domingo, 24 de abril de 2011

En siete años (minific)~ Capitulo 2 'Amigo'.

Les dejo el segundo capitulo. Les recomiendo la canción Dream About Me- Moby. ¡Un beso!


Capitulo dos; Año dos.
Amigo
Miraste por la ventana y verifcaste que la lluvia continuaba. -Pareciera que el cielo se va a caer- Pensaste acongojada por la fuerza del agua, pero te gustaba la lluvia, para tí hacía los días mas acogedores. Encendiste la radio de la salita de tu departamento y elegiste uno de los tantos CD's que tenías. Dream about me de Moby inundó tu silencio y cantaste despacito sin quitar la vista de la ventana que daba a la laguna. Recordaste derrepente que hacía ya casi un año le habías prometido a Peter que le enseñarías esa laguna, y que ahora te dabas cuenta de que no lo habías hecho. -Un año- Repetiste para tí misma. Te sorprendía lo rapido que había pasado el tiempo. Juan Pedro era ahora tu mejor amigo, tu hermano, alguien incondicional que siempre estaría ahí, que querías a veces demasiado. ¿Quien habría pensado que esa relación nacería de un encuentro tan casual como el suyo?. Sentiste un pequeño olor a quemado que te sacó del hilo de tus pensamientos.
-¡Mi salsa!- Gritaste al tiempo que corrías a la cocina y apagabas el fuego. Tomaste tu celular de la encimera y te fijaste en la hora. -Todavía tengo tiempo.- Te dijiste. Sacaste dos vasos, cubiertos, un pequeño mantel para decorar la mesa y serviste los tallarines en dos platos, pero los dejaste en la cocina. Victorio aún no llegaba y no sabías cuanto podría demorar. Volviste a la sala y retrocediste el CD, que ya iba en Porcelain, hasta llegar de nuevo a Dream about me, definitivamente tu canción favorita del disco. Anotaste mentalmente llevarlo a casa de Peter la próxima vez que lo visitaras. El sonido del timbre anunció que había alguien tras la puerta, y te apresuraste en sacarte el delantal para abrir con tu mejor sonrisa a tu flamante novio.
-¡Mi amor te estaba esperando!- Pusiste tu mejor sonrisa. Y entonces te fijaste que no era Vico el que estaba allí. Era tu mejor amiga, tu hermana del alma, Candela. Y estaba empapada, pero no sabías si por la lluvia o por las amargas lagrimas que recorrían su cara. -¡Candela! ¡Que pasó!- La rodeaste con tus brazos y la estrechaste contra tí, pero ella se separó bruscamente y empeoró su llanto.
-Perdón.- Dijo entre sollozos.-Perdoname, porfavor.-
-¿De que hablás Can?- Y cuando viste su mirada, entendiste que se trataba de algo serio. Te corriste de la puerta con la preocupación marcando tu rostro y la dejaste entrar. La seguiste hasta el living donde Dream About Me seguía sonando y esperaste a que pudiera hablar.
-Estoy embarazada.- Dijo despues de unos minutos de silencio.

 *  *  *
La lluvia repiqueteaba contra el marco de tu ventana, creando una atmosfera de relajo total en tu departamento. El libro que sostenías en tus manos, La tregua de Mario Benedetti, estaba llegando a su final. Te preguntabas si tu vida sería así dentro de 30, 40 años, una vida como la que llevaba Martín Santome, el protagonista, una vida sin esperanzas, resignada a esperar la jubilación, una vida solitaria. -Si sigo a este paso, sí.- Dijiste para tí mismo. No habías tenido ni una sola novia estable en el último año, ni una sola, puras mujeres de una noche, pasajeras. ¿Sería que tu corazón llevaba ocupado por la misma mujer los últimos meses? ¿La misma mujer que tenía novio? ¿La que te veía como su 'Hermano'? Dios, como odiabas ese termino. Era como si pusieran en palabras que vos nunca podrías tener algo con ella. El timbre interrumpió cualquier clase de plan para terminar con ese termino que tu cabeza pudiera haber estado procesando en ese momento y de mala gana te levantaste de tu comodo sillón de cuero y caminaste por tu amplio departamento hasta la puerta, miraste por la rendija y no viste nada, pero igual abriste la puerta por si las dudas. Al principio no había nadie, pero un sollozo captó tu atención. Miraste hacia un lado de la entrada y te encontraste a tu mejor amiga echa un mar de lagrimas empapado por la lluvia.
-¡Lali! ¿Que paso chiquita?- Te acercaste a ella y Mariana se hechó sobre tus brazos y continuó su llanto sobre tu camisa. La hiciste pasar a tu habitación y le prestaste ropa seca, le dijiste que fuera al baño y que la esperabas en la sala. En todo ese tiempo ella no dijo ni una palabra, simplemente sollozaba. Te asustó verla así, ella no lloraba mucho. Creías que la unica vez que la habías visto llorar fue cuando vieron juntos 'The Notebook' para un trabajo que debías hacer en la universidad. Pero ese llanto no se comparaba al de ahora. Prendiste las luces y preparaste dos tazas de café con leche, como le gustaba a ella, y la esperaste pacientemente sentado. Cuando salió no contuviste el impulso y te levantaste casi corriendo a abrazarla. Se veía tan tierna con tu camisa que le quedaba enorme, los ojitos hinchados, la boquita roja y el pelo empapado. Se dejó abrazar y continuó su llanto unos minutos más, hasta que tu sentiste aflojaba y decidiste hablar.
-¿Que pasó Lali?- Preguntaste con toda la ternura de la que fuiste capaz, intentando que no rompiera denuevo.
-C..Candela, está... embarazada- Dijo hipando, y la miraste extrañado. ¿No debería ser una buena noticia? Ella entendió tu mirada y viste como otra lagrima recorría su mejilla mientras se mordía el labio para contener las demás. La limpiaste rapido y la sentaste junto a tí, esperando a que pudiera hablar.
Flashback

-¿Enserio? ¡Felicitaciones Candelita! - La abrazaste con fuerza y pusiste una mano en su barriga.- ¿Supongo que seré la madrina no? ¡Hay que alegría tonta! ¡Me asustaste! Pero no es algo para llorar bonita. ¿Es Agustín el padre? Osea, tiene que serlo si es tu novio.- Reiste.- Perdón por la pregunta estupida, ¡Es que estoy emocionada!-
-Mariana, no...- Su llanto aumentó y te asustaste.- Agustín no es el padre.- Dijo casi en un susurro. Abriste bien los ojos.
-¿E...engañaste a Agustín?- Te tapaste la boca con una mano.- Candela dios mío, ¿Como se te ocurre? ¡Agustín te ama tontita! ¿Ya le dijiste a él?-
Negó con la cabeza lentamente.
-Tendrás que contarle. Sabé que aunque fue un gran error el tuyo y no lo voy a dejar pasar, estoy con vos. Como siempre, como desde que tenemos memoria.- Intentaste sonreirle y restarle importancia al asunto, no querías que siguiera llorando porque una parte de tí se quebraba con ella. La volviste a abrazar y esta vez se dejó y empapó tu polera en lagrimas.
-Y... ¿Quien es el padre?- Preguntaste separandote y bajito, con el mayor tacto posible. Candela se mordió el labio y te miró con los ojos cristalinos, como suplicando.
-Perdoname Lali, porfavor...- Y entonces creiste entender por donde venía, pero te negaste a aceptarlo.
-Candela, no me asustes. ¿Quien es?- Sin querer, pero invadida por el miedo útilizaste un tono más alto del que habrías querido.
-Es...-Respiró hondo tres veces.- Victorio.- 
Y entonces el mundo perdió sentido. 
-Perdoname Lali, porfavor.- Lloraba desgarrada.- No quería, te juro. Habíamos tomado y... nos dejamos llevar...y...- Intentó tocarte pero te separaste con un estremecimiento. Te alejaste unos pasos, pero rapidamente necesitaste apoyo y te tomaste de una encimera, estabas mareada. Candela seguía rogandote que la disculparas, pero tu ya no escuchabas. Ya no. ¿Como habían podido? ¿Que habías hecho mal? ¿Victorio ya no te amaba? ¿Candela no te quería? 
-C...cuando.- Fue lo unico que pudiste pronunciar. Aunque no la mirabas, con el rabillo del ojo distinguiste como ella apretaba las manos con fuerza mirando al piso e intentaba no seguir llorando.
-Hace... un mes.- La miraste justo al tiempo en que ella levantaba la vista hacía tí. Un mes habías vivido engañada.- Victorio no quería decirte nada, pero yo... tu, Lali, eres mi hermana.- Dijo sollozando, estiró un brazo intentando tomar tu mano. De nuevo te separaste bruscamente.
-No...- Un nudo en la garganta y lagrimas recorriendo tu cara impedían que hablaras.- No me toques.- Pronunciaste al final. Te diste cuenta de que Dream about you estaba llegando a su final. En tres minutos y medio tu mundo se había venido abajo. En exactamente tres minutos habías perdido a dos de las personas más importantes de tu vida. Te dirigiste tambaleandote a la puerta, no te molestaste en tomar tu abrigo y saliste de allí, dejando a Candela sola en tu departamento. Poco te importó. Caminaste hasta la calle y recién allí y bajo la lluvia te dejaste llorar como debías. Comenzaste a caminar sin dirección alguna en especial, las gotas de agua se mesclaban con las tuyas saladas, tus sollozos se perdían en el sonido de la lluvia contra en suelo. Nunca en tu vida la lluvia te había parecido tan sombría.
¿Que habías hecho mal? Porque jamás le hecharías la culpa a la mala suerte, porque para ti la mala suerte no existía. Para tí todo eran decisiones, y algunas salían mal.

Fin flashback.

La miraste sin decir nada. Ni una palabra que dijieras podría aplacar el dolor tan fuerte que tu amiga sentía por dentro. Tu mandibula estaba tensa, sentías rabia, impotencia por no hacer nada para ayudarla. Anotaste mentalmente que la proxima vez que vieras a Victorio lo harías pagar caro por dejar a Lali así. 
-Chiquita no...- Se aferró con más fuerza a tí, con su cabeza hundida en tu pecho. Apoyaste tu mentón en su cabello y le acariciaste la espalda.
-¿Que hice mal?- Dijo en un susurro.
-¡No digas eso Mariana!- La reprendiste en el tono más suave que pudiste.- ¿Como va a ser tu culpa? ¡Ellos fueron los imbeciles que no supieron valorarte! Vos vales mucho Lali, y ellos no te merecían.-
Levantó su pequeña carita hacía ti y tu corazón hiso estragos.
-Sos tan bueno Peter...-
-Lali, vos te merecés mucho más que eso. Olvidate de esos dos, no valen la pena. ¿Querés que te lleve a tu casa?-
-No... no quiero estar sola.- Su voz sonaba ya mas calmada.
-Podés quedarte aquí, no hay problema. Dormí en mi cama, yo me quedo aquí.- Te abrazó con fuerza y tu depositaste un beso en su frente.
-Nadie me quiere Peter... nadie.- Su vos transmitía un dolor desgarrador.
-¡Estas Loca! Yo te quiero, y mucho.- Mucho mas de lo que crees, pensaste para tí.- Tomate este café que yo voy a buscar unas sabanas, ¿Si?-
Levantaste su mentón para que te mirara. Y así lo hiso, directamente a los ojos. No pudiste evitar perderte unos segundos en ellos y cuando quisiste desviar la mirada, ella no te dejó. Tomo tu cara con ambas manos y en un movimiento rapido pegó sus labios a los tuyos. Al principio quedaste duro, pero al sentir el calor de su cuerpo y a pesar de saber que estaba mal, respondiste al beso con todas las ganas que tenías acomuladas desde hacía un año. Atrapo tu labio inferior entre los suyos y enredó las manos en tu pelo. Tu apoyaste las tuyas en su pequeña cintura y le seguiste el juego. Sus lenguas se encontraron cuando ya el aire se hacía necesario, pero a ninguno le importó. Sentías su piel debajo de la fina camisa, su boca sobre la tuya, respiración sobre respiración. Sus manos bajaron a tu pecho y jugaron con el primer botón de tu camisa. Ahí fue cuando reaccionaste.
-Lali...-Tomaste su mano entre las tuyas.- Lali... esto... no esta bien.- Usaste todo el acopio de fuerza de voluntad que tenías y pusiste una mano sobre las de ella. Se separó un poco de tí y asintió despacio, mirando tu boca.
-Perdón.- Dijo sin alejarse en lo más minimo. Te preocupó que llegara a sentir como tu corazón latía desaforado.- Me dejé llevar.-
Ahora si se volvió a sentar en el sillón frente a tí. Tu aún no eras capaz de moverte. Te debatías entre seguir si con tu papel de mejor amigo o si tomarla entre tus brazos y ver que sucedía.
-No te preocupes.- Intentaste poner un tono despreocupado, pero en tu cabeza el mundo aún daba vueltas. 
-No sabes como te quiero Juan Pedro.- Te sonrió como pudo.- Sos lo más importante que tengo ahora.-
-Yo también te quiero Lali.- Le diste un beso en la mejilla y te levantaste para ir al baño. Necesitabas una ducha fria para bajar las revoluciones.

*  *  *

Cuando abriste los ojos no reconociste tu habitación. Te costó unos segundos reconocer la de Juan Pedro y entender que había sucedido ayer. Ahí fue cuando preferiste no haber despertado. La realidad cayó sobre tí como un balde de agua fría y apretó tu pecho, generando una sensación que parecía cerrar tus pulmones. Te desperesaste de a poco, concentrandote en sentir cada musculo de tu cuerpo y bostezaste. No pudiste evitar que las lagrimas volvieran a brotar de tus ojos al pensar en Victorio, este último año había sido tan perfecto, tan lleno de alegrías, un año junto a él. Tampoco pudiste evitar preguntarte si con Candela había sido la unica con la que te había engañado, si había sido la unica amiga que habías perdido. En un impulso de niña tomaste tu telefono que reposaba en la mesa de noche y le enviaste el mismo mensaje a tus dos rubias.
~¿Ustedes no me engañaron con Victorio?~ Para: Rocío; Eugenia.
Cerraste los ojos y miraste al techo. Tenías que tomar una decisión, como siempre. ¿Como enfrentabas la situación? ¿Llorarlo el resto de tu vida o aceptarlo y seguir adelante? Llorar se veía tan tentador... Tu telefono vibró.
-¿Sí?- Contestaste con la vos apagada.
-¡Mariana estas loca! ¿¡Como se te ocurre que yo o Rocío vamos a meternos con Vico?!- Eugenia hablaba rapido y alterado.
-Si petiza, ¿Que tipo de amigas crees que somos?- Gritó Rocío por detras de Eugenia. Entendiste que estabas en altavoz, se te había olvidado que se iban juntas ese fin de semana a Mendoza.
-No... yo...- Comenzaste a llorar de nuevo como una niña. Te sentías inestable. Podrían haberte dicho que el perro de la vecina se mordió la cola y tu lo habrías llorado como tragedia.
-No morocha, no llores porfavor.- Rocío suplicaba fuerte al otro lado de la linea.
-¿Fue Candela o no?- Preguntó Eugenia secamente.
-¿Vos ya sabías?- Dijiste entre hipos.
-¿Ya sabias?- Repitió Rochi.
-No... yo... sospechaba. Los ví juntos en un bar, pero hace como un mes...-Eugenia hablaba seria.
-¿Candela te lo confesó? ¿Y recién ahora?- Pregunto la mas rubia.
-Esque...-Tragaste fuerte.- Quedo... embarazada.-
Un grito ahogado de Rocío y silencio fueron las respuestas.
-No lo puedo creer, ¿Que se cree esa mina?- Ahora Eugenia estaba enojada.
-¡Es una.... una....!- Rocío terminó la oración con un gruñido. No entendían, ellas no tenían la relación que tu tenías con Candela, ellas no la conocían como vos.
-No, osea, sigue siendo mi mejor amiga... yo.. no puedo creerlo.- El nudo en la garganta empeoraba al pensar en ella, para tí era peor su traición que la de cualquier otra persona.
-Eh Lali, no llores mas por esa... gata.-  
-No vale la pena.- Dijo Eu, y recordaste la conversación que habías tenido con Juan Pedro la noche pasada... y lo que sucedió despues.
-Chicas... tengo que dejarlas.-
-¿Estas bien? Porque si querés nos devolvemos compramos helado y nos vamos para tu casa.- Preguntó la no-tan-rubia.
-No se preocupen, estoy donde Peter, pero despues les cuento. Gracias, las quiero.- Dijiste mientras te pasabas el dorso de la mano por la cara.
-Nosotras a tí, y muchísimo. Llamanos por cualquier cosa. Un beso.- Terminó Rocío y cortaste.
Te levantaste de a poco y caminaste hasta la sala, Juan Pedro dormía en el sillón boca arriba y sin polera. Recordaste el beso y te estremeciste. Te habia gustado mas de lo que esperabas, pero él se había apartado. Tu eras su mejor amiga, nada más, el no te veía como algo más. Él tenia a cuanta mujer quería a sus pies. Talvez no te habías dado cuenta de lo atraida que te sentías a él antes porque desde que lo conociste estuviste esperando a Victorio, y no te permitías fijarte en nadie más. Que estupida habías sido, mientras él te ponía los cuernos tu no te habías percatado de el caño que tenías por mejor amigo.
Entraste en frio ya que solo llevabas la camisa de Peter que te llegaba hasta las rodillas, y no encontraste nada mejor que levantarle las sabanas a tu amigo y acostarte junto a él. El se estremeció ante tu contacto y abrió los ojos de a poco. Se sobresaltó cuando te vió junto a él y reiste un poco. Luego frunció el sueño y te limpió una lagrima.
-¿Estuviste llorando?- Preguntó con la voz ronca.
-Un poco... estaba hablando con Rocío y Eugenia.- Admitiste.
-Ah, ¿Y les contaste?-
Asentiste y se te volvieron cristalinos los ojos. Te acunó junto al calor de su cuerpo y beso tu pelo.
-No llores chiquita, no por él.- Lo miraste y sentiste un estremecimiento en la columna, acompañado de unas ganas locas de volver a besarlo. Pero te contuviste, el te veía como una amiga, nada más. Y tú tenías que aceptarlo, amabas aún y a tu pesar a Victorio y no sabías como ibas a hacer para olvidarlo. Aunque con tu mejor amigo a tu lado, sentías que todo se hacía mas llevadero.
-Gracias Peter.- Le acariciaste la cara.
-¿Porque?-
-Por ser mi mejor amigo, por estar ahí, por ser mi hermano.- Dijiste con una sonrisa, querías que el se sintiera comodo, que no se notaran las ganas que le tenías.
-Siempre.- Dijo el algo apagado. Porque aunque tu no sabías, esta vez le molestó de sobremanera que le dijeras hermano. Porque el también moría por volver a besarte, pero el mismo había decidido esa noche que no intentaría nada, porque te respetaba, porque te quería mucho más de lo que se quiere a una hermana. Y aunque no te creías con fuerza para hacerlo, le sonreiste, y el sonrió. Y así fue el resto de ese año, ambos sonriendo, ambos ocultando todo lo que sentían, ambos viviendo cada día junto al otro, sin animarse a nada, sin animarse a romper esa 'hermandad'.
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Y me dí cuenta de que el capitulo calza perfecto con la cancion de Reik, la que va 'Soy tu mejor amigo, tu pañuelo de lagrimas...' No se porque no la incluí. ¡Ojala les haya gustado! Un beso y muchas gracias desde ya por la buena onda.

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