, pero había algo distinto en su tacto esta vez.
-De todas maneras, el deseo sigue ahí, ¿No?- Dijo el a su oido de manera sugerente. Mientras se estremecía, Mariana agradeció mentalemente por no tener que responder la primera pregunta.
-No.- Respondió ella con firmeza.
-¿No?- Dijo acercando sus labios por debajo de la oreja de Mariana, haciendo que se estremeciera nuevamente. Él rió por lo bajo.- Veo que sigo siendo irresistible para algunas...- Dijo con socarronamente, como solía hacerlo.
-N...no.- Volvió a repetir, sin tanto convencimiento como la primera vez.
Lenamente el se separó de ella, mirandola a los ojos. Mariana le devolvió la mirada, sin poder hacer nada por evitar la atracción devastadora que había entre ellos. En un momento habían dejado de bailar, pero el cerebro de Lali no podía rememorar cuando. Sinceramente, su cerebro parecía no procesar nada que no fuera el verde de sus ojos.
-No sabes como te extrañé.- Dijo finalmente él, antes de besarla con impetú. Enseguida, e inconscientemente, Lali devolvió el beso. Se olvidó de la gente a su alrededor, de la musica que tocaba sus compaces finales, de todos quienes podrían haber estado observando. Entonces, su cerebro volvió a activarse y frente a ella apreció la imagen de Peter y Rocío besandose hace unos momentos. Se separó bruscamente y cuando vió la cara de él, le pegó una bofetada.
-¡Eres un... un... idiota!- Gritó para hacerse oir sobre el bullicio, limpiandose la mano con el dorso de la boca.
-¿Que rayos te pasa?-
-¡Como puedes! Eres asqueroso... yo... no puedo creerlo. ¿Que le voy a decir a Rocío?-
-¿Rocío?- Repitió el, mientras su semblante pasaba de la confusión al entendimiento. Abrió la boca para decir algo, pero la cerró rapidamente y sonrió.
¿Sonrió? ¿Como podía sonreir, si había jugado con Rocío? Definitivamente era un idiota. Su rabia aumentó aún más, y sin decir nada más, se volvió hacia la puerta y enfiló fuera del salón.

¡Listo, el capitulo diez! En fdc lo subi en dos partes, pero aquí quería subirlo entero. Yo creo que sería mejor si lo leyeran por separado, pero bueno jaja, es lo que hay.
Las ama, siempre.
Sofía.
Pd. Escuchen Someone like you, de Adele, era la canción perfecta para este capitulo, y es increible.