A sangre azul
Prólogo
Prólogo
Siempre pensó en su vida como su madre se la había planeado. Vestidos de gala, cócteles, fiestas de debutantes, limosinas, viajes; un cuento de hadas hecho realidad. Y desde pequeña todo en cuanto la rodeó la llevaba a lo mismo, un vida sin complicaciones.
Ella nunca conoció otra realidad, esa era la realidad de Lali.
Quizás por eso y por otras miles de razones, el día en que sin quererlo cruzó su vida con la de él, ese día donde él le enseñó otro mundo, donde se sintió más real de lo que jamás se había sentido, el día mas loco y aún así el más felíz del que tiene memoria, Mariana decidió probar algo distinto.
Y con solo 17 años y una maleta, tomó un avión. Y usando la espontaneidad que desconocía hasta ese día en sí misma, lo abandonó todo, dejando tras de sí una simple explicación.
Quería vivir.
Y aquí se encontraba, tres años despues y de vuelta en casa. Entonces todo vuelve a caer sobre ella, la presión, los problemas, las mascaras, todo lo que al fín y al cabo era su vida.
Nosotros tenemos sangre azul Mariana. Dijo alguna vez su madre. Y la sangre azul solo puede mesclarse con sangre azul. Eres una Espósito cariño.
Pero Mariana había cambiado, para bien o para mal de muchos, y ya no era la niña que creía al pie de a letra en cuanto su madre decía, ella había vuelto a romper un par de reglas y a demostrar que su Sangre azul no era tan azul como todos recordaban.
Ella nunca conoció otra realidad, esa era la realidad de Lali.
Quizás por eso y por otras miles de razones, el día en que sin quererlo cruzó su vida con la de él, ese día donde él le enseñó otro mundo, donde se sintió más real de lo que jamás se había sentido, el día mas loco y aún así el más felíz del que tiene memoria, Mariana decidió probar algo distinto.
Y con solo 17 años y una maleta, tomó un avión. Y usando la espontaneidad que desconocía hasta ese día en sí misma, lo abandonó todo, dejando tras de sí una simple explicación.
Quería vivir.
Y aquí se encontraba, tres años despues y de vuelta en casa. Entonces todo vuelve a caer sobre ella, la presión, los problemas, las mascaras, todo lo que al fín y al cabo era su vida.
Nosotros tenemos sangre azul Mariana. Dijo alguna vez su madre. Y la sangre azul solo puede mesclarse con sangre azul. Eres una Espósito cariño.
Pero Mariana había cambiado, para bien o para mal de muchos, y ya no era la niña que creía al pie de a letra en cuanto su madre decía, ella había vuelto a romper un par de reglas y a demostrar que su Sangre azul no era tan azul como todos recordaban.
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