jueves, 21 de abril de 2011

En siete años (minific)~ Capitulo 1.


Hola, soy Sofía, y aquí vengo a dejarles el primer capitulo de siete, a mi no me gusta completamente pero bueno, ojala a ustedes sí. No es muuuuy bueno, pero algo es algo. ¡Gracias por tomarse el tiempo de leer!


Capitulo uno; Año uno
.






La morocha llevó la pequeña radio hasta la esquina de la habitación y dejó que la musica llenara el ambiente. Se giró para contemplar el estudio. Era bastante grande y tenía un espejo que cubría por completo la pared principal, elemento básico de un estudio de danza. También había una barra lateral al fondo de la habitación por lo que ella suponía que había sido un estudio de ballet originalmente. El techo era un ventanal gigante que dejaba a la luz filtrarse creando un ambiente mágico. Había mucho polvo, telarañas y escombros, normal si se tomaba en cuenta que lo había encontrado abandonado. Tomó la escoba y comenzó a barrer al ritmo de su idola, Beyoncé, mientras cantaba con ánimo las canciones, a sabiendas de que estaba sola. Mientras los colores anaranjados del atardecer inundaban la habitación, Mariana se preguntaba a sí misma como podía haber tanta belleza entre tanta miseria. El barrio en el que se encontraba, a pesar de ser un barrio lleno de árboles, cosa que a ella le encantaba y bastante bonito por lo demás, era un barrio con un nivel de pobreza desolador. Antiguamente había sido un lugar poblado, famoso por su belleza, pero de eso ya hace mucho. Cuando junto al desarrollo de la ciudad fueron apareciendo nuevos sitios que prometían casas mas cómodas, mejor ubicación y un estilo de vida tipo comercial, la gente se olvidó de ese hermoso vecindario. Por eso las grandes casas que ahora servían de refugio para muchas familias a la vez, o las arboledas y plazas interminables.-O estudios tan bonitos como este.- Agregó a sus pensamientos. Mariana se había trasladado hasta allí buscando un departamento simple y barato con el fín de poder ahorrar el dinero que necesitaba para seguir cuidando a su madre internada. Estaba al centro de la ciudad por lo que no quedaba lejos de el hogar para mujeres en el que se encontraba, y para su suerte -o no- habían muchas universidades cerca, el problema era que no sabía si podría empezar la universidad este año como el resto del mundo, y siempre por la misma razón que le impedía tantas cosas; no-alcanzaba-el-dinero. Ese estudio había aparecido en su vida por suerte -No, suerte no- Se dijo frenando en seco -Una...linda casualidad.-Corrigío. Había comenzado su trabajo en el bar de enfrente hacía pocos días, y un día saliendo y de reojo vió este lugar, pero fué el cartel que ya gastado rezaba 'Estudio B9' el que llamó su atencion. Entró y se enamoró simplemente. Volvió al bar para preguntarle a Loresdana, la encargada, por él.

-Eh Lore, ¿Que es ese estudio de allí enfrente?-

-¿Te refieres al B9? Y, parece que alguna vez fue un estudio de baile, pero ya no. Lleva abandonado bastantes años, creo que no es de nadie.- Dijo la robusta encargada.

-¿Y tu crees que yo pueda... usarlo?-

-¿Y para que lo usarías? ¿Bailas?- Loresdana la miró de reojo.

Mariana asitnió despacio.

-Desde los tres años.- Sentenció orgullosa.

-Pues yo no creo que haya problema, cariño.- Y en seguida Lali metió las manos de lleno en la reconstrucción del lugar. Limpiar era solamente el último paso.

Y no le faltaba mucho para terminar cuando la canción 'La tortura' de Shakira comenzó a sonar con fuerza haciendo que comenzara sin pensarlo a mover las caderas al ritmo de la escoba. De a poco fue dejandote llevar, la música podía con ella. Tomó la escoba con las dos manos, y usandola como compañero improvisado, olvidó momentaneamente su tarea de barrer el polvo y cerrando los ojos se abandonó a lo que mejor sabía hacer y que tanto le llenaba, y desahogaba. Dos o tres canciones debió de haber bailado, la escoba ya estaba sola en el suelo y la morocha seguía con los ojos cerrados, estaba completamente entregada. Talvez por eso no sintió cuando ese hombre entró en el estudio, camara en mano. De hecho, solo noto su precensia cuando el disco llegó a su fin, generando un silencio interrumpido por sus aplausos. Ella se giró sobresaltada y aún jadeante.

-Uhau.- El morocho -no tan morocho- que se hayaba frente a Mariana la miró de pies a cabeza, aún sosteniendo su camara en una mano.- ¡Tenes talento!- Y volvió a apuntar el aparato hacia ella.- ¿Hace cuanto bailás?- Preguntó como si estuviera haciendo una entrevista de lo más natural.

A ella le tomó un poco de tiempo digerir la situación. ¿Que se suponía que hacía ese ahí? ¿Y que le tenía que decir? ¿Seguirle el juego con la entrevista? ¿Preguntarle porque había entrado? El lugar no era de suyo, no tenía derecho a decidir quien entraba. Al no saber como afrontar la situación se dejaó llevar por su instinto y se puso a la defensiva.

-¿Que querés?- Intentó levantar un poco la barbilla para darse un poco más de superioridad. Él le sacaba más o menos dos cabezas y de nuevo ella maldijo su corta estatura.

-Grabar un poco.- Dijo con el mismo tono informal de antes.- ¿El lugar es tuyo?-

-¿Gra...bar? ¿Estas grabando?- Sintió como sus mejillas tomaban color.

-Si, necesito material.- Prosiguió el como si nada.

-¿Material? ¿Me... grabaste bailando?- Se le retorció el estomago y se le tensaron los musculos. ¿La había grabado bailando? ¿La había visto bailando? Nunca le había molestado que la vieran bailar, pero esto era distinto, le daba vergüenza.

-Sí, y bailas muy bien, dejame decirte.- Sonrió y dejó de grabar para extenderle una mano.- Soy Juan Pedro.-

Lentamente y nerviosa se acercó para estrechar la suya, y se fijó que tenía los ojos verdes. Se perdió inconcientemente unos segundos en ellos hasta que el tomó su mano y la sacudió delicadamente, achinando sus ojos con una sonrisa.

-¿Como te llamás?- Preguntó, al parecer para él no era extraña esta situación, para Mariana, sí.

-Mariana.- Contestó ella un poco seca.

-Bueno Mariana, ¿No te molesta que te haga algunas preguntas?- Prosiguió él.

-No..he bueno sí.- Estaba nerviosa, el le provocaba algo raro, aunque extrañamente Lali sentía confianza. Una extraña confianza.- ¿Para que? Osea, ¿Porque me grabás?- Por algún lado había que empezar.

-Ah, sí. Estudio en una de las universidades de acá cerca, Dirección de cine.- Por como hablaba se notaba que amaba lo que hacía.- Y nos pidieron un pequeño documental sobre algo, y bueno, yo vine para acá a encontrar inspiración y entonces escuché la musica y entré y te ví bailando y no resistí a grabar un poco y se me vino una idea a la cabeza y me gustaría entrevistarte y...-Freno para tomar un poco de aire.- Y bueno, eso.- Sonrió de nuevo y Mariana sintió unas ganas terribles de sonreír con él.

-Ah.- Respondió un poco sorprendida por la situación. Ya procesada su explicación Lali se sintió fuera de peligro de que fuera un violador o algo así. Una sonrisa así no podía ser de un violador. A demás, tenía una especie de inocencia que le daba un aire de niño.- Creo que...- Miró a su alrededor, no había más que limpiar.- No tengo problema.- Le sonrío de vuelta.

-Entonces dejame invitarte a un café al bar de enfrente.- Propuso, a ella le sorprendió su espontaneidad.

-Supongo.- Lali mantuvo su sonrisa intentando no pensar en lo extraño que era todo.



* * *




-No tengo papá.- Le dijo la morocha a Juan Pedro.

-¿Como es eso?- Preguntó él. Esta vez no había una camara entre los dos, ya no habían más camaras, esta vez preguntaban simplemente para conocerse.

-Mm...-Tomó un sorbo de su bebida.- Nos abandonó a mi y a mi mamá cuando yo era pequeña. No me acuerdo de él y creo que es mejor así.- Dijo ella con total indiferencia.

-¿Y tu mamá ya estaba enferma cuando él se fué?- Preguntó muy interesado.

-No, ella cayó enferma cuando yo tenía diez. De ahí en adelante me tuve que hacer cargo yo de ambas, trabajo desde pequeña. Creo que por eso nuna le perdoné que se haya ido.- Mariana suspiró y Juan Pedro se quedó mirandola.

-Sos increible Lali.- Dijo con total sinceridad y a ella le sorprendió bastante.- Yo no hubiera podido hacer lo que tú, a los 19 yo tenía un futuro asegurado, vos en cambio vivís con lo que tenés y el día a día.-

Simplemente lo miró y sonrió.

-Gracias.- Agregó timidamente. Ella sabía que Peter vivía en un barrio bastante acomodado, de vida facil, de familias con dinero. Pero eso no era algo que se notara a la vista, Mariana nunca lo hubiera sabido si no se hubieran pasado las últimas semanas todas las tardes juntos, charlando como amigos de toda la vida.- Vos también sos de admirar Lanzani.- Intentó corresponderle el cumplido.- Tenes mucho talento para tus 23 años.- Afirmo y con sinceridad. Ella había tenido la oportunidad de ver algunos de sus cortos y eran sencillamente increibles.

-Y vos tenés 19 y bailás como si llevaras 20 años de practica.- Dijo él y esta vez Lali no pudo devolverle el cumplido ya que Loresdana los interrumpió.

-Cariño.- Dijo llamando a Mariana.- Tu turno empieza en cinco. ¡Vení a prepararte!-

Juan Pedro la miró expectante.

-¿Ya te vas?- Preguntó.

-Si...- Lo miró una vez más.- Gracias Peter, lo pasé muy bien.- Rodeó la mesa y le plantó un sonoro beso en la mejilla.- Nos vemos.-

-Si... ¿Lali?- Atinó a decir él antes de que ella se fuera. La petiza se giró y por un momento se vió tan hermosa que a Juan Pedro se le encogió el corazón.- ¿Nos podemos ver mañana?- Preguntó estupidamente. Sabía que se verían mañana, simplemente quería detenerla un segundo más.

-Claro.- Ella sonrió por última vez y se fue de allí.

Juan Pedro admitía que sentía algo por Mariana. Nunca había sido para él complicado saber cuando sentía algo por alguien, ya había tenido bastantes novias. Pero lo que no sabía era si Mariana sentía algo por él. Y mientras no supiera nada, no se atrevería a dar el paso necesario para pasar a ser 'Algo más que amigos.' Dejó dos billetes en la mesa y salió de el bar camino a su casa. No quedaba muy cerca, pero se había convencido de que por Mariana valía la pena hacer el viaje. Y es que los días que tenía que ir a la facultad era más facil, pero la facultad no era todo los días, en cambio verse con Mariana en ese pequeño barcito en el que ella trabajaba era algo de todas las tardes, o de casi todas. Y no porque el no quisiera verla todos los días, si no que habían veces que ella no podía. Pero él siempre estaba disponible y ella lo sabía contaba con él, pero a Juan Pedro le preocupaba sentir que Lali a él lo veía como un amigo con el que hablar y nada más, generlamente las chicas con las que salia le tiraban onda, o le daban alguna señal, pero ella no. Ella era distinta.

El no tan morocho llegó hasta su departamento y prendió el computador, se dirigió a la carpeta de videos para la facultad y revisó hasta encontrar lo que buscaba. Hizo doble click y se abrió un video donde se veía a Mariana bailando. Se fijó en la fecha de grabación; exactamente hacía un mes y medio. Miró embobado como ella bailaba y como se sonrojaba cuando notaba su presencia, y rió a carcajadas al volver a revivir su primer encuentro. Te sorprendió que aceptara tomar algo contigo, y que no hubiera pensado que la ibas a violar. Juan Pedro volvió a poner esa última parte dos veces más, simplemente porque le causaba gracia y algo de ternura verla así. Nunca más la había vuelto a ver bailar, y decidió que mañana iría antes para ver si estaba en el estudio, quería verla bailar y sabía que siempre iba al estudio antes de encontrarse con él. Cerró el computador y se obligó a buscar alguna distracción que le hiciera pensar en algo que no fuera ella.

* * *


Tú, como Mariana Esposito eras una muchacha alegre. Pero despues de ver a Juan Pedro eras el colmo de la alegría, y así era siempre. Dejaste el hogar de mujeres donde se alojaba tu madre con una sonrisa porque despues de verlo quedabas así, sonriendo. Y era un efecto que te duraba el resto de la noche.

Ya estaba oscuro cuando tomaste el colectivo. Te sentaste junto a una señora regordeta que le alegaba al contuctor algo sobre la demora de los exámenes clinicos en estos días y pegaste la vista en la ventana intentando perderte en alguna otra cosa que no fuera escuchar la conversación que mantenían. Sonreíste recordando el día que habías tenido, un día felíz. Porque Juan Pedro te ponía felíz, e inexplicablemente, pasar una tarde con él era una de las pocas cosas que te hacían sentir así.
El sonido de tu celular interrumpió cualquier pensamiento con el que hayas estado distraida, incluida la charla de tus compañeros. Te sonrojaste al notar que esperaban en silencio que atendieras y en el apuro por sacar el móvil no verificaste el numero.
-¿Si?- Una sonrisa traviesa curvaba tus labios al haber pasado ya la vergüenza.
-Mi amor.- Dijo una voz demaciado familiar al otro lado de la linea. Tu corazón se hinchó al escuchar esas dos palabras.- Mi amor volví.- Pronunciaron esos labios que tan bien conocías y recordabas.
Había vuelto, dos meses fuera de Argentina, pero ya había vuelto.
-Victorio.- Suspiraste intentando aplacar la emoción.- Te extrañé.-



* * *




Y cuando amaneciste ese día, como el Lanzani que eras, decidiste le sacarías alguna información a Mariana, algo que te dijiera que ella también quería saber más de tí, o porqué no, tener algo contigo. Y fue con esa mentalidad con la que entraste al pequeño 'Estudio B9', en el cual la música ya resonaba al máximo. Pensabas la encontrarías bailando y mientras ingresabas decidiste dar la vuelta y mirarla por la pequeña ventana de atrás, sin interrumpirla, querías volver a ver esa carita de concentración que habías visto en el video. Pero tu suerte no estaba contigo, no ese día, ya que Mariana no bailaba. O se podría decir que sí, pero no era ella quien bailaba, si no sus labios. Y vale decir que bailaban a un ritmo lento, acompasado, acompañados de un morocho que no eras vos. Sentiste una pequeña punzada en el pecho, muy pequeña, pero no mas de la que se siente cuando un amigo que llevas esperando toda la tarde te avisa que no podrá ir, o cuando se pierde un juego de mesa. Guíado por tu orgullo, te giraste sobre tus pasos y saliste de allí para no interrumpir ese beso, pero no en dirección al bar en el que se suponía te encontrarías con ella en unos minutos, si no que doblaste a la izquierda y caminaste pausadamente hasta la laguna que ella había prometido algún día te enseñaría. En algún momento recordaste que eras un caballero y le enviaste un mensaje.

~Lali no podré ir hoy, nos vemos. Peter~

Cortito y al pie, no tenías nada más que decir. Y no por resentimiento, o porque estubieras enojado, si no porque eras así, simple, cortito y al pie.



Listo, ojala les haya gustado el primer capitulo. Yo se que es corto, y les juro que intentaré hacer los siguientes mas largos. Reitero; espero que les guste. Pueden comentar por aquí o vía mi twitter @Serunalaliter. ¡Gracias y un beso!

1 comentario:

  1. te comento por aca, twitter me haria hacer 80 tweets aca me descargo de una vez(?
    igual voy a escribir poco...

    1. muy dura la vida de lali, y el peter canchero pero sencillo me gusta.

    2.el rol de lali bailarina me encanto, peter direccion de cine, muy acorde o algo a lo real, re bien.

    3. mas tiernos ellos hablando encontrandose durante un mes.

    4. un celular(por que existen)

    5.laliter(? aca veo a lali feliz chapando, y peter me le va a dar un ataque al corazon.

    6. aca hay viclali, no me gusta.

    7. escribis hermoso, te felicito.

    8. ya tenes una fan de tus cortos, fics, minifics y lo que se te ocurra escribir.

    9. soy intensa ya lo se, me estoy desahogando simplemente.

    10. aca termina todo mi opinion...besos... soy @isa_petisaTAcol...

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