miércoles, 11 de mayo de 2011

En siete años (minific)~ Capitulo 5 'Amor'

Capitulo 5, año cinco.

'Amor'



-Algo antiguo... listo.- Sentenció Rocío mientras rodeaba tu cintura con la hermosa cinta blanco invierno que había adornado el vestido de tu madre, y que ahora adornaba el tuyo.

-Algo prestado, también.- Dijo Candela como si estuvieran pasando lista, y tu reiste pensando en la ropa interior de encaje que llevabas para tu noche de bodas que tu mejor amiga tan amablemente te había prestado.

-Y algo azúl.- Sonrió Eugenia mientras te daba el par de aros azul claro para tus orejas, toque final.

Te giraste para sonreirle al espejo, nerviosa. Posaste las manos en tu estomago de ya seis meses y respiraste hondo, para aplacar los latidos de tu corazón. A veces, y aunque suene ridiculo, sentías tu corazón latir tan fuerte que te daba miedo que a tu pequeño hijo le molestara. Candela posó su mano junto a la tuya y sonrió.

-Estas hermosa Mariana.- Dejó un beso en tu mejilla y posó su mirada en el espejo. Eugenia se unió a ustedes conmovida.

-No llores Eu...- Pusiste tu mano en su mejilla, aun mirando el reflejo de las tres.

-Para mi matrimonio... están todas obligadas a llorar.- Amenazó Rochi con voz conmovida mientras las apretaba un poco para caber también frente al espejo y estiraba su mano frente a todas, para enseñar el gran anillo que reposaba en su dedo indice.

-No...- La mona se tapó la boca con ambas manos. Eugenia soltó un grito emocionada.

-¡Rocío!- Te despegaste de las otras para abrazar a tu amiga.- ¿Cuando pasó?-

-Anoche.- Sonrió ella recibiendo el abrazo de las otras dos.

-¿Y porqué no nos dijiste antes?- Eugenia se limpió las lagrimas.

-Porque era el día de Lali, y creo que entre tanto preparativo lo olvidé.- Jugaba con el anillo de oro entre sus dedos.

-Felicidades.- Dijiste intentando aguantar la emoción para que no se corriera el maquillaje.- Pablo te va a hacer muy felíz.-

-Si lo sé.- Sonrio con ternura.- Pero olvidemonos de mí, ya lo dije, hoy es el día de Lali.- Rocío dio un saltito animada y se arregló un poco el largo vestido color burdeo y suelto que llevaba atado con un lazo a la cintura. Volvieron a colocarse frente al espejo las cuatro y se sonrieron mutuamente. Agradeciste al cielo tenerlas como amigas.

-¡Lali, en diez minutos!- Gritó alguien que no reconociste del otro lado de la puerta, logrando que tu cuerpo se tensara por completo y tus amigas comenzaran a moverse como locas por la habitación, terminando de arreglarlo todo.

En Peter, piensa en Peter te dijiste para calmar tu corazón, y revolviste tu cabeza hasta encontrar un recuerdo para revivir y dejar de pensar.

Flashback


-Casate conmigo.- Dijo, sin ningún deje de risa en la voz.

No respondiste enseguida. Simplemente lo miraste como si estuviera loco.

-Peter yo...- Respiraste hondo, sin siquiera pestañear. El te miraba expectante, serio.- Yo...- Pero las palabras no salían.

-Es verdad. Perdoname.- Se levantó del suelo rapido, como si hubiera cambiado de opinion.- Fue un impulso, no tengo ni si quiera un anillo.- Se levantó y paso una mano por su pelo.- Pero quiero tener a ese hijo contigo, de verdad.-

Asentiste con la cabeza. Hubo un minuto completo de puro silencio.

-Te importa si...-La voz te salía a penas, por lo que te la aclaraste para continuar.- ¿Si me quedo un rato sola? Tengo que ordenar este desastre y... calmarme.- Rompiste pidiendole perdón con los ojos.

-No, no importa chiquita.- Acaricío tu mejilla suavemente, y salio de allí, apresurado.

Te dejaste caer de espaldas en la cama en cuanto estuviste sola, era mucho para un día. Derrepente pasabas de hacerte cargo tu vida para pasar a hacerte cargo de una más. Esa vida nueva dependía de tí, de lo que tu pudieras darle, completa y exclusivamente de tu competencia. Caminaste al baño como en trance, a toda tu confusión se agregaba el hecho de que tu novio te había pedido matrimonio. En un impulso, pero lo había hecho. Te habías imaginado mil veces ese momento, te veías a tí un par de años mas grande, con un lindo vestido (no medio desnuda) y en un elegante restourant (y no en el desastre en el que habías convertido la habitación), y siempre te imaginaste diciendo que sí, nunca creiste que no podrías responder. Rogaste a los cielos que el no haya malinterpretado tu silencio, simplemente te había tomado completamente por sorpresa. Claro que habían hablado de casarse, pero tal vez en un año, o dos. Pero la venida de un bebé lo cambiaba todo. Llevaste las manos a tu abdomen impercetiblemente abultado aún frente al espejo, y te contemplaste. Embarazada repetías para tí misma. Lavaste tu cara y te tomaste el cabello. Embarazada.

Fin Flashback

Decidiste que era mejor no pensar, tus nervios no disminuían y tampoco creías que lo fueran a hacer en algún momento. Rocío tomo tu mano y se acercó nuevamente al espejo del cual no te alejabas simplemente por que tu pies no respondían.

-Te ves increible amiga.- Dijo mientras ambas admiraban tu maravilloso vestido de encaje blanco invierno sin espalda, que caía suavemente hasta el piso y le daba un toque especial a tu panza de embarazada. El pelo recogido en un moño alto con algunos bucles sueltos y el maquillaje suave te daban un aspecto parecido al de un angel.- ¿Ya saben como se va a llamar?- Preguntó señalando a tu hijo.

-No, aún no.- Respiraste hondo, intentando controlar nuevamente y en vano tu corazón.- Pensabamos en Bruno, o Simón. Talvez Santino...-

-Es hora.- Interrumpió Eugenia acercandote el ramo de flores. Tragaste con fuerza, sintiendote incapáz de siquiera mover una mano para alcanzar las orquideas que te tendían.

-¿Lista?- Candela te miró preocupada, como si pudieras arrepentirte. Asentiste despacio, te controlaste para no temblar mientras acomodabas las flores entre tus manos y saliste por la puerta.

-Lista.- Dijiste mientras la primera de tus amigas entraba por la larga alfombra.


* * *


-Dale Juan Pedro, nadie te va a matar.- Rió Agustín desde su silla.

-Si amigo, estás mas blanco que la pared.- Pablo que se encontraba a tu lado te palmeó el hombro. Dejaste entrar el aire a tus pulmones con fuerza y luego lo soltaste. Sacudiste tus extremidades para destensar tus musculos y te obligaste a la calma. Dirigiste una mirada general al publico presente, allí estaban tus padres, tu familia, tus amigos. También los amigos de Lali, y su prima Daniela, la unica familia que le quedaba.

-Está atrasada.- Dijiste nervioso.- ¿Y si se arrepintió?- Preguntaste hablando rapido, dirigiendo una mirada angustiada a Pablo.

-Que poco hombre Peter, la petisa te ama. No se va a arrepentir así como así. Mandaría a alguna de sus amigas a avisarte...- Intento consolarte infructuosamente Nicolás. Tu lo miraste cargado de odio y te hiciste sonar dos dedos.

¿Y si de verdad se arrepentía? Sabías que no deberías haberselo propuesto como lo habías hecho... pero ella había dicho que sí. ¿O no?

Flashback

Te encontrabas en el sillón terminando un libro que te había prestado Benjamín, La otra mujer de Roberto Ampuero, cuando al fín y despues de dos horas Lali salió de la habitación, ya aseada y vestida. Dejaste el libro a un lado y te acomodaste mejor a fin de dejarle espacio para que se sentara junto a tí. Afuera ya estaba oscuro, pero no brillaba ni una estrella.

-Perdón por la escena.- Se sentó a tu lado mientras pronunciaba esas palabras.- Yo... no supe como afrontarlo.-

-No te preocupes mi amor.- Pasaste una mano por su mejilla que amenazaba con desbordarse de nuevo.- No te preocupes.- La encerraste entre tus brazos y ella pasó sus manitos por tu cintura, hundiendo su cara en tu pecho. Se quedarón así largo rato, en silencio. Ella no se había dado cuenta, pero la habitación de había iluminado a penas ella entró en esta. Querías abordar el tema del matrimonio para que ella entendiera que no la estabas obligando a casarse con vos, y que tendrías este hijo con ella fuera tu esposa, tu novia, tu amiga, lo que fuera. Pero no encontrabas las palabras exactas para expresarselo. Empezabas a pensar que se había quedado dormida cuando apartó un poquito su carita algo mojada y te miró a los ojos. Justo cuando empezabas a armar frases coherentes en tu cabeza para explicarte bien, ella y para variar rompió tus esquemas.

-Si me quiero casar contigo.- Dijo de repente.

Fin flashback

Si, definitivamente había dicho que sí. No tenías porqué preocuparte. Ademas sí le habías dado un anillo despues de todo, nada muy grande porque ahorraban para el bebe, pero un anillo al fín y al cabo. ¿Y si a pesar de eso no venía? Entonces ¿Te devolvería el anillo o se lo quedaría? Tavéz podrías empeñarlo y comprar algo para el bebe... ¡El bebe! ¿Que harían con el bebe? ¿Custodia compartida? ¿Una semana con Lali y otra contigo? No, ademas Lali tendría que volver a su departamento (que era muy pequeño y no tenía espacio para nadie más que ella) y tu habías visto en Discovery Home & Healt que los bebes debían de permanecer los primeros meses con sus madres, porque ellas los alimentaban... Talvez podías convencerla de quedarse contigo hasta que ahorre para otro departamento, aunque sería incomodo... Y entonces te asaltó otra duda más. Si Lali te dejaba en plantado, ¿Que ibas a hacer tu con tu vida, si no estaba ella para alumbrarla?

Pero si estas dudas te parecieron ridiculas en su momento, las que te asaltaron cuando la musica comenzó a sonar y la gente tomó asiento, eran pateticas. Te sentías como un niño, pocas veces habías estado tan nervioso en tu vida. Primero entró Eugenia, caminaba sonriente y con la gracia que solo ella tenía. Luego Rocío, destilando su angel natural y por último, y cuando la marcha nupcial se hizo mas fuerte, apareció Candela, del brazo de Mariana, que sonreía como nunca, y tu sentiste como la iglesia se llenaba de luz. De pronto nada importaba, tu sonrisa era tan grande que la piel te tiraba, y tenías conciencia de que te brillaban los ojos de emoción, pero era imposible describir lo que sentiste en ese momento, estaba hermosa, radiante... no habían palabras. Tenías ganas de gritar al mundo que esa hermosa mujer a la que todos miraban era tuya, tuya y de nadie más. Tuya hace exactamente cinco años, dos meses y cuatro días, cuando entraste por 'casualidad' a ese estudio (estudio que habían comprado juntos legalmente hacía unas semanas donde ella estaba ahora dando clases a niñas más pequeñas), cuando se volvió tu mejor amiga, tu hermana del alma, la luz de tu vida.

-Te ves hermosa.- Le susurraste cuando estuvo a tu lado. Poco te importó que el padre estuviera ya hablando, o que Eugenia te dirigiera una mirada asesina para que te callaras, ella estaba hermosa y sentías la necesidad de hacercelo saber.

-Gracias.- Rio nerviosamente y se inclino un poco hacia tí para así evitar que los escucharan.- Sabes... cuando venía caminando, el niño no dejaba de moverse.- Sonrió.

-Estoy seguro de que estaba intentando decirte lo hermosa que te veías.- Te sentiste tentado de besarla ahí en frente de todos, pero no hubo oportunidad ya que Lali soltó una carcajada un poco más fuerte de lo que pretendía haciendo que el padre se callara unos segundos para luego retomar su discurso. Se sonrojó y bajo la mirada, y tu, muerto de ternura, acercaste tu mano y tomaste la de ella con fuerza, para el resto de tu vida.

* * *


Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios - el saber más elevado -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.
El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías son también algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.


Conocías esa lectura de memoria, siempre había sido tu favorita. Era la que habían leído en el matrimonio de tu madre, según como ella te dijo poco antes de morir, pero nunca la habías sentido como en ese momento, en tu matrimonio, con el hombre que tu amabas, y al que habías elegido para pasar el resto de tu vida. Porque la lectura lo decía, el amor nunca pasará y tu tenías claro que tu amor por Peter no se acabaría hasta que la muerte los separase. Entendías por primera vez cada una de las palabras que decía, porque por primera vez tu estabas segura de sentir todo lo que allí se describía por alguien. Acariciaste tu estomago con la mano que tenías libre, porque la otra no se había dignado a soltar la de Juan Pedro en toda la ceremonia. Lagrimas recorrían tu mejilla por la emoción, pero era de esperarse en tí. Candela suspiraba constantemente atrás tuyo, y estabas completamente segura de que a estas alturas las otras dos rubias estarían llorando. Detrás de Peter podías ver a la perfección a tus tres grandes amigos; Agustín, quien no dejaba de mirar a Candela, Pablo, y Nicolás que parecía estar quedandose dormido. Sonreiste involuntariamente y miraste hacia tu novio, futuro marido, marido o como se llamara a estas alturas. Estaba concentrado en cada una de las palabras del sacerdote, serio, como pocas veces lo habías visto. Se le veía tan maduro, tan hombre... suspiraste para tí misma, no podías creer cuanto lo amabas.

Solo saliste de tu ensimismamiento cuando el Padre les indicó que se levantasen para la postura de argollas y la lectura de los votos que ambos habían escrito. Te lamentaste en tu interior el haberte distraido gran parte de tu boda, pero tu eras así y no lo podías evitar.

-Mariana Esposito Herrera.- Comenzó él tomando tu mano temblorosa, callo unos segundos como si estuviera buscando las palabras.- Aún recuerdo como nos conocimos como si fuera ayer. Recuerdo que estabas nerviosa, y que no confiabas en mí, pero aún así aceptaste a tomar un café conmigo, cosa que estubo muy mal, ¿Mira si yo era un violador?- La gente presente rió y tu lo miraste para que se ubicara, pero con una sonrisa en los labios. El era así, como tu eras asá.- Pero bueno.- Respiró un poco y recobró la seriedad en sus ojos.- La verdad tu entraste a mi vida para iluminarla. Siempre fuiste mi sol, el que le ponía la alegría a mis días, el que me daba la luz que yo necesitaba para sonreir y seguir viviendo estos cinco años. Y espero, en algún momento, poder retribuirte todo lo que tu me has dado. Y talvez necesite una vida entera, pero es poco el precio en comparación a la alegría que me da pensar que esa vida la viviremos los tres, juntos.- Finalizó tomando el pequeño anillo y deslizandolo por tu dedo. Los labios te temblaban al igual que las rodillas, con el corazón a punto de estallar de emoción. Se notaba a leguas que su discurso había sido improvisado, mientras que tu habías escrito el tuyo hacía tiempo, y lo ensayabas todos los días. Pero en ese momento, tu mente estaba en blanco, y repasaba lentamente cada uno de los momentos vividos con quien estabas segura podías llamar el amor de tu vida.

-Juan Pedro Lanzani Vargas.- Tuviste que frenar un poco ya que las lagrimas te impedían hablar.- Jamás en mi vida imaginé que alguien me pudiera hacer tan felíz ycomo tu, que te apareciste de repente y pusiste todo mi mundo a girar, pasaste a ser mi soporte, mi consuelo cuando estaba mal, el que me sacaba sonrisas cuando lo necesitaba, el unico que me entendía completamente, que me ayudó a superar un montón de cosas, te convertiste en mi pilar. Tu sabías todo de mí y yo todo de tí, cada uno de mis secretos te los confié, y se que no me equivoque. Tengo claro que no podría haber elegido una mejor persona que vos para compartir mi vida. Creo que esa es la gracia de casarte con tu mejor amigo, con tu hermano del alma.- Sonreiste y tomaste su gruesa mano para poner ahí el anillo. El entrelazó sus dedos y se miraron largo rato sin decir nada, no se necesitaba decir nada más. A estas alturas la mayoría de la gente ya lloraba, incluida tu y una que otra lagrima que se le había escapado a Juan Pedro.

-Con el poder que me confieren Dios y el estado; Los declaro marido y mujer.- Dijo el Padre alzando los brazos.- Ya puedes besarla.- Les sonrió amablemente y se retiró hacia atrás.

Fuiste tu la que se acercó a él y hechó las manos a su cuello, casi tomandolo por sorpresa. Te devolvió el beso con una intensidad desconocida para tí, pero no era pasión lo que había tras esa intensidad, era amor, dulzura. Te separaste cuando lo sentiste apropiado, aunque te costó de sobremanera.

-Te amo.- Dijo con su frente pegada a la tuya mientras sus amigos y familia apaudían estruendosos.

-Yo también te amo.- Sonreiste y te separaste sin soltar aún su mano.

* * *


-Mi amor.- Gritaste desde la habitación, una sensación rara recorría tu garganta. Tragaste para apaciguarla, pero solo empeoró. Te quedaste recostada en la cama, envuelta entre las sabanas, pero al cabo de un rato te ardían los pulmones y no sentías los pies, notabas tus dedos entumecidos, como si no les llegara oxígeno.- Peter.- Volviste a intentar llamarlo, pero la voz a duras penas te salía. Conseguiste asiar con una mano tu panza de siete meses y sentiste como Santi se revolvía incomodo dentro tuyo. La garganta se te cerraba y el aire a penas rosaba tus pulmones, sentías como se apagaba todo a tu al rededor, sin entender nada. Lo unico en lo que podías pensar era en tu hijo, en seguir respirando para y por Santino. Pero respirar ya no se te hacía facil, y tenías miedo. Nunca habías vivido una situación semejante, te dolía la nuca y estabas mareada, tus ojos comenzaban a cerrarse sin que tu lo consintieras y sabías que te estabas desvaneciendo.- Pedro.- Intentaste una vez más, pero el aire que salió de tus pulmones para completar la palabra no volvió a entrar, y aferrandote a las sabanas te desmayaste.

* * *




-¡¿Que pasó?!- Rocío gritaba cuando entró a la sala de espera, acompañada de su prometido. La miraste nervioso y Pablo se adelantó para darte un abrazo, entendiendo con solo mirarte cuanto lo necesitabas.

-Lali se desmayó, creo que...falta de oxigeno.- Solo decirlo te costaba cantidades.

-¿Y Santi?- Tu amigo se adelantó antes de que Rocío continuara con sus chillidos.

-No se, no se.- Bajaste la mirada y mordiste el borde del cuello de tu polerón. Sentiste como Pablo le susurraba algo a la rubia y esta se acercaba a tí pasandote un brazo por los hombros.

-Eh, la petisa es fuerte.- Intentó sonreir pero no salió mas que una mueca de preocupación.- ¿Y los demás?-

-Eugenia fue a la cafetería a acompañar a Agustín y Joaquín, los demás creo que vienen para acá.- Respiraste hondo, hablar sin llorar en estos momentos era todo un reto para tu sistema.

-Iré a buscarlos. ¿Avisame si se sabe algo sí?- Asentiste sin todavía despegar tu mirada de las baldosas blancas.- Pablo, ¿Vienes?-

-No, me quedó.- Tu amiga asintió una sola vez, mordiendose el labio supusiste para no llorar frente a tí y salió de allí. Las clinicas siempre te habían parecido exageradante brillantes, todo muy blanco con toques claros que encandilaban tus ojos, pero nunca una te había parecido tan sombría. Faltaba la luz que las caracterizaba, o más bien la luz que caracterizaba todos tus días, faltaba Mariana.

-Dale Peter, talvez deberías ir a...- Pero la voz de tu amigo quedó ahogada por los chillidos que se escucharon a continuación.

-¿Donde está? ¿¡Juan Pedro donde está?!- Candela gritaba desaforada, como si en eso se le fuera el mundo.- ¿¡Que le pasó?!-

Pero ella también ahogó sus gritos cuando el doctor se presentó en la blanca habitación. Varios allí alzaron la vista, muchos lloraban por lo que suponías que estaban en peor situacion que tu. Siempre puede ser peor te decías para intentar consolarte, porque no era tan grave, solo se había desmayado, pero tu corazón y tu cuerpo no lo comprendían.

-¿Señor Lanzani?- Preguntó y todos bajaron la vista derrotados, a expeción de tí que reacciónaste como un disparo.

-¿Sí?- Te paraste frente a él, ansioso.

-Su...-Reviso los papeles.- Su esposa tuvo una especie de falla en la saturación de oxigeno de la sangre, no sabemos porque se causó esta... falla, ella ya esta estable pero al parecer el bebé estuvo demasiado tiempo sin oxigeno.- Tu corazón se detuvo por completo, te dolieron los musculos de los pies y se vació tu cerebro.- Asique necesito que firme aquí, para una cesarea de emergencia.- Sentiste que podías volver a respirar.

-¿Hay algún riesgo para Lali... digo Mariana con la cesarea?- Las dudas te asaltaron de inmediato. Sobreprotector te habría dicho ella.

-No más de los que habrían una cesarea cualquiera.-

-Entonces...-Respiraste hondo para terminar de procesar la información, no había tiempo que perder, no cuando se trataba de Lali y de tu hijo.- ¿Donde firmo?-

* * *


No habías abierto todavía los ojos cuando notaste algo fuera de lugar. Intentabas mover tus dedos para tocar tu panza y a Santi, para cerciorarte de que seguía bien pero tu cuerpo parecía no responder tus ordenes, estaba... completamente adormilado, como si estuviera bajo anestesia. Recordaste derrepente lo que había sucedido antes de desvanecerte y ingeriste una fuerte bocanada de aire, que te ahogó nuevamente por unos segundos pero que luego salió y volvió a entrar normalmente. Pero algo sería fuera de lugar. De a pocofuiste recuperando el poder de tus sentidos, y con eso pudiste oir claramente lo que sucedía en la habitación. Habían voces, pero hablaban bajito, y todas discutían por algo, a susurros como si no quisieran despertarte. Ruido de puertas, voces de mujeres que no conocías que parecían entrar y salir de la habitación, pero había algo que no estaba bien, sentías un vacío. ¿Que era?

-Ay, ¡Aquí esta!- El chillido de Candela hizo que todos chitaran, querías decirles que ya estabas despierta, pero aún no encontrabas tu vos.

-Lo despertaste estupida.- Esa era Eugenia. ¿LO despertaste? No entendías. Un llanto siguió a esa aclaración.

-¡Dejame tomarlo Pedri! ¡Es mi ahijado!-

-¡Es mi hijo!- Respondió tu esposo como un nene. ¿Su hijo? ¡Tu hijo! Buscaste por todos los medios salir de esa oscuridad que te envolvía. Todavía no entendías que había sucedido, no recordabas haber tenido a Santi, pero sabías una cosa, que si estaba ahí, tu tenías que estar también.

-S-santi.- Dijiste apenas cuando pudiste abrir los ojos.

-¡Mi amor! ¡Lali chiquita!- Sentiste su respiración cerca de la tuya, seguida por otro llanto que despertó un instinto en tí que no conocías.

-Santino, es...Santi....- Alargaste un brazo, todavía veías borroso, pero pudiste sentir como lo acercaban a tí y despacio y con cierto dolor en los musculos, lo envolviste contra tu pecho.

-Chiquita, ¿Como te sientes?- Puso una mano en tu frente y se te enfocó la vista, ahí estaba Peter, con Candela, Eugenia, Rocío y Agustín, ademas de tu sorbinito.

-Ss...ss- La emoción no te dejaba hablar y Peter se preocupó.

-¿Que pasa, Mariana? Eugenia llama al doctor que...-

-Somos papás mi amor.- Soltaste las lagrimas que tus ojos mantenían dentro tuyo y besaste la cabeza de tu hijo recien nacido. Todavía no entendías mucho, pero ya habría tiempo para explicaciones.

-Somos papás.- Sonrió aliviado y dejó un beso sobre tus labios. Nunca recordabas haberte sentido tan felíz.




Es mucho relleno, y aunque debería haber sido un capitulo lindo lo odié y es que me pareciera que cada día me quedan peor, pero como siempre pasa es necesario. Y muy necesario en este caso. Me quedó un poco achoclonado con tanto en tan poco tiempo, pero no pude hacer nada para arreglarlo, les prometí capitulo hoydía, y cumplí.
¿Vieron esa lectura que agregué? Me fascina, es la que yo quiero que lean para mi matrimonio. Si alguna vió alguna vez A walk to remember (mi pelicula favorita) la tiene que reconocer.
Otra cosita, Georgi leí en algún lado que estabas hoy de cumpleaños, asi que ¡Muy felíz cumpleaños para tí!
Un beso muy grande, y gracias por leer a todas, de verdad.
pd. Para las que preguntaron, sí, soy Chilena Smile
ppd. Quedan solo dos.

Sofía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario