domingo, 19 de junio de 2011

A sangre azúl~ Capitulo dos


2

Rocío no entendió nunca porqué Mariana se fué, y la verdad y conociendola, no le sorprendía que se hubiera ido así de repente, como sí de un segundo a otro hubiera explotado. Tampoco estaba enojada por que se hubiera ido, la entendía, fueran cuales fueran sus razones. Lo que sí le interesaba saber, era que la había hecho tomar esa drástica desición de marcharse y no mirar atrás. Había rememorado ese día miles de veces, pero por más que lo intentara no conseguía recordar nada especial, nada que hubiera dicho o hecho que estuviera fuera de lugar. Eso hasta que en un momentó, no la vió más. Con el tiempo había dejado de intentar comprender el porqué, y el recuerdo, muy a su pesar, había comenzado a desdibujar sus rostros. Pero ahora, y camino a la mansión Espósito, su mente parecía revivir esa noche más vivida que nunca, intentando buscarle una vez más sentido a su partida.
Esa noche Juan Pedro, el amigo de Rocío, las había invitado a una fiesta en casa de un chico 'x'. Y como ellas por esa época eran tres rebeldes sin causa, junto con la entonces liberal Candela, aceptaron encantadas. Aún sabiendo que tendrían que escaparse de casa y mentir, pero eso solo le ponía más emoción al asunto.
Peter, como todos llamaban a Juan Pedro, era un chico de clase baja. No era pobre, pero claramente no estaba a la altura de lo que sus madres consideraban como 'una amistad indicada'. Había sido vecino de Rocío y su mejor amigo, todo hasta que la madre de la rubia, una oportunista, consiguió lo que quería. Un hombre millonario que las sacara a ella y a su hija de allí. Fue obligada a cambiar drasticamente de vida, e incluso a inventarse un pasado, pero ella y Juan Pedro nunca perdieron el contacto, a escondidas de la madre de Rocío, claro está. Y esa noche, él era el encargado de pasarlas a buscar al parque donde debían de encontrarse.
En cuanto subieron al coche, Rochi enseguida notó la atracción casi inmediata que se hiso presente entre el morocho y Mariana, opacando a las otras dos de la conversación que mantuvieron en el trayecto. Lali no dejaba de mirarlo, y eso a Ro no le importó. No en ese entonces, ahora supondría que sería distinto. Llegaron al lugar de la fiesta y entraron de inmediato. Ahí el recuerdo se empieza a volver borroso; musica, alcohol, hombres, sus amigas, sus amigas con hombres, Mariana bailando con Peter y luego, nada más de Mariana. Y tampoco del morocho. Pero en ese momento no se le ocurrió que pudieran estar juntos, ni mucho menos pensó en preocuparse, eran su mejor amiga y su mejor amigo. Tal vez fueron la cantidad de copas ingeridas, y lo bien que lo estaba pasando, porque no pensó en Mariana hasta que luego de volver a su casa y dormir las pocas horas que quedaban de noche, recibió un llamado alarmado de Majo preguntando por su hija. Simplemente había dejado una nota. Una sola nota, y nada más. Y Rocío no supo nada de ella en tres años, de hecho, alguna vez llegó a preguntarse si seguiría viva, o por lo menos bien, pero algo en su interior le decía que no se preocupara, y con lo espiritual que era la rubia, nunca se preocupó. Y ahora estaba de vuelta.
Tocó el timbre del loft dos veces y se separó un par de pasos de la puerta.
-¡Rocío! ¿Que te trae por aquí? Mira que linda estás.- Maria José Espósito abrió la puerta e invitó a la rubia a entrar. Era una mujer de clase, trajes caros y joyas del valor de casas. Rasgos agudos, marcada mandíbula. Lo unico que tenía en común con Mariana eran los ojos café avellana.
-Hola Majo.- Rocío fingió su mejor sonrisa.- ¿Está... Lali?- Preguntó con cuidado. Las fracciones de la mujer parecieron endurecerse un segundo, para luego dar paso a una sonrisa propia de quien intenta mantener la compostura.
-Oh, Marianita... Está en su habitación, pero seguramente duerme. Venía muy cansada la pobre...-
-Ah...- La desilución de Rochi fue evidente, y cuando estaba a punto de darse la vuelta y marcharse, una voz muy conocida para ambas la interrumpió.
-Mamá, ¿Que hiciste con el bolso que dejé...?- Mariana se interrumpió a mitad de su descenso por las escaleras, y se quedó mirando a la rubia que estaba parada en el umbral de su puerta. Tal y como ella la recordaba, a exepción del vestido caro y los altos tacos, lo que la asustó. Al principio reinó el silencio entre ellas, y en esos segundos Lali se imaginó miles de formas distintas de como la nueva Rocío podría reaccionar, pero no estaba preparada para que recorriera los pocos metros y escalones que las separaban y le echara los brazos al cuerpo, apretadola contra ella. Aunque debería de haberlo supuesto, despues de todo, seguía siendo Ro.
-Te extrañé...- Suspiró y la apretó con más fuerza. Lali sintió como lagrimas de emoción salían por sus ojos y mientras salia de la sorpresa, abrazó a su mejor amiga, hundiendo la cara en su hombro.
-Rocío, Rochi, no sabes como te... perdoname, por irme...- Entre sollozos intentaba explicarlo todo, y parecía que para Mariana no hubieran palabras suficientes.
-No me pidas perdón, petisa.- La separó unos centimetros y le limpió un par de lagrimas del rostro para luego limpiarse las suyas propias.- Lo que importa es que ya estas de vuelta. ¿No?-
-Sí...- Por primera vez desde que había vuelto, Mariana sonrió.
-Pero, igual. Esto- Rocío la golpeó suavemente en el brazo.- Es por no llamarme.- Ambas rieron y volvieron a abrazarse.
-No sabes lo que las extrañé...pero ¿Y Candela?- En los recuerdos que tenía, habían muy pocos en los que estuviera Rocío y no Candela, y a Lali le parecía extraño que no estubieran las dos juntas.
-Ah...-Rocío hiso una mueca, pero rapidamente recuperó la sonrisa.- Creo que me toca ponerte al día, ¿No?- La tomó de la mano y la arrastró por las escaleras.- Pero primero, dejame sacarme este vestido, porfavor.- Le dijo en un susurro a Mariana, quien no pudo evitar una carcajada. Definitivamente, su amiga no había cambiado.
-¿A donde vamos? Esque me van a ver y van a hablar y...-
-Haber Lali, me sorprende que no sepas que a esta altura, todos deben de estar enterados de tu vuelta, creeme. En este lugar, todo se sabe. Todo.-



No se si se nota, pero los capitulos serán mas cortos porque no es una minific, si no una ficción. Últimamente no pude subir, semana de exámenes, y tengo el de matematicas el viernes, asique perdón por la demora. Pero de aquí en adelante creo que subiré más seguido, al ser más cortos los capitulos, y ya tengo el tres listo. Un beso, las quiero.
Sofía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario