lunes, 6 de junio de 2011

Minific 'En siete años'~ Epilogo y final.

Epilogo

Caminaste lentamente por la tierra sin levantar la vista. El ramo de flores blancas que llevabas en las manos era tu principal fuente de concentración, e intentabas vaciar la cabeza de cualquier pensamiento que pudiera generarte dolor. Este tenía que ser un momento alegre, ella lo habría querido así, aunque ella nunca hubiera tenido la oportunidad de decirlo. No te habías vestido de negro porque sentías que la amargura estaba fuera de lugar ese día, y la amargura era facil de comparar con el negro. En cambio, habías elegido blanco, y le habías pedido a los presentes que así fueran. Y aunque muchos no hubieran entendido el porque, sabías que aunque sea tus mas cercanos, y los que los conocen no discutirían la desición.
Una mano se apoyó en tu hombro y reconociste a la sensible de Rocío, que con lagrimas en los ojos te dedicaba una sonrisa, quizá no de alegría, pero si de comprensión. Se la devolviste, porque sabías que así ella lo habría querido, aunque nunca te lo hubiera dicho. Candela y Agustín pasaron de la mano por tu lado y apaciguaron su ritmo hasta acoplarlo al tuyo, mientras Joaquín corría por su alrededor correteando a Santino. El pequeño rubio de tres años levantó su vista hacia tí, como si de alguna manera entendiera por lo que pasabas. A él también le sonreiste, porque también había perdido a alguien, aunque no lo comprendiera bien.
-¡Ey!- Gritó Eugenia, para variar rompiendo el silencio, que llegaba acompañada de Pablo trayendo al hijo de este último en brazos.- Rocío, no se que hacer para que Alai deje de llorar.- Se la entregó a su madre, que la arrulló con cuidado.
Tu corazón se estremeció al escuchar su nombre, otro significado de Alegría.
-¿Y Victorio?-
-No lo sé Agustín, por ahí debe de andar, porque dijo que iba a venír. ¿O me equivoco?- Candela intentaba mantener a raya los inevitables celos de Agustín al padre de su primer hijo.
Asentiste una vez con la cabeza y reanudaron la caminata.
-¿Y ya decidieron como se va a llamar?- Eugenia apoyó su mano en la panza de Cande.
-Yo quiero ponerle Julia, pero Agustín insiste en Estefanía.-
-Me gusta Estefanía.- Acotó Rocío.
-Si, creo que a mi también comienza a gustarme.- La flaca soltó un suspiro de resignación. Todo el mundo había continuado su camino, y tu recién volvías a vivir la vida, a disfrutarla. No ibas a negar que al principio tu mundo se veía negro, pero ahora los colores lo bordeaban de nuevo. Una persona te había sacado de ese agujero, y esa era una de las tantas razones por las que tenías que agradecerle. Pero no estaba allí en ese momento.
-Por aquí está enterrada mi madre.- Soltaste inconciente. Recorriste con la vista el lugar al tiempo que decías eso, buscando la ubicación exacta de su tumba.
-Es un muy lindo lugar para ser enterrado.- Habló Eugenia que claramente no supo como reaccionar, y alguien le pegó un codazo.
-Si.- Soltaste una pequeña risa ante la ubicación de tu amiga.
Siguieron el camino hasta llegar al fondo del cementerio, un lugar bien cuidado, rodeado de flores blancas y con una placa en el suelo. Esperaron que la demás gente llegara y a que el padre saludara.
Sentiste una mano en tu cintura y te estremeciste un poco, arrullada por la paz que sentías cada vez que se acercaba a tí.
-Me retuvieron mis padres, perdón.- Susurró Juan Pedro a tu oido y tu entrelazaste tus dedos con su mano.
-Ya estás aquí.- Besaste tiernamente su mejilla y volviste a mirar en frente.
-Mami.- Santi llegó hasta tí y te viste obligada a soltar la mano de tu esposo para tomar a tu hijo en brazos.
-Buenas tardes, a todos.- El padre sonrió cordialmente y detuvo por un segundo sus ojos en tí, para luego continuar.- Hoy estamos reunidos aquí para celebrar. Hoy es un día especial para todos los aquí congregados.- Depositó una cala blanca sobre la placa del suelo y dejó una pequeña caricia en la tumba.- Hoy Allegra Lanzani Espósito cumple un año de vida.- Sentiste como tus ojos se llenaban de lagrimas y escondiste la cara tras Santino, mientras Peter los abrazaba a ambos.- No una vida normal, si no una vida en el cielo, plena y felíz. ¿Pero que es un año, cuando la vida allí arriba es eterna? Claramente un año para nosotros es mucho. En un año, podemos perder, podemos ganar. En dos años podemos aprender, en tres formar una familia, en cuatro ser felices, en cinco podemos perder el rumbo, en seis podemos enfrentarnos al mundo y en siete años podemos hacer todo eso, y cambiar nuestra vida. En esos siete años envejecemos, perdemos la inocencia. En siete años podremos haber tomado las desiciones mas importantes de la vida, haber empezado un ciclo. ¿Y porque hablo de siete años? Porque alguna vez, un hombre muy antiguo planteó que la vida esta dividida en ciclos de siete años, y que cada uno representa el fin y el inicio de algo.- La voz pausada y lenta del padre llenaba el lugar y confería a la atmosfera una tranquilidad casi palpable.- Pero uno nunca sabe cuando será el fin, ni cuando el inicio. La vida es casi tan repentina como la muerte, y nadie puede controlarla. Siete años en la tierra pueden cambiar muchas cosas, pero siete años en el cielo no son nada. Allegra desde allá arriba sigue siendo la misma bebe de hace un año, y seguramente lo seguirá siendo cuando todos nosotros lleguemos junto a ella. Su inocencia nunca se perderá, ni así su pureza. Ella es un angel que cuida a todos quienes alguna vez la quisieron, y hoy estamos aquí para celebrarla.- Se detuvo unos segundos y tu aprovechaste para limpiar las lagrimas que recorrían tu rostro.- ¿Alguien quiere decir algo?- La gente guardó silencio unos segundos.
-Yo.- Tu mejor amiga dio un paso al frente, con los ojos empañados y acariciando su estomago.- Yo se, que como usted dijo, Alli nos mira desde el cielo. Y se que hayá arriba la deben de tener muy celebrada. Solo quiero aprovechar la oportunidad para decirle que acá abajo tiene a toda su familia con los brazos abiertos, esperando el día a reunirse nuevamente con ella.- Frenó unos segundos.- Y que su madrina siempre la va a amar.- Dicho eso, se limpio los ojos y volvió a su posición en los brazos de Agustín tras dejar su ramo sobre la tumba. De a poco, todos tus familiares y amigos, fueron agregando sus palabras al testimoni mas emotivo que jamás hubieras escuchado, haciendo desaparecer el suelo tras el blanco de las flores.
-Santi.- Peter estiró su cabeza por encima de tu cuello para hablarle a su hijo.- ¿Te acordás lo que te enseñé? Toma, anda y daselo como regalo a tu hermanita.- Tu no entendiste a que se refería, pero al parecer Santino sí, y removiendose un poco para que lo dejaras en el piso, tomó una pequeña flor blanca y se acercó a la placa con el nombre de Allegra.
-Fei Cumpeaño Manita.- Dijo estirando su pequeño brasito y depositando la flor. Luego, miró a todos lados nervioso y Peter le hiso un gesto de aliento, para que continuara. Respiró hondo y cantó.- Cumpeaño feí, te deseamo a tí...- De a poco todos se unieron emocionados al canto de cumpleaños, todos menos tú, que llorabas en los brazos de Juan Pedro, dejando ir así el recuerdo de Allegra con ella al cielo.

Mientras se alejaban de la tumba, de vuelta a sus autos, levantaste la vista a tu esposo, que llevaba a su hijo dormido en brazos. Te costaba creer que ese era el hombre que habías conocido siete años atrás, que con su camara entró al estudio B9 y se volvió tu mejor amigo. El primer consuelo cuando terminaste con Victorio, el que se volvió tu novio al año siguiente, para luego volverse tu esposo, y así el padre de tu hijo. Tu pilar y punto de apoyo cuando te diagnosticaron cancer, tu fuente de felicidad, el hombre que había estado a tu lado esos siete años donde tu vida dió un giro de 360 grados. Te decidiste que era el momento de decirle lo que llevabas intentando poner en palabras toda la mañana. Enseguida te pusiste nerviosa, no lo habían planeado, pero desde que te dieron de alta, desde que el cancer ya no rondaba por tus venas, había sido tu sueño, y anoche dio positivo.
-Mi amor...Tengo que decirte algo.- Le sonreiste y lo obligaste a frenar, hasta que los demás ya los hubieran adelantado.
-¿Si?- Dijo moviendose lentamente de un lado para otro, meciendo a Santino. Respiraste hondo tres veces y desviaste la mirada otro par, sin decidirte a hablar. Levantó la ceja en señal de incetidumbre y reiste un poco, soltando la bomba.
-Vas a ser papá, de nuevo.-


No se como agradecerles a todas y a cada una de ustedes todos los comentarios, toda la buena onda. Se dedicaban a alegrarme las tardes con sus elogios, y si no, con sus amenazas cuando me demoraba más de lo planeado en subir. Sepan que les tomé cariño a todas y cada una de ustedes. ¡Muchas, muchísimas gracias, siempre!
Sofía.
Pd. Les dejo en el post siguiente el prologo de mi próxima idea 'A sangre azul'. ¿Creyeron que se librarían de mí tan facil?

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