viernes, 15 de abril de 2011

Para que seas felíz, Parte II. Final~

La estación estaba repleta y no la veías por ningún lado. Lo recorriste al trote, tratando de encontrar esa sonrisa que te quitaba el sueño entre la gente que allí estaba. El sonido que anunciaba la llegada de uno de los trenes aumentó tu ansiedad, y para cuando te diste cuenta, el tren ya había partido y la habías perdido. Bajaste los hombros, derrotado y te tomaste la cabeza con ambas manos, habías quedado solo en el andén, o al menos eso pensaste.

Quiero gritar lejos de aquí
que te valga la pena
mi dolor, mi condena
para que seas feliz


Cuando te diste cuenta de que solo quedabas tú, te sentiste frustrada. ¿Porque no tuviste el valor de subir a ese tren? Tal vez podrías tomar el siguiente, como tal vez podrías volver a casa. Te apoyaste contra una de las paredes y lloraste, lloraste como una nena a la que acaban de quitarle un dulce, lloraste como una niña llora sin su madre, lloraste como una mujer con una importante desición que tomar. Derrepente renuncíar a tu idea de irte sola sonaba más tentador que nunca, pero no podías dejar de pensar en el pequeño Bauti, en la vida que lo obligarías a llevar a él y a su madre si te quedabas, en como arruinarías al hombre que amabas. Necesitabas ayuda, pero por elección propia no la tendrías. Luego de la muerte de tus padres habías tenido que madurar de golpe, habías tenido que aprender a ser autosuficiente, a no necesitar consejos de nadie, pero nunca pensaste que llegarías a esto. Si te ibas tendrías que enfrentarte a todo sola, como llevabas haciendolo dos años, con la unica diferencia de ue esta vez tu vida y la de alguien más dependían de como te fuera a ir. Pero si te quedabas... preferías arruinar tu vida antes de que la de alguien más. Aun recostada contra la pared y entre sollozos le pediste a tus padres en el cielo que te ayudaran a enfrentarte a esto. Peto una voz interrumpió tus pensamientos, una voz que te generó tantas emociones como solo a de él podría haberlo hecho. Miedo, felicidad, dolor, angustia, amor.
-Lali...- Viste a Juan Pedro detenerse a unos metros de tí. Instintivamente llevaste una mano a tu corazón, el que se detuvo por unos segundos, para luego bajara lentamente hasta tu abdomen.
-Peter no...-
-Solo quiero saber porqué.- Te miraba adolorido, veías sus ojos cristalinos. Nunca lo habías visto quebrado, siempre había sido el que sonreía ante todo, el que estubo contigo en las buenas y en las muy malas, el que fue tu punto de apoyo en cada momento de estos últimos años.
-Yo...- Seguías llorando, pero no querías decirle la verdad.- No puedo...-
-¿No podes que? ¡¿Que!? No entiendo. Llevamos 3 años juntos Lali, ¡Tres años! Yo pensaba que con vos me casaría, que tendría una familia...- Tu cara se descompuso en cuanto lo escuchaste decir eso y acariciaste tu estomago con ambas manos, las lagrimas aumentaban, el dolor también.
-Lo hago para que...- Tu voz temblaba, los sollozos que salían de tu pecho no dejaban que hablaras de corrido.- Para que seas felíz.- Completaste.
-¿Para que yo sea felíz? ¿Para que YO sea felíz?- Te miró como si no terminara de creerselo.- Mariana como podes pensar en que yo voy a ser felíz si te vas, como podes pensar que yo saldré adelante sin vos.- Viste como una lagrima recorría su mejilla, seguiste su trayecto intentando concentrarte en otra cosa que no fueran las palabras que te decía.- No, esto lo haces por vos, lo haces por tu propia felicidad. Eso es ser egoísta Mariana.-
Eogísta. Esa palabra resonó en tu cabeza, justamente lo que intentabas no ser. Egoísta.
-No entiendes...- Mas llanto.
-No, claramente no entiendo nada. No entiendo porqué te vas, no entiendo porqué no me dijiste, no entiendo porqué me querés dejar.- Ya no te miraba, si no que tenía la vista clavada en el suelo, conteniendo claramente el llanto. Diste un paso en su dirección inconsientemente, para consolarlo, pero te detuviste sabiendo que era una mala idea. No podías verlo así, no podías.
-Si no te digo porqué me voy es porque se que si te lo cuento solo arruinaría todo.- Conseguiste decir la oración sin atragantarte con las lagrimas, todo un logro dado el nivel de ellas.
-¿Mas de lo que arruinarías mi vida si te vas?- Asentiste levemente, pero no estabas segura si te había visto.- ¿Mas de lo que arruinas a Eugenia que te necesita casi para vivir?- Se acercaba lentamente.- ¿Mas de lo que arruinas la vida que habías construido?- Estaba cerca tuyo, peligrosamente cerca.
-Esque yo...- Le miraste la cara y te fijaste que ya mas de una lagrima había caído hasta su remera, pero no lloraba, no aún.
-Tu que Lali.- Lo dijo con tanta ternura, con tanto amor. El de verdad quería entenderte, te diste cuenta de que te amaba más de lo que tu creías. Estiró una mano hasta tu mejilla y tu cerraste los ojos ante el contacto que envió automaticamente una sensación electrica por todo tu cuerpo. Comenzaste a llorar con más fuerza y buscaste apoyo en la pared de atrás tuyo cuando supiste que era lo que tenías que hacer.
-Pe-peter, y-yo...-Cerraste los ojos con fuerza y te alejaste un poco.- Yo... yo ya no soy yo. S-soy nos-nosotros Peter.- Te miró desentendido, pero de a poco su ceño fruncido fue dejando paso a la incertidumbre.- Estoy... estoy- Respiraste hondo, muy hondo.- Estoy embarazada.- Y rompiste en llanto nuevamente.
Tardó unos segundos en hablar.
-Pero... tu no podías quedar embarazada.- Dijo confuso.
Es verdad, medicamente tu no deberías haber quedado embarazada. A los tres años tuiste una extraña infección al utero que te valió tres meses internada, pero nunca habías pensado que a los dieciseís años, en un chequeo medico de rutina, te dirían que tu sueño de formar una familia, jamás se haría realidad.

|Flashback|
-Tenemos los resultados de los exámenes de útero que enviamos la semana pasada.- Dijo el medico mientras tomaba asiento frente a tu madre y a vos.
-¿Si? ¿Y que tal?- Preguntó tu Julia, tu mamá, despreocupada. Tu mirabas por la ventana pensando en que le regalaías a Peter por el primer mes que llevaban juntos.
-Hay...- Guardó silencio. Saliste de tu ensimismación y lo miraste con una sonrisa.- Hay un problema en tu útero, Mariana.-
Nada pasó por tu cabeza en ese momento, no podía ser nada grave.
-Que... que pasó?- Preguntó de nuevo Julia.
-La infección que tuviste de pequeña fue muy grave, Mariana, y destruyó casi en totalidad tu útero. Se suponía que de a poco se iría recuperando solo, y de hecho, así era hasta hace...-Reviso el registro de tu última visita.- Hace un año, pero no sabemos porqué, la regeneración se detuvo. Y tu útero no se alcanzó a recuperar.-
-¿Y eso que significa?- Preguntaste adelanandose a tu madre que ya entreveía lo que se venía.
-Significa que seguramente no podrás tener hijos.- Finalizó el doctor.
Lo miraste extrañada y volviste a preguntar.
-¿Seguramente?-
-Las posibilidades de un embarazo en un útero como el tuyo son casi nulas, de hecho sería un milagro. Pero si llegaras a quedar embarazada... podría morir uno de los dos.-
-¿De que dos?- No habías entendido bien, o no habías querido entender.
-Si te embarazaras, habrían muchas posibilidades de que tu o tu hijo murieran en el parto.-
|Fin Flashback|

Al principio te costó aceptarlo, lo pasaste mal, no querías creerlo. Pero luego de hablarlo con Peter y con tu familia, te convenciste de que no era tan malo. Siempre podrías adoptar. Nunca pensaste que de verdad quedarías embarazada.
-Yo... yo no quería.- Intentabas escusarte de alguna manera.
-Estas...embarazada.- Se dejó caer de rodillas frente a tí.- Es...¿Es mi hijo?-
Te pareció estupido que tuviera que preguntarlo, pero no podías culparlo.
-Si.- Susurraste a penas.- Perdón.-
Te miró a los ojos y dejó escapar más lagrimas. Luego dirigió la mirada a tu panza y apoyo sus manos en ella. Sentiste el calor de sus manos a travéz de la ropa y suspiraste
-Hola...- Susurro temblando, no a tí si no a el pequeño niño que crecía con dificultad dentro tuyo. Te estremesiste cuando beso suavemente tu ombligo. Pero no podías distraerte con tan hermoso paisaje que se pintaba ante tí; Peter, tu hijo o hija y tu en un futuro felíz, en un mundo perfecto. No, la realidad era otra.
-Peter...-Lo miraste para que se levantara, el tomó tu mano y no la soltó.- El tratamiento es caro, y tu sabes que en el parto yo...-Su dedo en tus labios te interrumpió.
-No digas eso...-Respiró con fuerza.- No lo digas.-
-El tratamiento que necesitaré es caro... y..yo se que tu tienes una familia que mantener y esto nos dejaría a ambos en la ruina Peter.- Tenías que mantenerte por sobre todo en la realidad.- Por eso me iba a ir... para que no tubieras que cargar con esto.- No podías detener el llanto que brotaba de dentro tuyo.
-¿Cargar con esto?- El amor que denotaban sus ojos se podía ver a kilometros.- 'Esto' es nuestro hijo Lali, 'esto' somos tu y yo, mi amor, como va a ser una carga para mi cuidar a lo que mas quiero.- Dijo con convicción.
-Pero el dinero...-
-Ya veremos como lo haremos, colectas, campañas, yo que se. Pero tu no te vas a ir Mariana, yo no voy a dejar que mis dos grandes amores se vayan así como asi.-
Sonreiste ante el 'mis dos grandes amores'.Tu también ya amabas a esa criatura que se gestaba dentro tuyo.
-Tengo miedo...- Cerraste los ojos cuando pego su frente a la tuya, sentías su respiración emocionada.
-Yo también.- Sentenció.- Pero se que esto lo superaremos, los tres. Vos, Allegra y yo.-
-¿Allegra?- Dijiste emocionada al borde de las lagrimas denuevo, pero esta vez por un motivo distinto.
-Y bueno, yo creo que va a ser mujer. Ademas, ¿que mejor nombre para un milagro?- Sonrió.
-Allegra Lanzani Esposito.- Repetiste para tí misma. En ese momento te diste cuenta de que ni el miedo ni las complicaciones podrían opacar la felicidad que sentías al escuchar ese nombre.
-Te amo.- Susurró.
-Te amo.- Dijiste tomando sus manos y poniendolas bajo las tuyas sobre tu pequeña hija. Sonrió de nuevo como siempre lo hacía, pero en sus ojos esta vez había un brillo especial, un brillo que era un reflejo de los tuyos que a pesar del miedo, nunca habían visto con tanta claridad. Tu ibas a tener a ese hijo, tendrías a Juan Pedro a tu lado, a tus amigas detrás y a tus padres cuidandote desde el cielo. Justo lo que necesitabas para ser felíz.


¡Muchas gracias a todas las que leyeron! Muchísimas gracias.
Sofía.(@SerunaLaliter)

No hay comentarios:

Publicar un comentario